En la antesala de un nuevo proceso electoral en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), que definirá en mayo a consejeros, asambleístas, decanos y, finalmente, al rectorado, comienzan a escucharse las voces de los distintos estamentos que integran la vida universitaria. Un estudiante, un graduado y un trabajador no docente aportan miradas diversas sobre los cambios introducidos por el nuevo estatuto, la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) y los desafíos pendientes de la institución.

“Mucho por construir”

En el sector estudiantil, Gastón Giménez, alumno de la Licenciatura en Biotecnología de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia, planteó reparos respecto a la implementación del nuevo sistema de votación. “Todavía no está claro cuáles eran los problemas que vino a solucionar la boleta única de papel. Históricamente las elecciones estudiantiles de la UNT no solo son transparentes, sino que los problemas que pudo haber nunca estuvieron relacionados con el escrutinio”, sostuvo. Incluso, advirtió que la convivencia de sistemas puede generar confusión. “Las elecciones de Consejo Directivo se hacen con BUP, pero muchos centros de estudiantes deciden mantener la boleta partidaria a cargo de las agrupaciones. Explicarle a los chicos los dos sistemas entorpece la previa y el día de la elección”, explicó.

En cuanto a las demandas del estudiantado, Giménez remarcó que no difieren de las de otras universidades nacionales. Señaló la necesidad de acortar los tiempos de cursado, mejorar las condiciones materiales y facilitar la compatibilidad entre estudio y trabajo. En ese sentido, mencionó que en su facultad cerca del 70% de los alumnos trabaja, lo que obliga a repensar la organización académica. Si bien reconoció avances en políticas institucionales, consideró que aún “falta mucho por construir”.

Sobre el contexto actual, describió un escenario complejo: “Cursar es caro, no se puede investigar o hacer docencia y en general el estudiante se recibe y busca trabajo”. En ese sentido, advirtió que la universidad no siempre genera condiciones para retener a sus egresados y proyectar desarrollo académico en la región. “Es difícil construir universidades de referencia si no te invitan a quedarte a construir con ellas”, afirmó

El rol del graduado

En el claustro de egresados, Nicolás Díaz, profesor de Historia por la Facultad de Filosofía y Letras e integrante del espacio “Comunidad de graduados”, defendió la participación de este estamento en la vida política universitaria y subrayó que el rol del graduado funciona como un puente entre la universidad y la sociedad. “Sirve como un nexo entre la formación profesional y la del resto de la comunidad. La posibilidad de asumir demandas, de plantear desafíos, nos permite reconectarnos con dos espacios, uno adentro y uno afuera”, explicó.

Díaz también reflexionó sobre las deudas pendientes de la UNT y planteó la necesidad de fortalecer el acompañamiento a los profesionales una vez egresados. “Un título no garantiza un desarrollo pleno de la profesión, sino que necesita no solo una formación continua, sino un apoyo institucional que acompañe las demandas del sector profesional en un mundo laboral cada vez más hostil”, advirtió.

Respecto de la Boleta Única de Papel, consideró que se trata de una innovación que puede contribuir a fortalecer la confianza institucional. “Es un cambio institucional que pretende fortalecer el vínculo entre los ciudadanos y las organizaciones de nuestra sociedad civil. En ese sentido, responde a una demanda por mayor transparencia y control”, sostuvo, aunque aclaró que la UNT no presenta déficits significativos en materia de participación democrática.

Un lugar en la Asamblea

Por su parte, en el sector no docente, Iván Jeger, trabajador del Rectorado, destacó como un avance central del nuevo estatuto la incorporación de representación para este estamento en la Asamblea Universitaria. “Es muy importante. Si bien el estamento de no docentes tiene sus consejeros en las unidades académicas, no teníamos en el Rectorado. Dejamos de sentir que no existíamos o que estábamos aislados”, expresó.

Según indicó, este reconocimiento no solo tiene un impacto político, sino también laboral. Por otro lado, consideró que aún persisten desafíos, como la ampliación de instancias de formación y capacitación, así como la posibilidad de acceder a cargos mediante concursos.

En relación con el nuevo sistema de votación, Jeger valoró su potencial para mejorar la transparencia. “En una misma boleta tenés a los distintos candidatos y lo que votás no va a desaparecer. Desaparecen las viejas mañas de la política”, afirmó. Además, se mostró expectante respecto a una mayor participación en los comicios en un contexto marcado por la renovación de autoridades y los cambios introducidos por el estatuto.