Después de una noche agónica en Venezuela y con el corazón todavía acelerado por la victoria sobre Carabobo en la Copa Sudamericana, River cambia rápidamente el foco y vuelve a mirar hacia el torneo local. Desde las 19, el equipo de Eduardo Coudet recibirá a San Lorenzo en el Monumental por los octavos de final del Apertura, en un cruce cargado de historia, presión y necesidades.
El contexto parece ideal para que River muestre finalmente su mejor versión. Después de administrar cargas y rotar futbolistas en Venezuela, Coudet recuperará a gran parte de la estructura titular y contará nuevamente con dos nombres fundamentales: Sebastián Driussi y Fausto Vera. Ambos dejaron atrás sus lesiones y están listos para reaparecer en un partido que asoma decisivo para el semestre.
La vuelta de Driussi representa mucho más que un regreso individual. El delantero se había convertido en una pieza clave dentro del funcionamiento ofensivo del equipo y River sintió demasiado su ausencia en las últimas semanas. Con cinco goles en sus últimos siete partidos bajo la conducción de Coudet, el atacante había logrado algo que pocos consiguieron en este plantel: darle profundidad, movilidad y peso de área a un ataque que muchas veces se volvió previsible sin él.
Por eso el cuerpo técnico eligió preservarlo en la Copa Sudamericana. Aunque ya estaba recuperado físicamente, la prioridad era que llegara pleno al duelo contra San Lorenzo. Y todo indica que el “Gordo” volverá directamente al equipo titular.
Además, River llega fortalecido desde lo anímico. La victoria sobre Carabobo, conseguida con una formación alternativa y en un contexto adverso, le permitió al “Millonario” quedar muy cerca de la clasificación internacional sin hipotecar energías pensando en el torneo local.
Del otro lado aparece un San Lorenzo siempre incómodo para River, especialmente en cruces cerrados y cargados de tensión. El “Ciclón” intentará apoyarse en la presión, el orden y la necesidad de incomodar emocionalmente a un rival que carga con una estadística pesada: hace tiempo que no logra consolidarse en series mata-mata.
Por eso, más allá de los nombres y de los regresos, el duelo tendrá algo más profundo para River. Será una prueba de carácter, una oportunidad para confirmar si está preparado para volver a competir en serio.