La naturaleza se hace más inmensa en la soledad. Donde los puentes no facilitan accesos ni los miradores permiten salvar la distancia. Referirse a la “Patagonia profunda” es evocar lo salvaje y remoto de este lugar donde la ausencia es la presencia absoluta, donde los vientos de rugir violento se imponen y uno debe pedir permiso al llegar. Allí donde la nada lo es todo se emplaza Lago Belgrano, un impresionante cuerpo de agua que avasalla con su inmensidad envuelta en un paisaje prístino.
Argentina tiene el lago navegable más alto del mundo: un espejo azul a 5500 metrosEn el corazón del Parque Nacional Perito Moreno, el Lago Belgrano se resguarda por caminos de ripio y un acceso que requiere de convicción para sortearlo. Quienes llegan a la Patagonia profunda lo hacen convencidos de que la naturaleza envolverá sus ojos con su majestuosidad. Y es en esa mística donde el lago, uno de los más solitarios de Argentina, despliega su encanto.
Ubicado a unos 300 kilómetros de la ciudad de Perito Moreno, este espejo de agua permanece a salvo de las masas. Al llegar, los cerros León y Mié saludan en el horizonte mientras un espejo de agua se dispone a sus pies.
Huellas en la península: Los circuitos
Los senderos cruzan el paisaje suavemente ondulado de la Península Belgrano, ofreciendo vistas espectaculares de la masa de agua y los cerros circundantes. Pero sin dudas, unos de los aspectos más llamativos de Lago Belgrano es su coloración, un contraste entre el azul del lado izquierdo del lago y el verde de la derecha. Esta puede recorrerse a pie con la sensación de visitar zonas jamás pisadas por otras huellas.
Sin embargo, el diseño de sus rutas permite que la experiencia sea disfrutada incluso en familia. El punto de partida se sitúa a 9 km de la Oficina de Informes Onelli, abriendo paso a dos grandes posibilidades:
Circuito Chico (9,6 km): Un recorrido de dificultad moderada que atraviesa el centro de la península de norte a sur. En unas 3 o 4 horas, el caminante puede conectar con la esencia del lugar sin exigencias extremas.Circuito Grande (16,8 km): Para quienes buscan una entrega total. Bordea la margen oeste y sur de la península, demandando entre 5 y 6 horas de marcha bajo una dificultad alta que premia con las vistas más crudas y hermosas del lago.El refugio de la soledad
Para quienes deciden que una tarde no es suficiente, la península ofrece refugios y zonas de acampe que funcionan como pequeños oasis de madera y piedra. A tan solo 800 metros del inicio, el Refugio Caleta Huala es el primer encuentro. Más allá, se encuentran el Refugio Archipiélago, el Dos Bahías (con capacidad para 6 personas) y el remoto Playa Quetro, ubicado en el extremo noroeste, ideal para sentir el pulso real de la distancia.
En estos rincones, el pernocte no es solo descanso; es la oportunidad de habitar el silencio. Cada refugio cuenta con parcelas de acampe anexas, permitiendo que la aventura se extienda bajo el cielo más limpio que la Patagonia puede ofrecer.