La cuenta regresiva ya empezó, pero Franco Colapinto no quiso esperar. A seis días de su esperado road show en Buenos Aires, el piloto argentino ya tuvo su primer contacto con el asfalto local: no fue en un Fórmula 1, ni en el Lotus E20 que manejará el domingo, sino en un karting. Y en un lugar que conoce bien.

En Zárate, una pista que forma parte de su historia personal, Colapinto volvió a subirse a un karting KZ -de transmisión manual- con chasis Tony Kart. Fue una jornada íntima, lejos de los flashes de la exhibición que se viene, pero cargada de significado.

Allí compartió la tarde con el Acosta Racing Team, uno de los equipos que lo acompañó en sus primeros pasos dentro del automovilismo. No fue una simple práctica: fue un regreso a los orígenes.

Después de girar, el piloto se mostró relajado, sonriente, y se tomó fotos con quienes formaron parte de su crecimiento. Entre ellos estuvo Martín Acosta, director del equipo, y también Gabriel Gandulia, piloto de TC Pista y amigo cercano de Colapinto.

Vestido con un buzo antiflama verdiblanco -los clásicos colores de Tony Kart- y un casco personalizado con la bandera argentina y su nombre, el joven de 22 años volvió a sentir la velocidad desde lo más básico: el karting, el punto de partida de todo piloto.

La escena tiene una carga simbólica fuerte. Mientras el país espera verlo girar en las calles de Buenos Aires con un monoplaza de Fórmula 1, Colapinto eligió primero reconectarse con el lugar donde empezó a construir su camino.

Colapinto junto al Acosta Team

El contraste es claro. En pocos días, manejará un Lotus E20 de 2012 -con el que Kimi Räikkönen ganó una carrera y sumó seis podios- y también se subirá a la histórica “Flecha de Plata” asociada a Juan Manuel Fangio, en una exhibición que promete ser multitudinaria.

Pero antes de ese show, eligió algo más simple: girar con amigos, en un karting, en Argentina.

Esa fue su primera acelerada en el país. La próxima, la más esperada, será ante miles de fanáticos.