Este jueves, Gerardo Romano se sometió a la indagatoria de cada noche de Mario Pergolini. El invitado estrella de “Otro día perdido” ahondó en cuestiones íntimas y abordó su diagnóstico de Parkinson, su carrera, anécdotas personales y profesionales y también su vida sexual. En cuanto Pergolini le preguntó por las mujeres en su vida, la charla abrió una dimensión a explorar.
Quién es Marcos López, el excéntrico fotógrafo que dejó sin palabras a PergoliniRomano contó que en dos oportunidades fue corrido de la Iglesia por un cura, siempre por confesar infidencias sexuales, razón por la que terminó alejado de la fe, según él mismo dijo. En primer lugar, reconoció haber sido mujeriego. “Tenía que cobrarme los años de celibato. Era muy católico, iba a misa todos los sábados”, detalló. “Conocí mi cuerpo, cómo funciona”, se justificó.
El primer alejamiento que tuvo de la Iglesia sucedió cuando era adolescente. “El cura me soltó el bozal”, empezó contando y recordó haberse confesado en la Iglesia de Balvanera. Incluso dio el nombre del sacerdote que lo había confesado. “Estuve arrodillado y confesé mi primer orgasmo. Me echó y eso me alejó de la religión”, dijo sobre la respuesta del cura.
Gerardo Romano habló con Pergolini de su agitada vida sexual
La parte más activa de su vida sexual llegó después de los 40 años, en una etapa mucho más madura de la vida. “(Un día) terminé en Luján a las ocho de la mañana con unos amigos y me gustó ese paseo por Luján, a las siete de la mañana”, recordó. En esa oportunidad, eligió regresar al contacto con la fe y, al encontrar un cura, decidió confesarse nuevamente.
Al dar declaración de arrepentimiento, el sacerdote le preguntó por su situación. “Tuve sexo múltiple, tomé drogas, participé en una orgía”, le dijo a su confesor, según contó. “Cuando terminé de decirle la parte pecaminosa del pasado-presente, me sacó la tarjeta –remató con ironía–, me dijo: ‘Vaya, vaya, vaya’”, cerró.
Más tarde en la charla, Romano explicó que esos fueron dos de los motivos por los que jamás volvió a la Iglesia. “Fui un poco exagerado, porque estuve en un lugar donde había 60 personas, pero no participé. Me senté”, reconoció. Sin embargo, aseguró haber participado de encuentros en los que había, al menos, tres o cuatro personas.