Este viernes la comunidad que siguió de cerca la vuelta de la cápsula Orion a la Tierra vivió un momento alarmante cuando, segundos antes de amerizar en el océano Pacífico, empezaron a verse chispas y fuego en la nave. Mas no se trató de un desperfecto, sino de un estado previsto por la NASA. El verdadero espectáculo de fuego se vivió mucho más arriba, alejado de los ojos humanos, cuando estando a kilómetros sobre la tierra, la nave alcanzó una velocidad de kilómetros por hora.

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La NASA difundió el video que se grabó desde el interior de Orion, mostrando por una ventana el rápido acercamiento de la tripulación a la Tierra. En las impactantes imágenes se pudo ver como la nave quedó envuelta completamente en un halo de fuego debido a la fricción que generó su ingreso en la atmósfera del planeta.

Artemis II alcanzó una velocidad superior a la del sonido

El regreso de los astronautas que tripularon la misión Artemis II estuvo cargado de emoción y expectativas. Desde el aspecto tecnológico y científico, se atravesó una de las etapas más complejas de toda la misión. Es que el reingreso a la atmósfera terrestre pondría a prueba el escudo térmico de la nave para proteger a la tripulación de las altas temperaturas.

Incluso las sensaciones físicas de los astronautas se vieron alteradas. Aunque salieron ilesos de las velocidades desmedidas y la elevadísima temperatura que generó la fricción del cohete, durante la aceleración sus cuerpos se sintieron como si pesaran cuatro veces más de lo que pesan estando en contacto con la gravedad terrestre.

Pero a las 8.07 –horario estadounidense– la cápsula amerizó en el océano Pacífico tal y como estaba previsto. Todas las condiciones extremas a las que habrían de someterse los astronautas también habían sido previstas y evaluadas múltiples veces. En la transmisión en directo, el locutor anunció que los cuatro tripulantes se encontraban en excelente estado apenas tocaron el agua.

La nave tuvo que reducir severamente la velocidad a la que se dirigía hacia la tierra luego de su ingreso a la atmósfera. Luego del despliegue de los paracaídas pensados para  disminuir la velocidad, Orion redujo su aceleración de 40.000 kilómetros por hora a solo 14.5 kilómetros por hora. Esa fue la velocidad a la que debían llegar al agua para evitar una colisión mortal.