Un ejemplar de caracol gigante africano (Lissachatina fulica), una de las especies invasoras más peligrosas del mundo, fue detectado este miércoles en Tucumán, generando preocupación entre autoridades sanitarias por los riesgos que representa para la salud humana.

Este molusco es conocido por ser vector de enfermedades graves, ya que puede transmitir parásitos y bacterias a través de su baba. Entre las principales afecciones asociadas se encuentra la meningitis eosinofílica, provocada por el parásito Angiostrongylus cantonensis, que afecta el cerebro y las meninges y puede generar síntomas neurológicos severos.

Otra enfermedad vinculada es la angiostrongiliasis abdominal, causada por Angiostrongylus costaricensis, que produce cuadros intestinales agudos. También se han registrado casos de ileocolitis eosinofílica, una infección digestiva de carácter grave.

Además de los parásitos, el caracol puede portar bacterias como Salmonella y Aeromonas hydrophila, responsables de infecciones gastrointestinales —con síntomas como diarrea y fiebre— y afecciones cutáneas.

Según explicaron especialistas, el ciclo de transmisión comienza cuando el caracol entra en contacto con heces de ratas infectadas. A partir de allí, el parásito se aloja en el animal y puede ser transmitido a las personas por contacto directo con su baba o por la ingesta del molusco crudo o mal cocido.

Ante esta situación, las autoridades recomiendan extremar las medidas de prevención. Se aconseja evitar el contacto directo con el animal y no manipularlo sin protección. En caso de ser necesario, debe hacerse utilizando guantes de látex o nitrilo, o bien bolsas plásticas.

Asimismo, se insiste en la importancia de lavar cuidadosamente frutas y verduras que se consumen crudas, ya que pueden haber estado en contacto con la baba del caracol. También se recuerda que bajo ninguna circunstancia estos ejemplares deben ser ingeridos.

La detección de esta especie vuelve a poner en foco la necesidad de vigilancia ambiental y de concientización ciudadana para evitar su proliferación y reducir los riesgos sanitarios asociados.