Las elecciones en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) marchan hacia un inexorable destino de judicialización. Tal como lo anticipó el representante legal de la fórmula Miguel Cabrera-Virginia Abdala, la única inscripta hasta el momento en la carrera hacia el Rectorado, están listos para pedir un amparo si Sergio Pagani oficializa su candidatura la semana próxima. El actual Rector tiene plazo hasta el miércoles para presentarse ante una Junta Electoral que no tiene intención de ponerle piedras en el camino.

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“¿Bajarnos? Ni pienso, vamos a luchar hasta el final”, sostiene el ingeniero Cabrera. Ese “final” incluye un recurso de per saltum ante la Suprema Corte de la Nación si los amparos no prosperan en la Justicia Federal. “Es una campaña fantasma -lamenta Cabrera-. Lo que realmente queremos es debatir ideas y no hay nadie del otro lado”.

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Ese otro lado es el Rectorado, cuya estrategia de jugar en silencio y al quedo le viene funcionando de perillas. Fue una semana victoriosa para el oficialismo a partir de los dictámenes del fiscal federal Rafael Vehils Ruiz (primero) y del juez Guillermo Díaz Martínez (el jueves), coincidentes al desestimar la demanda interpuesta por Cabrera-Abdala para que se impidiera una eventual candidatura de Pagani. Ambos dijeron, en criollo, que como Pagani no se presentó hasta el momento no hay un “caso” que los habilite a intervenir. Un argumento similar al empleado por el apoderado Jorge Chehín cuando en su momento la UNT contestó la demanda de Cabrera-Abdala.

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Es momento de rebobinar. ¿Cómo se llegó a todo esto? El nuevo estatuto de la UNT limita a dos mandatos seguidos la posibilidad de optar por cargos electivos. Son los cumplidos por Pagani (primero como vice de José García y ahora como Rector). Según Cabrera-Abdala esto es clarísimo y no hay margen para la discusión. En contrapartida, el argumento es que la vigencia del nuevo estatuto implica un punto y aparte; una suerte de regreso a fojas cero porque a Pagani se lo eligió cuando regía el estatuto anterior. Sin ir más lejos -subrayan-, fue así como José Alperovich pudo gobernar Tucumán durante tres períodos consecutivos tras la reforma constitucional de 2006.

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Las fichas siguen moviéndose al ritmo que marca José Hugo Saab en la mesa política universitaria. De lo más contundente fue en ese tablero lo sucedido en la reunión del Consejo Superior el 14 de abril, toda una muestra de cómo vienen los alineamientos. Había que elegir una subrogancia para la vicerrectora Mercedes Leal y la moción de Cabrera perdió 25 a 2. Los votos fueron para Cristina Grunauer de Falú, decana de Derecho y hoy en plena sintonía con el Rectorado. Un día antes, la Junta Electoral le había dado luz verde a la candidatura de Pablo Almeda, quien va por un tercer mandato como consejero en la Facultad de Ciencias Exactas. Pudo haberla rechazado de oficio; no lo hizo. Son muchas y poderosas señales.

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De materializar la candidatura Pagani, lo que resulta inminente, deberá elaborar un discurso convincente para explicar por qué dijo en su momento que no estaba habilitado para un tercer período y después dio marcha atrás. Por más que en política la dialéctica suele abrirse camino, la máxima del pez por la boca muere rige para todos. Al tocar este tema en su dictamen, el juez Díaz Martínez lo redujo a “trascendidos periodísticos”, una fórmula poca decorosa cuando lo que está de por medio es el valor de la palabra. Seguramente este es un tema que al Rector lo pone de lo más incómodo, al igual que a su vice, Mercedes Leal.

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En la mayoría de las Facultades -siete de 13- reina la quietud en lo que a Decanatos se refiere. En esos casos los oficialismos se preparan para gobernar hasta 2030, listos para ser proclamados ante la ausencia de oposición. En el caso de Agronomía (Monserrat-Arce), de Artes (Agüero-Buselli), de Bioquímica (Gómez-Mónaco) y de Ciencias Económicas (Rospide-Sota) repiten las duplas elegidas hace cuatro años.

En Odontología el actual vice Gastón Lagarrigue es ahora el candidato a Decano, acompañado por Jorge Cassini; y lo propio sucede en Medicina, donde la vice Liliana Tehafa de Chabán pasa a encabezar la fórmula, acompañada por Roxana Toledo (actual secretaria de Posgrado). En Derecho se da el caso de que Grunauer de Falú había sido elegida Vicedecana hace cuatro años, pero a causa del fallecimiento de Perla Escudero asumió la conducción de la Facultad. Nuevamente será proclamada Decana, acompañada por quien hoy la secunda, Héctor Madkur, de extensa trayectoria a la vez como funcionario del Rectorado.

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En las restantes unidades académicas se vive desde hace semanas el clima electoral.

- En Filosofía y Letras van por la reelección Sergio Robin y Nélida Sibaldi. La fórmula opositora la integran Olga Sulca (del Departamento de Historia) y José María Nieva (de Filosofía).

- En Arquitectura el juego se abrió a dos listas, una formada por Raúl Ajmat-Silvia Aldonate y la otra por César Gómez López-Víctor Montenegro.

- En Ciencias Exactas la disputa es mayor. El oficialismo -herencia de la gestión de Miguel Cabrera- lleva como candidata a la actual secretaria académica, María Fernanda Guzmán, acompañada por Daniel Valdeón. Otra lista es liderada por Sergio Mohamed, quien se desempeña hoy como secretario de Planeamiento y Obras de la Universidad -del riñón de Pagani, lógicamente-, secundado por Aída Olmos. Y en la restante lista se postulan Hugo Anaya y María de los Ángeles Gómez López.

- En Ciencias Naturales el candidato del oficialismo es Hugo Fernández, aspirante a recuperar el cargo que había ejercido en el período 2018-2022. Lo acompaña el actual vice, Pablo Sesma. Por la oposición se postula el geólogo José Pablo López, secundado por Julián Gómez Augier.

- En Educación Física el decano Raúl Lischinsky no irá por la reelección. Dos proyectos pugnan por conducir la Facultad: uno de la dupla Fernando Erimbaue-María Fernanda Hidalgo y el otro de la fórmula Sergio Wilde-Marcelo Mesías.

- Finalmente, en Psicología se da el escenario más intenso. Lo que se rompió, más que un oficialismo, es un proyecto político que venía desde 2002. La decana Silvia López de Martín va por un nuevo mandato (sería el tercero, en una situación similar a la de Pagani) y enfrenta a quien fue su vice, Anabel Murhell. A López la acompaña Claudia Coronel (actual secretaria de Posgrado de la Facultad), y a Murhell, Adrián Chirre, quien también formaba parte del gabinete de la actual gestión. Tanto Murhell como Chirre renunciaron a sus cargos.

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Al cabo de este poroteo, clásico de todas las elecciones en la UNT, los números dejan tranquilos al Rectorado. “Pagani fue muy inteligente en su trato con los Decanos -apuntan en el patio central, al pie de la estatua de Juan B. Terán-. Supo repartir obras y atender los reclamos”. Y es allí, en las Facultades y cada uno de sus estamentos, donde se define la elección. Por eso, el frente que concentra la atención del oficialismo es el judicial, y allí están puestos los esfuerzos. Y el factor tiempo, claro.

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Es curiosa la vida de la UNT. Al cabo de un larguísimo proceso, tanto que parecía interminable y peligrosamente cercano al fracaso, la Asamblea dotó a la institución de un nuevo estatuto. Esa carta incluye varios instrumentos virtuosos, como la ampliación de la representatividad a más actores de la Universidad, el voto a viva voz en la elección del Rector o la posibilidad de emplear una boleta única de papel. Pero siempre hay un pero en esta historia. Así como la de 2022 había sido una campaña de lo más sucia y rosquera, en este caso lo que aparece es el cuestionamiento a la legitimidad de una potencial candidatura. Nada menos que la del Rector. Es como si a la UNT le fuera imposible alcanzar la paz para enfocarse de una vez por todas en un proyecto superador. La que viene será una semana de definiciones porque ya no hay más plazos para las dilaciones. Puede que llegue entonces el momento que pide Cabrera: el de debatir ideas, sin fantasmas.