River recibió a Boca por la fecha 15 del torneo Apertura en un estadio Monumental colmado por más de 85 mil personas, pero incluso antes de que comenzara a rodar la pelota ya había un gran protagonista: su gente. Cuando el equipo conducido por Eduardo Coudet salió al campo de juego, el estadio se transformó en una verdadera fiesta y ofreció una escenografía impactante en la previa del Superclásico.

El momento más llamativo llegó con una gigantesca lluvia de papel picado. Desde los cuatro sectores del estadio -Sívori, Centenario, San Martín y Belgrano- se arrojaron alrededor de 40 toneladas distribuidas estratégicamente para generar un efecto visual que cubriera buena parte del campo de juego. La imagen recordó a las grandes noches del club y rápidamente se volvió viral.

Detrás del espectáculo hubo una organización minuciosa. La Subcomisión del Hincha trabajó durante varios días para coordinar el ingreso de materiales, el pesaje de las bolsas y la distribución en cada tribuna. Decenas de voluntarios participaron del operativo para que el lanzamiento fuera simultáneo y lograra el impacto buscado cuando aparecieran los futbolistas.

Además del papel picado, la fiesta incluyó banderas, tirantes rojiblancos, mosaicos, miles de globos y humo con los colores del club. Entre los elementos más destacados apareció un telón dedicado a Norberto “Beto” Alonso, en homenaje al aniversario número 40 del recordado gol con la pelota naranja en la Bombonera.

Una previa a la altura del partido

El operativo de seguridad siguió de cerca todo el despliegue y autorizó distintos elementos de animación bajo normas específicas, evitando el uso de pirotecnia no permitida. Así, River convirtió la previa del Superclásico en una celebración imponente que estuvo a la altura de uno de los partidos más importantes del fútbol argentino.