La investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni y Bettina Angeletti sumó nuevos elementos a partir de la declaración del contratista Matías Tabar en los tribunales de Comodoro Py. Allí, el encargado de las refacciones presentó una planilla detallada de gastos que expone cómo el presupuesto inicial de U$S 95.000 para la remodelación de una vivienda en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz, escaló hasta un total de U$S 245.929.

Según la documentación aportada, la obra incluyó la construcción de una pileta, con un costo cercano a los U$S 9.000, y una cascada por unos U$S 3.500. Entre los ítems también figuran dos apoyacabezas para jacuzzi, abonados a razón de U$S 90 cada uno.

Tabar declaró con un archivo de Excel de dos páginas en el que se detallan los distintos rubros, montos y entregas de dinero realizadas por Adorni a lo largo de los trabajos, que se extendieron durante 2024 y duraron 10 meses. La planilla, titulada “BETTINA&MANUEL REMODELACION UF380”, muestra un nivel pormenorizado de cada intervención.

De acuerdo con su testimonio, que fue reproducido por el diario La Nación, el contacto inicial se produjo en agosto de 2024, cuando Adorni lo convocó vía WhatsApp para evaluar una propiedad de aproximadamente 400 metros cuadrados, ubicada en el lote 380 del country. Si bien la casa presentaba un buen estado estructural, requería adaptaciones a los gustos del matrimonio.

El 14 de septiembre de ese año se acordó el inicio de la obra sin la firma de un contrato formal. A partir de entonces, Tabar actuó como intermediario y administrador: solicitaba presupuestos, los elevaba al propietario, recibía pagos en efectivo en dólares y abonaba a proveedores.

Uno de los puntos que más llamó la atención en tribunales fue la modalidad de pago. Según el contratista, las operaciones se realizaron íntegramente en efectivo, en dólares y sin la emisión de facturas ni recibos por parte del constructor ni de la mayoría de los proveedores.

El detalle de gastos incluye trabajos previstos en el presupuesto original, como cambio de pisos por porcelanato, pintura, revestimiento exterior y reformas estructurales en la galería y la entrada. Sin embargo, con el avance de la obra se sumaron extras que elevaron significativamente el costo.

Entre ellos, se destaca la incorporación de aberturas premium, con el reemplazo de ventanas por Ventanas Renthaus, que demandó unos U$S 33.000. En el jardín, la pileta original fue rellenada para reducir su profundidad y revestida con piedra Bali y mármol travertino.

La planilla también consigna U$S 9.780 para una “bomba de calor mas pile”, presumiblemente destinada a climatizar el agua, además de la cascada por U$S 3.500. El espacio de relajación incluye los apoyacabezas para jacuzzi y el acondicionamiento del parque, con césped y sistema de riego, que sumaron más de U$S 4.000.

En el sector de la pileta se invirtieron U$S 13.810, de los cuales U$S 6.500 correspondieron a la construcción de la parrilla y otros U$S 7.310 al frente, encargado a la firma Fidel Inoxidables.

La carpintería a medida fue otro de los rubros relevantes. Se registran pedidos adicionales por U$S 8.037 y luego otro por U$S 19.002. Más adelante, se sumaron trabajos para bibliotecas y estantes por U$S 7.500, y un pedido final al carpintero Marcelo por U$S 9.200.

A su vez, la instalación de una isla en la cocina tuvo un costo de U$S 4.900, mientras que el rubro de aires acondicionados, instalación y ventiladores alcanzó casi U$S 4.000. También se detallan gastos en bachas, dosificadores y mármoles.

En total, la planilla certifica entregas de dinero en efectivo en sumas redondas de U$S 30.000, U$S 40.000 o U$S 20.000, que acumulan U$S 225.000. Al 18 de julio quedaba un saldo de U$S 20.929 para completar el monto final. Según Tabar, esos U$S 20.000 restantes fueron abonados en efectivo al concluir la obra.

El contratista también reveló que entre diciembre de 2025 y febrero de 2026 volvió a ser contactado por Adorni y Angeletti para realizar trabajos de carpintería en otro inmueble, identificado como “Miró”, un departamento en Caballito adquirido posteriormente. Allí se encargaron mesas de comedor de madera y mármol, muebles vajilleros y racks de TV, también abonados en su totalidad en efectivo y en dólares.

Finalmente, Tabar indicó que, poco antes de prestar declaración testimonial, Adorni intentó comunicarse con él mediante mensajes temporales de WhatsApp para ofrecerle ayuda o ponerlo en contacto con su equipo. Asesorado por su abogado, el contratista rechazó el ofrecimiento para evitar quedar involucrado en una eventual estrategia de encubrimiento. Además, aportó fotos, renders y la planilla de gastos que ya forman parte del expediente judicial.