Tenemos que asustarnos; preocuparnos y ocuparnos como Ciudadanos, ante el avance de una extrema Derecha Internacional, Autoritaria; Elitista y Antidemocrática, para dominar a las personas y a su sentido común, algo más redituable; eficiente y eficaz que cualquier invasión armada. La performatividad es la capacidad del lenguaje, los gestos y las acciones repetidas, para crear o transformar la realidad, en lugar de simplemente describirla (propuesto por J.L. Austin y desarrollado por Judith Butler). Aplicado a la política, se refiere a la puesta en escena de acciones, para generar un impacto significativo y producir una imagen. El modelo que Javier Milei busca implementar con Palantir Technologies, se aleja de la simple descripción de datos, para convertirse en una herramienta de construcción de realidad política y social, mediante un software que no solo analiza a la sociedad argentina, sino que hace que la sociedad se comporte según las categorías que el sistema impone. Los puntos clave de esta visión de un Gran Hermano Dictador, son: 1) El Estado como “trader” de datos: en lugar de un Estado que usa la información para servicios públicos, se perfila como uno que trata los datos de los ciudadanos, como activos financieros (performatividad financiera). Según marcos analíticos como los de Arjun Appadurai, los contratos con Palantir actúan como derivados de la identidad humana, donde la privacidad se convierte en una moneda de cambio para alinearse con centros de poder externos, como la CIA o el Mossad. 2. Clasificación predictiva y control social: El software utiliza algoritmos para otorgar un puntaje a las personas, según su probabilidad de incurrir en conductas consideradas peligrosas o terroristas. El software crea enemigos. 3. Gobernar con datos cruzados: la propuesta del fundador de Palantir, Peter Thiel, a Milei, es un modelo de gobernabilidad basado en la eliminación de la fricción del debate en la toma de decisiones. Una colonización tecnológica que busca integrar las bases de datos de múltiples reparticiones públicas para que el gobierno no responda a demandas sociales tradicionales, sino a las proyecciones algorítmicas de la inteligencia artificial. 4. La ideología del software: Palantir no vende solo tecnología, sino una cosmovisión, algo incompatible con la democracia. Es más, Thiel ha sostenido que la libertad y la democracia pueden ser incompatibles y, su software está diseñado para asegurar que las decisiones políticas (como deportaciones masivas o represión de la protesta) se ejecuten con una eficacia técnica que anula el debate ético o legal previo. En este modelo, la “libertad” pregonada por el discurso oficial se cruza paradójicamente con la construcción de un panóptico digital que busca disciplinar la reacción social frente al ajuste económico. En síntesis, este software de inteligencia masiva no solo procesa datos, sino que construye una realidad autoritaria. Bajo la narrativa de la “modernización”, se oculta una mutación del gobierno constitucional hacia un régimen de control predictivo, donde el ciudadano deja de ser un sujeto de derechos para convertirse en un activo de datos, monitoreado las 24 horas del día, tanto en su vida privada como social, política o laboral. La Nación pierde lo poco de soberanía que el Gobierno del presidente Javier Milei está dejando: la entrega de información estratégica (Anses; Renaper; Salud; etc.), a empresas extranjeras vinculadas a agencias de inteligencia externas; supedita la seguridad nacional a intereses ajenos. El paralelismo entre la película “The Truman Show” (1998) y el posible desembarco del software de inteligencia Palantir en Argentina, impulsado por la administración de Milei, radica en la creación de una realidad construida, basada en la vigilancia masiva y el perfilamiento algorítmico. La libertad, literalmente, se fue al cara...
Javier Ernesto Guardia Bosñak
Javierucr1970@gmail.com