Enrique Larreta, autor de La gloria de don Ramiro, compitió en 1896 con Ernesto Padilla, futuro gobernador de Tucumán, por el puesto de mejor estudiante. Estaban en el útimo año de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. En su libro La Naranja (1947) Larreta recordó esa competencia. “Corríamos una furiosa carrera” por el primer puesto, relató. “A fin de asegurar la nota sobresaliente, había que aprender de memoria los códigos, artículo por artículo. En el último año, mi condiscípulo me venció. Creí entonces que había errado el camino. Ahora, después de mucho tiempo de aquel episodio, pienso que, si en vez de estudiar el Derecho, yo hubiera enderezado por otro ramal, por el estudio de nuestra literatura, por ejemplo, mi expresión se hubiera alejado cada vez más de lo que yo necesitaba para mi producción literaria”.
Añadió que quizá hubiera podido ser un gran sabio “si el enorme esfuerzo que dilapidé en mis estudios de Derecho, en el estudio memorista de los códigos, lo hubiera aprovechado al estudio de la filosofía y de las ciencias físico-matemáticas, a las que era tan aficionado”. Y concluyó: “nadie puede saber nunca cuándo aprovecha su tiempo y cuándo lo desperdicia”.
Recuerdos fotográficos: La deliciosa Tucumán que encontró Roosevelt en 1913Ernesto Padilla obtuvo la medalla de oro de “alumno sobresaliente”, luego de esa puja reñidísima de clasificaciones contra Larreta.
La primera foto muestra a Padilla joven, en 1896. En la segunda imagen se ve a Larreta junto a su mujer, Josefina de Anchorena, en 1900.
Más información en notas de Carlos Páez de la Torre (h): “1896: premio con historia” (05/04/1994); y “Puja de estudiantes en 1896” (07/07/2010).