Iván Noble cambiará los grandes escenarios para miles de fans por un espacio cercano para 300 personas en su nueva visita a Tucumán. Esa experiencia permitirá desarrollar su show “Canciones traspapeladas” en un clima especial, donde los vínculos, la nostalgia y la emoción circularán como nunca antes en la provincia.
El cantante estará desde las 21 en el teatro municipal Rosita Ávila (Las Piedras 1.550) en la continuidad de su carrera solista que comenzó hace ya 25 años, ahora en formato de trío acústico. El espectáculo se anuncia como “un reencuentro íntimo con viejas canciones, para sacarlas del cuarto cajón de la cocina y llevarlas de nuevo al escenario”.
Fundador de los Caballeros de la Quema en 1989, autor de hits que atravesaron generaciones como “Avanti morocha”, y compositor que aúna lo popular con la literatura en letras que hablan de lo cotidiano y del amor desde construcciones originales, es dueño de una de las voces más personales del rock nacional. El año pasado publicó el libro “El doctor Álvarez contra los All Blacks”, donde aborda los vínculos con su padre, médico dermatólogo, desde los recuerdos familiares y los registros de época. Antes sacó “Como el cangrejo”, una compilación de crónicas y relatos.
Antes de llegar a la provincia, Noble habló con Conexión Play, el programa de LG Play.
- ¿De dónde surge la idea de “Canciones traspapeladas”?
- El año pasado, durante una gira, me di cuenta de que había muchas canciones que hacía demasiado tiempo no cantaba y que la gente pedía siempre. Por algún motivo, casi me las había olvidado. Entonces, con mi pianista, decidimos sacarlas de ese lugar donde uno guarda cosas que no tira, pero las deja ahí medio olvidadas. Armamos un show con estos temas, mezclados con algunos que sí toco seguido. Es como un pedido de disculpas a esas canciones que abandoné por mucho tiempo.
Iván Noble: “Me pregunto hasta qué punto la distancia es constitutiva de cualquier relación entre un padre y un hijo”- ¿Por qué quedaron relegadas?
- Cuando vas sumando discos y repertorio, terminás tocando lo que creés que la gente quiere escuchar, que suelen ser los temas más conocidos o los que sonaron en la radio. Entonces, las otras quedan relegadas. A la larga, me parece un error, porque vale la pena hacer shows distintos.
- ¿Qué redescubriste al volver a ellas?
- Algunas tienen más de 20 años. Descubrí que uno va creciendo como puede, pero este oficio tiene que ver con poder mirar lo que hiciste y estar contento. Poder decir “estas canciones las hice yo”. Y si además acompañaron a alguien en su vida, uno se siente bien pagado.
- Va a ser tu primera vez en el Rosita Ávila…
- Sí, me dijeron que es muy hermoso. Y ese tipo de espacio es ideal para este show, porque permite cercanía con la gente. Este show está pensado para teatros, es un formato más íntimo, y eso genera otra conexión con el público.
- ¿Quiénes te acompañan en el escenario?
- Agustín de Carly en guitarras y Rubén Casco en piano. Son mi mano derecha y mi pie izquierdo, por decirlo de alguna manera.
- Estás en una etapa especial de tu carrera. ¿Cómo te encontrás hoy?
- Estoy muy feliz y muy sereno. Es un momento en el que hago lo que tengo ganas, tanto en la música como en la vida. Ya no estoy atado a mandatos, como hacer canciones de cierto formato o seguir tendencias. Después de más de 30 años, estoy en un lugar que quería.
- ¿Qué licencias te das hoy como artista?
- Decidir qué, cómo, dónde y cuándo hacer lo que me gusta, sin pedir permiso y ni si va a vender o no. Ya no corro detrás de rankings.
- ¿Cómo ves la industria musical actual, tan atravesada por la inmediatez?
- A mí me parece una locura. Todo es muy vertiginoso y artificial. Todo dura muy poco. Pero también entiendo que no es mi época y que los jóvenes manejan eso mejor. Si me piden un consejo, les digo que no corran, que hay tiempo y que lo importante es que dentro de 20 años la gente siga escuchando sus canciones.
- Una pregunta obligada: ¿vas a cantar temas de Los Caballeros de la Quema?
- Sí, claro. Habrá canciones de Caballeros, incluso algunas que hacía mucho no tocaba.