Por Oberdán Rocamora
Mamarracho modernista
El melodrama narco de Espert, Cárcel o Bala (que vuelve, continuará), el fatídico 3 que alude a la señora Karina, La Guantanamera, por el desborde desaforado de lengua del funcionario menor, y el desbarajuste sombrío del tuit a la bartola del Tertuliano sobre la Cripto Libra, completa el mamarracho modernista inspirado por marginales domésticos confabulados con marginados del ejemplar Estados Unidos, o con ratones sin escrúpulos del planetario asiático.
Y cuando el presidente del Gobierno de Consultores no podía cargarse otro escándalo brotó -súbitamente- el show interminable del Premier Manuel Adorni, con el pintoresco arsenal de la escribana para coleccionar, y el dulce ballet de conmovedoras jubiladas que agudizaron la inconcebible ineptitud de los precipitados para monetizar el paso por la brevedad del poder.
El desmoronamiento del tercer Premier es políticamente perjudicial para la gloria de Los Milei.
Se les escurre, en la plenitud del ridículo, el muñeco especialmente entrenado para soplar la nuca de Jorge Macri, El Primo -que era- Pobre.
Para despojarle el control de los caramelos deliciosamente surtidos, los chocolatines de tamaños dispares, o las habilitaciones fervorosamente nutritivas de los negocios del Maxiquiosco.
Es donde talla aún el Primo Mauricio, el Ángel Exterminador que disfruta la revaloración entre los firmes valores de su gran concepto. El Círculo Rojo.
Multiplicación de pobres
El Maxiquiosco del Artificio Autónomo es un producto formal de los constituyentes venerables de 1994, que iba a funcionar como un spa para los próximos presidentes.
Se fabricaron artesanalmente dos.
Fernando De la Rúa, el Radical Traicionable, y el Ángel que mantuvo durante 8 años el sigiloso aprendizaje laboral de Horacio Rodríguez Larreta, Geniol, e inmediatamente después fue titular del Artificio por otros 8 años, con la convicción de continuidad en el escalafón del “destino manifiesto”.
Pero a Geniol lo exterminaron en las fatídicas PASO de 2023.
La señora Patricia Bullrich, la Montonera del Bien, oportunamente instrumentada por el Ángel.
Sin embargo Larreta quiere despachar de vuelta en el Maxiquiosco (que supone haber fundado).
Logró, desde el descenso, ser concejal en 2025. Agudiza la complejidad del consenso simple para auditar los beneficios de la “ciudad más bella del mundo”.
Aunque huela, según Larreta, a orín.
Consecuencia explícita de la aplicación infructuosa del solitario Fenómeno Milei, que multiplicó los pobres más que los panes y los peces.
Para producir la desbordante cantidad de desesperados que circulan sin rumbo y duermen y desparraman sus necesidades en las calles que dejaron de asimilarse a París.
Otro Triángulo
Destruido Adorni, El Primo Jorge percibe que el camino de la reelección se le despeja.
Con relativo entusiasmo se encarga de los despachos diarios. Pero mantiene una extraña relación afectuosa con el Primo que siempre fue rico.
Los Primos suelen comunicarse a través de Daniel Angelici, Memo Carotenuto, consagrado empresario lúdico que fue -como el Primo Mauricio- presidente de Boca Juniors.
Sin carisma, pero con singulares dosis de astucia simpática.
Carotenuto mantiene fuerte influencia en el ámbito de la Justicia.
Distribuye con sabiduría jueces solemnes, secretarios pujantes, camaristas distinguidos.
El entendimiento de Los Primos se fortalece con la intervención del tercer amigo peronista que completa el consenso del Triángulo.
Juan Manuel Olmos, Puíggari, tiene escriturado el peronismo minoritario del Maxiquiosco, que resulta indispensable para el mantenimiento del juego democrático.
Además Olmos preside la Auditoría, con un baluarte de la magnitud de Javier Fernández, que merece el protagonismo rápido de otra miniserie.
Se trata del máximo organismo nacional de control, con elásticas conexiones con la casi alineada Auditoría local que controla La (Agencia de Colocaciones) Cámpora.
Puíggari es otro profesional ejemplar como Sergio.
Contiene terminales pendulares del peronismo, frecuentemente antagónicas.
Quien no habla con Olmos no puede tallar con placidez, y menos entender las permanentes internas por cajas de la superstición.
Se tolera más de lo que se admite en el peronismo el rol limitado de ser minoritarios.
Descuentan que nunca tendrán “la parte del león”.
Precisamente es lo que Olmos -según fuentes inexactas- se propone lograr en las próximas elecciones.
El acceso a la tajada superior.
La revaloración espiritual del Ángel genera dificultades morales en La Libertad Avanza.
El Tertuliano suponía mantener abducido al emblema de Juntos por el Cambio, colectivo extinguido.
Sin la territorialidad de los radicales fragmentados, y sin el vibrante insumo de la transparencia que aportaba la estancada Coalición Cívica, el Ángel brinda lecciones de liderazgo por el mundo sin que le presten mayor bola.
Con menor indolencia típica y severamente tonificado, mientras conserva los chocolatines perdurables de la capital.
La Monto buena que mide
Justamente son los chocolatines perdurablemente emblemáticos que Larreta quiere de nuevo despachar.
Como un verdadero ejecutivo rigurosamente eficaz.
Mientras el Tertuliano creía tener derecho a saborear los chocolates por el triunfo para concejal de Adorni, el Premier se deterioraba por no saber juntarla y se encontraba, de pronto, y de frente, con las tentaciones del universo pródigo en cascadas.
Desmoronado con crueldad y sin derecho a disputar los chocolatines del Maxiquiosco y enfrentado -lo peor-, con la Montonera del Bien que luce la flamante casaca violeta de La Libertad Avanza y le reclama la “juramentada declaración”.
Pero sin pensar en cederle la oportunidad de la revancha a Geniol.
Igual que Sergio, El Profesional, para Patricia solo persiste un cargo pendiente.
Posición impecable. La Monto buena mide mejor que el Tertuliano y padece la tirria de los escorpiones que le arrojan los rencores de la Guantanamera.
Sin dependencias reconocidas. Ni siquiera del Tertuliano, como el 99 por ciento de los libertinos que aspiran a mojar otra medialuna.
Ni de la hermanita, a la que nadie, en efecto, votó.
Al cierre del despacho se constata que el vértice Olmos se muestra escasamente interesado en insistir con la postulación de Leandro Santoro, El Radicalista.
Es el autor del consagrado opus “El Maxiquiosco”.
De formación radical, Santoro registró un auspicioso sufragio, para desistir generosamente del ballotage contra Larreta.
Cuando todavía Geniol se adiestraba para ser el tercer presidente aportado por el Maxiquiosco artesanal.