Inés Estévez sorprendió al compartir una profunda experiencia personal y espiritual durante su participación en el programa Otro día Perdido, conducido por Mario Pergolini. Entre recuerdos familiares, coincidencias impactantes y señales inexplicables, la actriz relató cómo un episodio ocurrido años atrás terminó influyendo en una decisión determinante para su vida profesional.
La charla comenzó cuando Estévez recordó la muerte de Roberto Palandri, a quien definió como su “segundo padre”. Lo que más la conmovió fue la coincidencia con el fallecimiento de su padre biológico.
“Murió un año después que mi padre, en la misma fecha”, contó. Pergolini reaccionó con incredulidad y le respondió: “No, es una casualidad nada más”. Pero la actriz fue tajante cuando el conductor le preguntó si creía que había algo más detrás de esa coincidencia. “Absolutamente”, afirmó.
Conmovida, recordó el impacto que le provocó recibir la noticia. “No podía creer, me despertaba con el café y el... Fue mi padre, fue mi segundo padre”, expresó.
La conversación tomó rápidamente un tono íntimo y emocional. Entre lágrimas y momentos de humor, Estévez habló sobre distintas experiencias vinculadas con personas fallecidas y aseguró que existen situaciones que, para ella, “lo acreditan”.
En medio de las bromas del estudio, la actriz anticipó entre risas: “Esta está loca. Va a contar que le hablan los muertos”. Pergolini respondió de inmediato: “¿Quién no?”, distendiendo el clima.
El mensaje que la marcó
Luego, Estévez relató el episodio que más la impactó y que ocurrió cuando estaba evaluando alejarse temporalmente de la actuación. “Cuando estaba por dejar de actuar... me había hartado de ciertas cosas y quería diversificarme, estar más del lado de las ideas y quería escribir”, recordó sobre aquel momento de crisis profesional.
Según contó, la situación ocurrió durante la época de los Premios Martín Fierro. Mientras buscaba una cartera para combinar con un vestido, ingresó a una galería comercial de la calle Talcahuano y encontró un pequeño local atendido por una pareja de adultos mayores. “Había conseguido una carterita antigua divina”, recordó.
Fue entonces cuando uno de los vendedores se acercó inesperadamente y le dijo: “No sé cómo lo vas a tomar, pero hay un señor de ojos claros, rubio, que dice que estás por tomar una decisión... y que lo hagas porque está muy bien lo que vas a hacer”.
La actriz aseguró que nadie conocía la decisión que estaba por tomar. En un primer momento pensó en su padre, Carlos, pero el hombre agregó que el nombre de la persona comenzaba con la letra R.
“Uy, ay, qué pena”, recordó haber pensado, creyendo que no tenía relación con ella. Sin embargo, apenas salió del local entendió todo: el mensaje hacía referencia a Roberto Palandri.
“Rubio, de ojos claros y se llamaba Roberto”, explicó. La revelación la dejó en shock. “Me fui demudada”, confesó. Además, destacó que el vendedor no tenía forma de conocerla ni de saber detalles de su vida personal. “De una. Sin conocerme. Un señor que no sabía ni quién era”, aseguró.
Pergolini reaccionó con humor al escuchar la historia. “¡Yo grito policía inmediatamente! ¡Señor, señor, policía!”, lanzó entre risas, aunque reconoció que se trataba de un relato “lindo”.
“Todo es energía”
Lejos de minimizar la experiencia, Estévez sostuvo que para ella este tipo de señales tienen sentido y forman parte de una mirada espiritual de la vida.
La actriz contó que siente afinidad con la filosofía japonesa, que sostiene que “la materia es una forma compacta del espíritu y el espíritu es una forma dispersa de la materia, pero que todo es lo mismo, que todo es energía”.
También reflexionó sobre cómo las personas suelen enfocarse más en el “tengo” o el “soy” que en el “estoy”, dejando de lado emociones y conexiones invisibles que, según considera, también forman parte de la existencia.
Durante la entrevista, señaló además que en su familia las experiencias relacionadas con seres queridos fallecidos no son extrañas. Como ejemplo, relató que uno de sus sobrinos, después de una operación, aseguró: “Vino el abuelo, me tuvo de la mano”.
En otro tramo del diálogo, Pergolini reflexionó sobre la dificultad que existe para aceptar aquello que no puede explicarse racionalmente.
“Creo que todos estamos educados para ser lo más racionales que podemos”, señaló el conductor, y agregó que muchas veces esa mirada condiciona incluso el modo en que los padres acompañan los sueños artísticos de sus hijos.
Estévez también mencionó una frase atribuida a Glenn Close acerca de la energía que permanece después de la muerte. “Hay algo ahí que... No quedarte en lo fenomenológico ni obsesionarte, pero decir: ‘Sí, existe. ¿Por qué no?’”, expresó.
Finalmente, resumió su postura con una definición simple: “Poder convivir con eso, con naturalidad”.