En un mercado donde las aplicaciones de delivery se multiplican con ofertas de comida rápida, un grupo de emprendedores tucumanos decidió ir en sentido contrario. Apostaron por frutas, verduras, granola y miel. Pero también comunidad, información y hábitos. Así nació Kuranda, una startup de alimentación saludable que acaba de relanzarse en San Miguel de Tucumán y en Yerba Buena, con una propuesta que busca integrar tecnología y consumo consciente en un mismo ecosistema.

Detrás del proyecto está Sebastián López Cruz, quien no siguió el camino más previsible para un ingeniero. “Soy egresado de Ingeniería Civil en 2020. En 2021 decidí dejar la carrera y dedicarme de lleno a la tecnología”, cuenta. Ese giro marcó el inicio de un proceso que, con pausas y aprendizajes, desembocó en el lanzamiento de la plataforma.

El proyecto comenzó a gestarse a fines de 2024, tuvo un año completo de pruebas en 2025 y finalmente vio la luz en 2026 con una estructura más sólida. “Relanzamos con un equipo más grande y más especializado en distintas áreas”, explica.

Hoy, Kuranda es el resultado de ese crecimiento. López Cruz ya no está solo: su hermano Martín se sumó al área financiera; Tomás Berarducci se encarga de la logística; y Santiago Albornoz lidera el desarrollo tecnológico.

“PedidosYa”, saludable

La idea es simple, pero no por eso menor. Kuranda funciona como una aplicación -disponible en Android, iOS y web- que reúne en un solo lugar productos asociados a la alimentación sana.

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“Se puede entender como un ‘PedidosYa’ enfocado en consumo saludable -resume López Cruz-. En lugar de ofrecer comida rápida, reúne frutas, verduras, yogur, granola, miel y otros. La idea es que el usuario pueda resolver toda su compra en un solo lugar”.

Pero el diferencial, insiste, no está solo en la oferta. “No somos una verdulería, ni una dietética, ni un marketplace tradicional. Integramos todo eso en un mismo ecosistema”, explica.

Esa integración incluye también a los productores locales, con quienes trabajan de manera directa. En una provincia donde buena parte del circuito comercial todavía funciona con lógicas tradicionales, la apuesta es introducir tecnología sin romper esos vínculos.

Parte de la inspiración para Kuranda nació lejos de Tucumán. López Cruz vivió en Australia y allí tomó contacto con una cultura fuertemente orientada al bienestar. “Allá se ve una forma de vida mucho más vinculada a lo saludable. Hay un alto porcentaje de personas que consumen productos vegetarianos o veganos y una oferta muy desarrollada”, señala.

El desafío fue trasladar esa idea al contexto local. “La propuesta fue traer ese concepto y adaptarlo a nuestra realidad, no solo desde la comida sino también desde la construcción de una comunidad más consciente”, agrega.

De ahí surge también el nombre del proyecto. Kuranda es una ciudad del norte australiano conocida por su mercado, donde conviven productos artesanales, alimentos frescos y una fuerte conexión con la naturaleza.

Más que una app

Uno de los ejes del proyecto es correrse del modelo de plataforma puramente transaccional. “Queremos que no sea solo un marketplace”, subraya López Cruz.

La aplicación incluye una sección donde los usuarios pueden compartir recetas, eventos y contenido vinculado a la alimentación saludable. “La idea es que alguien vea una receta, pueda cargar directamente los ingredientes al carrito y recibirlos en su casa”, explica.

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El equipo también busca generar encuentros, alianzas con gimnasios y actividades que refuercen ese sentido de comunidad. “Apuntamos a vínculos reales, no solo virtuales”, dice.

En ese camino, López Cruz reconoce que el desafío no es solo tecnológico, sino también cultural. “El emprendedor tucumano también cumple un rol educativo”, afirma.

Si bien en Yerba Buena ya existe una base de consumo saludable, considera que todavía hay mucho por desarrollar: “La gente consume productos sin TACC, granola, yogur, pero hay que seguir ampliando ese hábito, brindar información y facilitar el acceso”.

Para eso, Kuranda apuesta tanto a la experiencia de usuario como a los contenidos. Desde una landing page informativa hasta materiales educativos dentro de la app, la idea es acompañar al usuario en el proceso.

Sectores no tecnificados

La decisión de desarrollar el proyecto en Tucumán no fue casual. En opinión de López Cruz, el potencial está justamente en los sectores que aún no fueron atravesados por la tecnología.

“Tenemos vínculos con el Mercado Central y con productores locales. Es un sector muy grande pero poco tecnificado -explica-. Hay mucho para mejorar en términos de organización, precios y acceso a la información”.

En ese sentido, Kuranda trabaja en sistemas que conecten la demanda con el marketing y los proveedores, buscando optimizar toda la cadena.

El camino, sin embargo, no fue lineal. El proyecto tuvo una pausa clave antes de su relanzamiento. “Después de un primer año con avances y dificultades, decidimos frenar para reorganizarnos”, recuerda.

Esa decisión, asegura, fue determinante: “El principal aprendizaje fue la resiliencia. Emprender implica una exigencia mental muy grande. Tenés que sostener la convicción todos los días, incluso cuando las cosas no salen como esperabas”.

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Hoy, con la plataforma en funcionamiento, el foco está puesto en la visibilidad. “El principal desafío es construir marca”, reconoce López Cruz. “Lograr que la gente reconozca a Kuranda y la asocie con este tipo de consumo”, dice. Para eso, el equipo trabaja en campañas y presencia en la vía pública, en una etapa que consideran clave para consolidar el proyecto.

Mientras tanto, la apuesta sigue siendo la misma que al inicio. Usar la tecnología no solo para vender, sino para transformar hábitos. En una provincia donde el desarrollo tecnológico todavía busca su lugar, iniciativas como Kuranda ensayan una respuesta posible.