En un acto cargado de simbolismo y tensión política, la vicepresidenta Victoria Villarruel encabezó este martes en el Senado la presentación del libro “Francisco en la historia: A un año de su muerte”. La ceremonia, realizada en el Salón Arturo Illia, no solo sirvió para rendir tributo a la figura de Jorge Bergoglio tras su fallecimiento, sino que se convirtió en el escenario ideal para que la titular de la Cámara Alta lanzara definiciones que fueron leídas como un “tiro por elevación” hacia la conducción de Javier Milei. La funcionaria marcó una distancia conceptual con el estilo de la Casa Rosada.
Durante su discurso, Villarruel destacó que el legado de Francisco se basó en valores como la “humildad, el coraje y una profunda cercanía hacia quienes más necesitan ser escuchados”. En un pasaje que resonó con fuerza en el clima de polarización actual, la vicepresidenta subrayó la obligación moral de no abandonar a los más vulnerables y reivindicó la cultura del encuentro.
"Una cascada de éxitos": la expresión de Villarruel en X mientras avanza la causa contra AdorniLa frase más contundente de la jornada llegó cuando la vicepresidenta se refirió a la naturaleza del consenso político. “La unidad no exige uniformidad y escuchar al otro no implica renunciar a las convicciones”, sentencia, en lo que muchos interpretaron como una crítica directa a la intransigencia que sectores de la oposición le atribuyen al oficialismo. Al recordar la sesión del 24 de abril de 2025, donde se homenajeó al Sumo Pontífice, resaltó que en aquel momento se interrumpieron las “discusiones terrenales” para dar paso a un respeto que debería ser la norma y no la excepción en la política argentina.