A cualquier amante de la ovalada, sea del club que sea, le hubiera gustado estar presente ayer en la Avenida Silvano Bores. El duelo entre Cardenales y Natación y Gimnasia, por el debut de ambos en el Torneo del Interior “B”, tuvo de todo. El empate 28-28 dejó a los espectadores sin aliento y con la sensación de haber visto dos partidos distintos en 80 minutos. Fue un choque de estilos, de emociones cambiantes y con un desenlace que se discutirá toda la semana en los clubes tucumanos.
El monólogo “Blanco”
Desde el pitazo inicial, la superioridad de Natación fue absoluta. El equipo visitante salió al campo con una voracidad que descolocó por completo a los “Purpurados”. Con un buen uso del pie y una ocupación territorial precisa, los dirigidos por Cristian Fernández dominaron cada faceta del juego.
Cardenales parecía sumido en un letargo. Tardó casi 20 minutos en cruzar la mitad de la cancha. Cuando comenzó a hacer pie, el principal dolor de cabeza fue el line: en apenas cuarenta minutos perdió cinco pelotas propias. Eso frustró varios avances que pintaban bien. El local no lograba sostener la posesión ni frenar las embestidas de un Natación que encontraba espacios donde quería.
La efectividad de la visita se tradujo rápidamente en el marcador. A los 11’, Ignacio Sández rompió el cero. Luego fue el turno de Juan Martín Barros a los 17’, seguido por Mariano Agüero Daneri a los 24’ e Ignacio Martínez a los 30’. Todas las conquistas fueron convertidas por la patada infalible de su apertura, Alejo Majolli, quien manejaba los hilos para cerrar un primer tiempo perfecto, con un 28-0 que sugería una goleada histórica. Cardenales era puro ímpetu, pero de rugby, nada.
Apareció “Nales”
Tras el descanso, el clima en la cancha cambió. El local regresó con otra disposición mental. Empezó a pensar más y a apurarse menos. La garra continuó presente, pero sumada a varias buenas decisiones con la pelota, sirvió para emparejar las acciones.
El punto de quiebre llegó a los 7 minutos del complemento, cuando Matías Budeguer logró llegar por primera vez al ingoal visitante. Casi en simultáneo, Natación empezó a sentir el cansancio y la indisciplina le costó caro: Majolli vio la amarilla, y con un hombre más, Cardenales se hizo dueño del trámite.
A los 15 minutos, Francisco Abi Cheble firmó el segundo try para los dirigidos por Adrián Ghazarián. Y cuando la visita intentaba recuperar la compostura para el cierre, una segunda tarjeta amarilla (Matías Orlande Ascárate) volvió a dejar a los “Blancos” en inferioridad numérica. El “Purpurado” no perdonó: Jeremías Muñoz llegó al try a los 22 minutos, dejando el marcador a tiro.
El empate y la decisión
El tramo final fue para el infarto. Con el partido ya 15 contra 15, “Nales” alcanzó la épica. A los 35’, tras un empuje coordinado y el aliento de su gente, Santiago Gayá Cerruti aterrizó en el ingoal para sellar el empate tras la conversión de Cipriano Cerruti, que sumó ocho puntos en total con sus cuatro patadas a los palos.
Sin embargo, la jugada más comentada de la tarde llegaría en tiempo cumplido. Cardenales, con todo el impulso anímico a su favor, dispuso de un penal en una buena posición. Era la oportunidad de pedir palos, sumar tres puntos y consumar la remontada del año. Inexplicablemente, Cerruti decidió jugar al line para buscar el try. La apuesta salió mal: perdieron la posesión y el árbitro decretó el final un minuto después.
Luego del encuentro, los protagonistas compartieron sus sensaciones. Jeremías Muñoz reconoció el primer tiempo para el olvido que tuvo su equipo. “No podemos empezar perdiendo 28 a 0. En el descanso hablamos de darnos cuenta qué camiseta tenemos puesta; todo el club nos estaba viendo y no podíamos dar esa imagen. Por suerte los cambios entraron bien y estuvimos ahí de ganarlo”, analizó. Y también opinó sobre la decisión de Cerruti: “Son elecciones que se hacen en el fragor del partido; después en frío nos vamos a lamentar no haber elegido los palos. Pero bueno, si salía bien iba a ser muy lindo ganarlo así”.
Por el lado de Natación, Alejo Majolli trató de explicar lo sucedido en el complemento. “No supimos mantener la diferencia. Se levantaron con carácter y juego, y no pudimos contenerlos, es mérito de ellos”, afirmó, y valoró lo hecho en la mitad inicial: “Ahora, con bronca, es difícil quedarse con lo bueno, pero el lunes vamos a sacar conclusiones: en el primer tiempo jugamos un rugby de alto vuelo”.
Aunque ambos equipos terminaron cabizbajos, el empate fue lo más justo en una tarde repleta del rugby más puro.
Un susto en el inicio de la tarde
En el amanecer del encuentro, Roque Albornoz sufrió un fuerte impacto en la cabeza que le provocó un corte largo y profundo. Fue trasladado en ambulancia a un sanatorio, donde una tomografía descartó fracturas o lesiones cerebrales. Por precaución, el jugador pasó la noche en observación, pero desde el club confirmaron que se encuentra estable. El Dr. Pedro Nofal, neurólogo y médico de Cardenales, solicitó además un estudio cervical complementario.