Con apenas 10 años, ya se abrió las puertas de una competencia internacional. Pero para poder cumplir el sueño de competir en el Panamericano de patín artístico, la tucumana Victoria Giménez necesita algo más que talento y horas de entrenamiento: necesita ayuda económica. La pequeña deportista clasificó tras su participación en el Nacional de Misiones y ahora se prepara para viajar a Buenos Aires entre el 15 y el 25 de junio, fechas en las que podría salir a la pista. 

“Me puse muy feliz, pero muy feliz, y me empecé a entrenar mucho para poder viajar y que me vaya bien”, contó Victoria durante una entrevista en LG Play. La nena empezó a patinar a los cuatro años, después de que los Reyes Magos le regalaran sus primeros patines. “Ahora que los veo eran patines de juguete, básicos, pero para mí eran muchísimo”, recordó entre risas. 

El camino no fue sencillo. Incluso sufrió una fractura que la obligó a parar durante un tiempo. “Cuando volví era todo muy distinto, no podía hacer casi nada porque no había estado en movimiento”, explicó. Sin embargo, siguió adelante y hoy entrena de lunes a jueves en el club Villa Luján junto a su profesor Miguel Grima y su preparadora física Sofía Jiménez. “Patinamos de lunes a jueves y tenemos físico lunes, miércoles y viernes”, detalló. 

Detrás de cada entrenamiento hay también un enorme esfuerzo familiar. María de los Ángeles Veliz, su mamá, explicó que el patín artístico es un deporte costoso y que toda la rutina gira alrededor de la preparación de Vicky. “Ella entrena desde las 2.30 de la tarde hasta las 7. Hay días que también practica a la mañana. Yo ahora estoy sin trabajo y me dedico 100% a acompañarla”, contó. 

Su papá, Rodolfo, habló del orgullo y también de los nervios que viven en cada competencia. “Viajamos 16 horas manejando para verla competir dos minutos y cinco. Estamos todos nerviosos, pero ella entra a la pista y disfruta”, relató emocionado. 

Victoria asegura que los nervios desaparecen apenas empieza a patinar. “Antes de entrar a la pista estoy muy nerviosa, pero cuando entro ya no siento nada y lo disfruto”, dijo. Y aunque reconoce que no siempre consigue el resultado que espera, remarcó: “Igual me pone feliz haber estado ahí compartiendo”. 

Ahora, el desafío más importante está fuera de la pista. La familia necesita cubrir gastos de inscripción, seguros, traslados y el conjunto obligatorio que exige la competencia y que cuesta cerca de $950.000. “Son un montón de cosas y necesitamos ayuda económica”, explicó la joven patinadora. 

Quienes quieran colaborar pueden hacerlo al alias “Victoria Panamericano” o comunicarse al 3815149760. Porque detrás de cada giro y cada pirueta, hay una niña tucumana que sueña con representar al país en el Panamericano.