El Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Necochea condenó a prisión perpetua a Javier Cerfoglio por el femicidio de su esposa, Magalí Vera, ocurrido el 1 de diciembre de 2024. Los jueces Luciana Irigoyen Testa, Ernesto Juliano y Diego Mónaco lo declararon culpable del delito de homicidio cuádruplemente calificado, agravado por el vínculo y por haber sido cometido con ensañamiento, alevosía y mediando violencia de género.
El crimen se produjo durante la madrugada, cuando la pareja regresaba de un casamiento. Según se acreditó en el juicio, cerca de las 4, en medio de una tormenta, ambos abandonaron la celebración tras una fuerte discusión que fue presenciada por otros invitados.
En el trayecto de regreso, Cerfoglio golpeó brutalmente a Vera y luego arrojó el vehículo en el que circulaban, un Honda Fit rojo, al río. La mujer, que se encontraba inconsciente, no logró salir y murió ahogada. Su cuerpo fue hallado esa misma madrugada, a unos 15 metros del auto, debajo de un pequeño muelle.
En un primer momento, el acusado intentó sostener la versión de un accidente. Llamó al 911 y aseguró que había perdido el control del vehículo, que él había logrado salir por sus propios medios y que no había podido rescatar a su esposa.
Sin embargo, la investigación permitió descartar esa hipótesis. Testimonios, registros fílmicos y el resultado de la autopsia resultaron determinantes para reconstruir lo sucedido. En particular, las cámaras de seguridad de la Terminal de Necochea captaron parte de la secuencia y aportaron elementos clave para esclarecer el caso.
Vera trabajaba en la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC), aunque había renunciado a mediados de 2024 para dedicarse a un emprendimiento de tortas. De hecho, había sido contratada para el casamiento al que asistió la noche del crimen. Tenía un hijo de 12 años con Cerfoglio, quien no se encontraba en el vehículo al momento del hecho.
De acuerdo con lo que surgió durante la investigación, la relación de la pareja estaba atravesada por episodios de violencia. Se habían separado seis meses antes del crimen, pero Vera había retomado el vínculo con la condición de que su pareja iniciara un tratamiento terapéutico.