El juicio que se sigue contra José Figueroa por el crimen de su esposa, Mercedes Kvederas, ingresó en su etapa decisiva. El tribunal colegiado, integrado por los jueces Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans, confirmó que la recepción de pruebas testimoniales concluirá esta semana, fijando la audiencia de alegatos para el próximo 29 de abril.
La jornada de hoy resultó clave para la acusación, tras la comparecencia de testigos que reconstruyeron el entorno de violencia y el comportamiento del imputado tras el crimen. Entre los testimonios más destacados figuró el de Carolina María Wayar, amiga íntima de la víctima, quien brindó detalles sobre el hostigamiento psicológico y el control que Figueroa ejercía sobre Kvederas. Según la testigo, Mercedes llegó a manifestar su imposibilidad de disolver el vínculo poco antes del desenlace fatal.
Crimen en el country de Salta: la médium tucumana y el día que entró a la cárcel para llevarle un mensaje al acusadoAsimismo, el debate sumó evidencia técnica aportada por profesionales del Hospital San Bernardo. Médicos y psiquiatras que asistieron a Figueroa tras el hecho —quien ingresó con heridas tras un presunto intento de suicidio— declararon que el paciente se encontraba "lúcido y orientado", con signos vitales estables y lesiones que no ponían en riesgo su vida. Estos peritajes médicos resultan fundamentales para el tribunal, ya que analizan el estado de conciencia y la actitud del acusado en las horas posteriores al homicidio calificado.
Con la confirmación del cronograma para los alegatos, las partes se preparan para exponer sus conclusiones finales en una causa que conmocionó al país por la crueldad de los detalles revelados durante el debate oral y público.
"No me voy a poder separar nunca"
El testimonio más emotivo fue el de Carolina María Wayar, arquitecta y amiga íntima de Mercedes desde los ocho años. Wayar describió una relación marcada por el "destrato" y el "menosprecio" constante por parte de Figueroa. Según la testigo, el acusado era un “déspota” y un "hipócrita" que ante la sociedad mostraba una imagen "tan amable y tan divina al afuera", pero en la intimidad hostigaba a Mercedes.
“No quiero volver sola”: chats revelan el miedo de la víctima antes de ser asesinada en el countryWayar relató un episodio clave ocurrido durante un control policial en el que Mercedes se quedó sin batería y Figueroa continuó el contacto a través del teléfono de su amiga. Los mensajes de Figueroa eran agresivos: "Vos no te vas a ocupar de esto, como no te ocupas de nada y tampoco lo vas a pagar como tampoco pagas nada". Ante esto, Wayar afirmó que Mercedes buscó independencia volviendo a estudiar, pero se sentía atrapada.
El momento más crudo del relato fue la reconstrucción de la última vez que se vieron, el 21 de julio. Mercedes les mostró un chat donde le decía a Figueroa que “ya no lo quería como hombre, sino solo como padre de sus hijos”. Cuando sus amigas le preguntaron por qué no se separaba definitivamente, Mercedes pronunció una frase que hoy resuena como una sentencia: "¿Saben qué? Yo no me voy a poder separar nunca".
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La audiencia continuó con el personal del Hospital San Bernardo, donde Figueroa ingresó el 4 de agosto de 2023 tras el crimen con una herida en el cuello. La enfermera Paula Elizabeth Barrios explicó que, aunque ingresó como "Código Rojo", lo que implica un riesgo inminente de vida, el paciente llegó "despierto" y fue capaz de aportar sus propios datos filiatorios a las 12:53 del 4 de agosto de 2023. Sus signos vitales eran estables.
Por su parte, el médico traumatólogo Claudio Nicolás Federik, encargado de suturar las heridas en los brazos de Figueroa, fue tajante al describir las lesiones: "Eran heridas superficiales... que solo comprometían piel y tejido celular subcutáneo sin compromiso de elementos nobles". Feder aseguró que ninguna de las heridas que él trató "ponía en riesgo la vida" del imputado en ese momento.
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Uno de los momentos de mayor tensión técnica fue la declaración del psiquiatra Roque Exequiel Scarttezzini, entonces jefe del servicio de Salud Mental. Scarttezzini evaluó a Figueroa el 7 de agosto bajo un pedido de interconsulta por "intento de suicidio". Sin embargo, su diagnóstico fue sorprendente: describió a Figueroa como un paciente "eutímico", es decir, con un estado afectivo acorde a la realidad, sin ideación suicida activa ni pasiva.
El psiquiatra destacó dos situaciones que le llamaron la atención por la falta de angustia del acusado en relación con la gravedad de su situación. Primero, su queja por las comodidades del hospital: "Me dijo que no podía dormir porque hacía mucho ruido enfermería y la cama era incómoda". Segundo, su pregunta espontánea al final de la entrevista: "¿No me voy al (Hospital de Salud Mental) Ragone?". Scarttezzini concluyó que Figueroa estaba "lúcido y orientado", con el juicio conservado, y que no presentaba criterios para una internación psiquiátrica.
Incluso ante las preguntas de la defensa sobre un posible desborde emocional, el psiquiatra fue firme al recordar que, al iniciar la entrevista, Figueroa hizo un ruido tipo "sollozo", pero cuando el médico le indicó que debía responder preguntas, el imputado "paró" de inmediato. "Una persona que está embargada emocionalmente... no se calma porque yo le diga que pare", sentenció el profesional.
Crimen en el country: dos psiquiatras coinciden en que Figueroa “era consciente de sus actos”“Lloraba de a ratos”
Para finalizar la jornada, que se extendió hasta el mediodía, se tomó declaración testimonial de dos policías que custodiaron a Figueroa mientras se encontraba internado en el primer piso del Hospital San Bernardo, los días después del crimen. Ambos coincidieron que el paciente “dormía y cada tanto se despertaba, lloraba y se volvía a dormir”.