Un partido de fútbol juvenil terminó de la peor manera en Santiago del Estero. El encuentro entre Unión Santiago y Tucumán Central, correspondiente a la tercera fecha del II Torneo Nacional Juvenil 2026 en la categoría Sub-15, fue suspendido tras una violenta pelea generalizada entre jugadores de ambos equipos dentro del campo de juego.
El duelo se disputaba en el estadio Roberto “Tito” Molinari y tenía al conjunto local en ventaja por 2 a 0 cuando, a los 22 minutos del segundo tiempo, la situación se desbordó. Lo que comenzó como un cruce entre futbolistas escaló rápidamente hasta convertirse en una batalla campal.
En cuestión de segundos, el partido quedó fuera de control. Se registraron golpes de puño, empujones y corridas entre jugadores de ambos planteles, en una escena caótica que generó preocupación entre quienes se encontraban en el estadio. La intensidad de los incidentes obligó al árbitro a tomar una decisión inmediata: suspender el encuentro.
La violencia no solo quedó en lo simbólico. Varios juveniles terminaron con cortes y heridas visibles, lo que motivó el ingreso de una ambulancia al campo de juego para asistir a los futbolistas afectados. La imagen de chicos siendo atendidos en pleno partido reflejó la gravedad de lo ocurrido en un contexto que, por su naturaleza formativa, debería estar atravesado por otros valores.
Tras la suspensión, la incertidumbre se trasladó al resto de la jornada. La organización del torneo deberá definir qué ocurrirá con el partido inconcluso, mientras que también quedó en duda la disputa del encuentro de la categoría Sub-17, programado para jugarse a continuación.
El episodio generó fuerte repercusión por tratarse de un certamen juvenil, donde el foco debería estar puesto en el aprendizaje deportivo y el respeto. Ahora, se espera el informe arbitral, que será clave para determinar las responsabilidades y las posibles sanciones que podrían recaer sobre ambos clubes tras una jornada marcada por la violencia.