La propuesta de Lisandro Catalán (LLA) de eliminar la figura de los delegados comunales para "terminar con las cajas políticas" no tardó en encontrar una respuesta de peso en el arco opositor. Gerónimo Vargas Aignasse recogió el guante y calificó la iniciativa como una "simplificación extrema" que demuestra un profundo desconocimiento de la historia institucional de Tucumán.

"Entre consignas de campaña y la Constitución: el error de plantear la eliminación de comunas", resaltó Vargas Aignasse en un comunicado. 

Según el ex legislador, los planteos del referente libertario se inscriben más en la lógica de "eslóganes de campaña" que en una propuesta de reforma seria. Vargas Aignasse recordó que el cargo de delegado comunal no es una designación arbitraria del Poder Ejecutivo, sino una institución con raíz constitucional.

El freno de la Constitución

"La figura del delegado comunal no es una decisión discrecional. Desde la reforma de 1990, los delegados dejaron de ser funcionarios designados para pasar a ser autoridades electas por el voto popular", explicó Vargas Aignasse. En un dardo dirigido a la memoria política, recordó que aquel diseño institucional fue impulsado mayoritariamente por convencionales de Fuerza Republicana y ratificado luego en la reforma de 2006.

En ese sentido, el dirigente advirtió que la "motosierra" de Catalán choca contra la ley fundamental de la provincia: “Su eventual eliminación no puede resolverse por ley ni por declaraciones mediáticas. Requiere, inexorablemente, una reforma de la Constitución provincial”, sentenció.

El Estado en el "interior profundo"

Más allá del debate jurídico, Vargas Aignasse puso el foco en el rol social que cumplen las administraciones rurales. Según su visión, las comunas representan la primera -y a veces única- trinchera del Estado en las zonas más alejadas de la capital.

“Allí conviven un CAPS con ambulancia, una comisaría y una escuela. El delegado es una autoridad con legitimidad popular capaz de dar respuestas inmediatas”, señaló. Según el dirigente, eliminar esta estructura no es "sacar una caja", sino debilitar la capilaridad del Estado y alejar la gestión pública de los ciudadanos más vulnerables.

Crítica al modelo nacional

Vargas Aignasse aprovechó el cruce para vincular la propuesta local con el contexto nacional. Sostuvo que la lógica de "simplificación extrema" que impulsa LLA es la misma que hoy "golpea a los jubilados y asfixia a la clase media".

"Las instituciones no son obstáculos a remover, son construcciones históricas que deben mejorarse con responsabilidad y conocimiento, no con consignas vacías", concluyó.