PARÍS, Francia.- Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego y tienen previsto iniciar conversaciones en Pakistán para alcanzar un acuerdo a largo plazo, pero sigue habiendo importantes puntos de fricción.
Teherán difundió públicamente un plan de 10 puntos y afirmó que este serviría de base de negociación, aunque una alta fuente de la Casa Blanca aseguró que este no es el documento sobre el que trabaja Washington.
El plan presentado por Irán incluye posiciones ya rechazadas por Estados Unidos.
Control del estrecho
En represalia por la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, Irán bloqueó el estrecho, por el que transitan parte del petróleo, gas y fertilizantes mundiales, lo que ha sacudido la economía global.
Teherán aceptó reabrir temporalmente el paso, una victoria reivindicada por el presidente estadounidense Donald Trump, pero exige su control en su plan.
Se desconoce cómo funcionaría en la práctica la soberanía iraní sobre el estrecho.
Irán y Omán, que también bordea el paso marítimo y actuó como mediador entre Washington y Teherán, anunciaron en los últimos días que mantuvieron conversaciones para concluir un protocolo destinado a supervisar el tráfico en el estrecho.
El nuevo mecanismo prevé una tasa de paso organizada en colaboración con Omán.
Trump declaró que estudia un plan para imponer peajes en colaboración con Teherán, según la cadena estadounidense ABC.
Trump endurece la amenaza contra Irán y advierte que usará “las mejores armas” si fracasan las negociacionesLos Guardianes de la Revolución iraníes indicó que los buques que atraviesen el estrecho deberán seguir dos rutas alternativas, cercanas a las costas iraníes, alegando la posibilidad de que haya minas en la ruta habitual, más alejada de la costa.
Los barcos deberán pasar cerca de la isla de Larak, que la revista marítima de referencia Lloyd’s List apodó el “puesto de peaje de Teherán”.
Alivio de las sanciones
Irán, sometido a duras sanciones por su programa nuclear, exige que se levanten. Trump las restableció durante su primer mandato, tras retirar a Estados Unidos en 2018 del acuerdo nuclear de 2015 con Irán. El texto preveía reducción de sanciones a cambio de limitaciones al enriquecimiento de uranio y un control de las instalaciones del país.
Estas medidas asfixian desde hace décadas la economía iraní, una crisis que fue el detonante de las manifestaciones reprimidas violentamente en enero.
La paz en vilo: EEUU e Irán negociarán en Pakistán bajo la sombra del conflicto en LíbanoTrump prometió ayudar a los manifestantes y aseguró que la guerra provocaría el derrocamiento de la república islámica, pero las cuestiones de derechos humanos o el desmantelamiento del régimen no están en agenda en las próximas conversaciones.
Estados Unidos e Israel también exigieron limitaciones al programa iraní de misiles balísticos, así como el fin del apoyo de Teherán a sus grupos armados aliados, como Hezbollah en Líbano o los hutíes en Yemen. No se hace mención de ellos en el plan iraní de 10 puntos.
Uranio y después
Trump justificó la guerra acusando a Teherán de estar a punto de fabricar una arma nuclear, afirmación que no ha sido corroborada por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y que Irán desmiente.
Irán defiende su derecho a tener programa nuclear para uso civil, en particular para la generación de energía, pero Trump reiteró el miércoles que no habría “ningún enriquecimiento”.
Irán e Israel amenazan con reanudar las hostilidadesTambién propuso una solución para recuperar las reservas iraníes de más de 400 kg de uranio altamente enriquecido, que fueron blanco de bombardeos estadounidenses en junio de 2025 y que se cree quedaron enterradas. Ambos países trabajarían juntos para “desenterrar y retirar” lo que Trump calificó de “polvo nuclear”.
Los primeros ataques estadounidenses e israelíes a finales de febrero se produjeron cuando Washington exigía a Teherán que entregara sus reservas de uranio enriquecido.