Durante 25 días, un perro permaneció en la puerta del hospital Arturo Illia, en La Calera, Córdoba, esperando a su dueño. El hombre había sido internado y murió pocos días después. La fidelidad del animal conmovió al personal del centro de salud, que finalmente impulsó su adopción a través de las redes sociales.
Según relataron trabajadores del hospital a El Doce.TV, el perro aguardó casi un mes en las afueras del establecimiento, ubicado a 20 kilómetros al noroeste de la ciudad de Córdoba. Había llegado junto a su dueño y se quedó en el lugar donde lo vio por última vez. Como no conocían su nombre, los empleados decidieron llamarlo Arturo, en referencia al centro asistencial.
“Siempre estaba en la puerta de la ambulancia, calculamos que estaba esperando al dueño y el dueño no regresó nunca”, contó uno de los trabajadores. Con el paso de los días, el animal comenzó a convivir con el personal sanitario, que advirtió que estaba bien cuidado y que tenía un carácter amigable. “Compartía desayunos con el personal, es muy amigable”, agregaron.
La situación movilizó al equipo de salud, que buscó distintas alternativas para ayudarlo. “Íbamos a hablar a la municipalidad, íbamos a hablar a los bomberos porque andaba acá y no sabíamos qué hacer”, explicó otro trabajador. Finalmente, optaron por recurrir a las redes sociales. “Dije, yo lo voy a publicar en las redes. Le saqué una foto y la subí. No pensé nunca que iba a tener esta movida”, recordó.
A partir de esa publicación, comenzaron los intentos de vecinos por encontrarle un hogar. “Él se va de acá del hospital, aparece cerca de los barrios cerrados. De allá empiezan a buscarle dueño también”, detalló una trabajadora. En ese proceso, el perro pasó por dos casas antes de avanzar hacia una adopción definitiva.
Una nueva oportunidad
La adopción se concretó cuando una mujer llamada Guadalupe se contactó con el hospital y manifestó su intención de recibirlo. “Guada dijo que ella lo quería adoptar”, contó una de las trabajadoras, quien destacó la alegría que generó la noticia entre quienes lo habían cuidado.
En su primera noche en el nuevo hogar, el perro, rebautizado como Arthur, mostró algunas travesuras propias del período de adaptación. “Anoche sí sabemos que hizo algunos destrozos”, comentaron entre risas. La cucha nueva y algunos sillones no resistieron, aunque lo tomaron como parte del proceso.
“La adaptación es tremenda”, señalaron. Actualmente, Arthur convive con un perro de raza golden retriever de avanzada edad, lo que favorece el bienestar de ambos. “Le está sirviendo para levantarle el ánimo”, explicaron. También remarcaron que se adaptó bien a la casa y que elige distintos lugares para dormir.
Así, después de semanas de espera en la puerta de un hospital y gracias a la intervención de una comunidad movilizada, el perro Arthur encontró una familia y la posibilidad de empezar de nuevo.