Viendo lo que pasa en el mundo gracias a la I.A. no quedan dudas de lo acertado que estuvo el científico Stephen W. Hawking, cuando en sus últimos días de padecer ELA, advirtió a la comunidad científica del peligro de la IA. Hoy en día vemos nuestra vida invadida por la cibernética en todo sentido. Lo real es que ha entorpecido nuestra forma de sentir el devenir de la humanidad y la forma de relacionarnos en la convivencia. Es obvio que la IA ha sido desarrollada en los principales centros científicos apoyados financieramente por los grandes “billonarios” de modo que ahora los ricos son más ricos y los pobres son más pobres. A diario recibimos amables mensajes que nos saludan y ofrecen ayuda, tanto de bancos, como de grandes comercios o entidades del gobierno. El problema es que las respuestas que dan a nuestras preguntas, son robotizadas y dudo que supuestamente recibe nuestra consulta, se ocupe de leerlas personalmente. Obviamente hay muchas empresas y organizaciones que se beneficiaron adoptando la IA en sus funciones. Los inversores de Wall Street ven con beneplácito cómo suben las acciones de las fábricas de armamentos. Son las que más se benefician con los millonarios contratos que certifican con los entes del Gobierno, involucrado en una guerra donde perdió el 50% del arsenal. Pero el creciente perjuicio lo sufre la mayoría de la población por la pérdida de sus puestos de trabajo y el aumento permanente del costo de vida. En nuestro país se informa a diario que han cerrado más de 22.000 empresas y cada día cierra una de cada 10. Por otra parte, la cifra de desempleados se cuanta por miles. Mientras tanto, Milei sigue viajando alegremente y sigue mintiendo cuando dice públicamente con total descaro que la pobreza ha bajado y que nunca estuvimos mejor. Como ve que su aceptación por parte del pueblo ha caído abruptamente, solicita a EE.UU la ayuda de un personaje que vino a instalarse con el objeto de convencer psicológicamente a la gente con programas previamente establecidos para influir en la mente de las personas. Consecuente con esto, han proliferado los llamados “pastores” cuya misión es modificar y distorsionar las creencias de las personas educadas en la religión cristiana. Mientras tanto todo sigue peor, pero gran parte de la población sigue aceptando con extremada paciencia y sumisión la deplorable situación que estamos soportando, sin visas de una inmediata solución. Por el contrario, Caputo y Milei se dedican “full time” a endeudarnos más, prometiendo pagar altos intereses a fondos buitres que quieran seguir beneficiándose.
Humberto Hugo D'Andrea
hdandrea95@gmail.com