En representación de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), sus máximas autoridades, el rector, Sergio Pagani, y la vicerrectora, Mercedes Leal, otorgaron al físico, escritor, divulgador científico, músico, compositor y artista plástico Alberto Gustavo Rojo el título de Doctor Honoris Causa, máxima distinción que conceden las instituciones de educación superior.

El acto se llevó a cabo en el Rectorado, Ayacucho 491. En el patio de la casona se dispusieron sillas, donde se sentaron amigos y colegas del distinguido, de los ámbitos universitario y extrauniversitario. El evento fue musicalizado por el coro de la Facultad de Medicina, que hacia el inicio cantó el Himno Nacional, y a modo de cierre interpretó las canciones “Qué bonito”, del propio Rojo -en arreglo coral de Bernardo Latini- y “Libertango”, de Astor Piazzolla -en arreglo coral de Oscar Escalada-. El grupo estuvo dirigido por Mariana Stambole, y el maestro Roberto Buffo los acompañó en el piano.

La ceremonia fue presidida por una mesa, en la cual se sentaron, además de Rojo, del rector y de la vicerrectora, el vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología -unidad académica donde se inició el expediente de pedido de otorgamiento de la distinción-, Eduardo Martel, y Elisa Colombo, Profesora Emérita de la UNT, que ofreció un emotivo discurso para el homenajeado.

Tras recibir el título de Doctor Honoris Causa, Rojo también pronunció unas palabras. “Quiero agradecer profundamente a esta universidad, a la que tanto le debo y a la que siempre llevo en el alma”, remarcó. Hizo un resumen de su vida ligada a la UNT, desde sus épocas de estudiante secundario -en el Gymnasium-.

“Yo debo mi existencia a la UNT, porque mis padres se conocieron en la Facultad de Filosofía; mi papá era profe de mi mamá, de modo que la UNT fue mediadora de ese hecho providencial que significó para mí tener los padres que tuve. Con ellos me tocó tener el boleto ganador en la lotería de la vida, por el amor y por el estímulo intelectual que recibí en mi casa”, dijo.

Recuerdos

De modo cronológico, seguidamente fue nombrando a personas -en especial, profesores- que le dejaron férreas enseñanzas, a veces a partir de breves frases. “Recuerdo a Iván Rodríguez, profesor de ajedrez, una materia optativa del Gymnasium, que enseñaba: ‘Hay que ocupar el centro’. O a Barranco, profesor de Albañilería del (Instituto) Técnico, que decía: ‘Todo lo que un hombre puede hacer, puede hacerlo otro’. O ‘Cacho’ Mordini, también del Técnico, que el primer día de clases nos avisó: ‘Todo es física, changos’”, enumeró, entre otras anécdotas.

MEMORIAS. En su discurso, Rojo recordó sus tiempos de estudiante.

Y destacó que toda aquella interacción con el aprendizaje y con los afectos de esa época se había dado “en tiempos difíciles”. “Me acuerdo una vez me llama el director (del Técnico), yo era delegado del curso, y me dice: ‘Rojo, yo abro su legajo y se prende una lucecita roja; a mí la SIDE me pide nombres”, recordó el distinguido, en referencia a la entonces Secretaría de Inteligencia del Estado.

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Además de rememorar anécdotas, Rojo dedicó gran parte de su discurso a la defensa de la educación pública. “Toda mi educación fue pública: la escuela Rivadavia, la escuela Belgrano, el Gymnasium, el Técnico, la Escuela de Música, la UNT, el Instituto Balseiro. La educación pública es fundamental. Sobre todo para aquellos que no fueron beneficiados por la lotería de la vida. Así que estoy infinitamente agradecido por este título; y me comprometo a seguir colaborando y conversando con esta institución que, como dije, llevo siempre el alma”, cerró el flamante Doctor Honoris Causa de la UNT.

Antes del acto, Rojo había hablado con los medios presentes. Y también abordó la situación por la que atraviesa la educación pública en la Argentina. “La educación pública debe servir para aquellos que no son ganadores de la lotería de la vida. Si no, no generamos una comunidad solidaria, una comunidad educada, una comunidad que avance. La educación pública es fundamental”, dijo. Y en diálogo con LA GACETA en particular, profundizó la idea: “Desfinanciar la educación pública es herir a la sociedad desde el punto de vista comunitario”.

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En esa breve conversación también dedicó unas palabras al diario. “Le estoy muy agradecido. Publico en LA GACETA Literaria, donde también publicaba mucho mi papá; es una sección que amo yo como amaba a mi papá”, destacó.

Rojo desarrolló una carrera académica de relevancia, que incluyen investigaciones posdoctorales en la Universidad de Chicago y el ejercicio de la docencia en la Universidad de Michigan. Actualmente se desempeña como profesor titular en la Universidad de Oakland (Michigan). Su producción científica comprende más de 100 trabajos publicados en revistas internacionales de máximo impacto, entre las que se cuentan Physical Review Letters, Science y American Journal of Physics. Entre sus múltiples distinciones se destacan: Ciudadano Ilustre de Tucumán (2012), Premio Edenor de la Feria del Libro por su ensayo sobre Borges y la física cuántica (1999), Fulbright Specialist (2014), Grammy Latino -por su participación en Corazón Libre, de Mercedes Sosa- (2005) y la Cátedra Jack Williamson (2007), Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Buenos Aires (2023).

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En el ámbito musical, Rojo se destacó compositor excepcional y guitarrista virtuoso. Su discografía -que transita entre chacareras, zambas, valses y piezas instrumentales- incluye “De visita” (1999), “Para mi sombra” (2003) -producido por Pedro Aznar-, “Amaicha” (2008) y “Tangentes” (2009). Compartió escenario y grabó junto a figuras de la talla de Sosa, Aznar, Charly García y Víctor Heredia.