Los dueños también deben adaptarse a sus perros. Cada uno de ellos tiene su personalidad y sus características que los hacen únicos. Esto quedó claro en análisis psicológicos como el de Stanley Coren que clasifica a los peludos según sus instintos, obediencia y capacidad de adaptación en “La inteligencia de los perros”. Así, cuando adoptamos un canino debemos tener en cuenta que este también marcará los ritmos de casa. En algunos casos requerirán de mayores esfuerzos para adaptarse y en otras ocasiones esos intentos serán infructuosos. Por más adorables que sean, hay peludos traviesos que se resisten a obedecer.

Cuáles son las mejores razas de perros para vivir en casa, según especialistas

Cada raza de perro tiene su propia lista de atributos, por lo que es un acto de responsabilidad tomarse el tiempo necesario para pensar qué compañero se adapta mejor al estilo de vida. Si se vive en un departamento pequeño no será prudente adoptar un canino que requiera de paseos extenuantes o amplio espacio para vivir con comodidad. Por el bienestar de nuestra mascota así como de quienes adoptan, será fundamental saber de antemano cuáles son las demandas que exige cada perro.

El listado de las razas de perro más problemáticas 

Algunos de los perros más adorables son también los más traviesos, ya que son más propensos a robar comida, mordisquear los muebles, destrozar los macizos de flores, escaparse o hacer otras travesuras. Las risas no faltarán pero también requerián de mayor esfuerzo para ser educadas. De acuerdo con el medio especializado Protect My Paws, estas son las razas de perro más tarviesas.

10. Springer Spaniel Inglés

A pesar de su popularidad como mascota familiar debido a su carácter amigable y dedicado, este canino suele verse involucrado en conductas problemáticas dentro del hogar. Su pasado como perro de caza de aves determina un fuerte instinto de presa, lo que provoca que frecuentemente ignore las órdenes de sus dueños durante los paseos para seguir rastros olfativos, o bien, que canalice su energía excavando el jardín y desordenando los espacios comunes.

9. Keeshond

Esta raza destaca por una notable agudeza intelectual y una naturaleza extremadamente sociable. Sin embargo, su excesivo entusiasmo por interactuar con personas y otros animales puede derivar en comportamientos molestos si no se canaliza correctamente. Al tratarse de un animal muy activo, la falta de límites claros y de un entrenamiento temprano en órdenes de obediencia básicas suele transformar su carisma en desobediencia y travesuras recurrentes.

8. Terrier galés

Criado originalmente para la caza de pequeñas presas, este canino posee un temperamento enérgico y un fuerte instinto territorial. Su baja tolerancia a la inactividad y al descanso prolongado suele manifestarse a través de conductas destructivas, tales como arañar los suelos o destrozar el mobiliario del hogar. Requiere de estímulos físicos constantes y juegos dinámicos para evitar que canalice su vitalidad de forma perjudicial dentro de la vivienda.

7. Poochon

Este cruce entre caniche toy y bichón frisé da como resultado un animal sumamente afectuoso y dependiente de la compañía humana. Su principal conflicto conductual radica en la predisposición a desarrollar ansiedad por separación; al tolerar muy mal la soledad, tiende a manifestar su malestar mediante destrozos en el hogar. No obstante, su elevada inteligencia heredada facilita un proceso de aprendizaje rápido si se inicia la socialización a temprana edad.

6. Chug

Esta cruza combina la marcada terquedad del chihuahua con la energía desbordante del carlino, lo que resulta en una personalidad dominante y territorial concentrada en un espécimen de porte menor. Su tendencia a proteger de manera desmedida sus recursos y su espacio físico exige un entrenamiento riguroso. De lo contrario, el animal suele manifestar un temperamento ruidoso, obstinado y propenso a desafiar la autoridad de sus criadores.

5. Vizsla de pelo duro

Caracterizado por una inteligencia superior y un temperamento afectuoso, este espécimen diseñado para soportar climas adversos presenta una alta demanda de actividad física y mental. El aburrimiento es el principal detonante de sus conductas inapropiadas, ya que requiere de rutinas estructuradas y desafíos constantes. A pesar de sus ocasionales indisciplinas, demuestra una gran capacidad de aprendizaje y una notable docilidad al finalizar la jornada.

4. Cockapoo

Surgido del cruce entre cocker spaniel y caniche, este ejemplar fue concebido para exhibir un carácter sociable y dulce. Sin embargo, su extrema sensibilidad y el apego hacia sus dueños conllevan una baja tolerancia al aislamiento o a las reprimendas. Cuando percibe dinámicas negativas o se siente ignorado, suele manifestar una suerte de conducta compensatoria que se traduce directamente en el mordisqueo y la destrucción de objetos personales.

3. Mudi

Esta variedad húngara, tradicionalmente utilizada para el pastoreo, destaca por su notable lealtad y su necesidad imperiosa de estimulación ambiental. Al ser un animal de trabajo, posee una predisposición innata hacia el movimiento y el control, por lo que la falta de ejercicio físico extenuante o de tareas específicas deteriora su comportamiento. El confinamiento y la rutina sedentaria son los factores que comúnmente desencadenan sus conductas más rebeldes.

2. Shichón

Resultado de la hibridación entre el shih tzu y el bichón frisé, este canino posee un temperamento extrovertido y una constante demanda de atención. Su perfil psicológico combina la terquedad con una marcada propensión a la ansiedad por separación. Cuando el animal es privado de interacciones regulares o se lo deja solo por períodos prolongados, recurre al mordisqueo destructivo de elementos del entorno como vía de escape a su frustración.

1. Spitz japonés

Considerado estadísticamente como el espécimen más proclive a las conductas rebeldes, este perro de compañía posee una inteligencia brillante pero una alarmante intolerancia a la soledad. Su estrecho vínculo con el núcleo familiar determina que el aislamiento prolongado derive invariablemente en desastres domésticos. Si bien su deseo de complacer facilita el aprendizaje de órdenes, su naturaleza lúdica y audaz hace que la ejecución de la obediencia sea inestable, consolidándolo como el líder indiscutido en los registros de comportamiento travieso.