Las celebraciones oficiales por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo en Tucumán se convirtieron en un fuerte llamado a la cohesión política y la sensibilidad social. El Solemne Tedeum, desarrollado este lunes en la Catedral, ligó los valores fundacionales de 1810 con las urgencias del presente, con discursos que alternaron entre la necesidad de consensos institucionales y una homilía eclesiástica de alto impacto.

La ceremonia religiosa estuvo presidida por el Arzobispo de Tucumán, Monseñor Carlos Sánchez, junto al obispo auxiliar, Monseñor Roberto José Ferrari, quien tuvo a su cargo la homilía. En las primeras filas se ubicaron el gobernador Osvaldo Jaldo; el vicegobernador Miguel Acevedo; la intendenta de la Capital, Rossana Chahla; ministros del Poder Ejecutivo, legisladores, concejales y representantes de las fuerzas vivas de la provincia.

El mensaje de Jaldo

Al finalizar la celebración, Jaldo instó a la dirigencia y a la sociedad a deponer las confrontaciones para enfrentar la crisis. “Hoy no hay lugar para la grieta ni para las divisiones. Más que nunca, los argentinos tenemos que estar juntos. La patria argentina necesita de todos sus hijos”, definió el mandatario, vinculando las dificultades actuales con el legado histórico de la provincia.

“Hoy es un día de reflexión. Cuando cumplimos 216 años de aquel 25 de mayo de 1810, es momento de pensar en los primeros pasos que se dieron para que nuestra Argentina camine hacia la independencia”, sostuvo.

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En su discurso, recordó el rol protagónico de Tucumán en la Batalla del 24 de Septiembre de 1812 y en la Declaración de la Independencia de 1816 como antecedentes de resiliencia: “Hay problemas económicos y sociales, hay familias que no la están pasando bien. Todos juntos, a través del diálogo, del entendimiento y de la cooperación mutua, podemos sostener una Argentina mejor”.

En esa sintonía, el vicegobernador Acevedo apeló a “buscar un diálogo permanente y un encuentro para escuchar lo que requieren los tucumanos”, mientras que la intendenta Rossana Chahla valoró la interpelación de la Iglesia, asegurando que desde el municipio se trabaja diariamente “a la par del vecino” para traducir los discursos en acciones concretas.

La homilía eclesiástica: "Hay gritos que a algunos les molestan"

El tramo más denso de la jornada corrió por cuenta de Monseñor Roberto José Ferrari. Durante la homilía, el obispo auxiliar lanzó una contundente advertencia sobre la vulnerabilidad social y los sectores que hoy se encuentran desprotegidos por la coyuntura nacional.

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“Hoy en nuestra Patria hay gritos que a algunos les molestan: el grito de los jubilados, de los universitarios, de las personas con discapacidad, de los enfermos y de quienes no ven un futuro porque la vida los acorraló al costado del camino”, interpeló el religioso ante las autoridades presentes.

Ferrari remarcó que la salida a las crisis sectoriales demanda escuchar las verdades de los demás para alcanzar síntesis superadoras: “No somos enemigos; podemos ser adversarios, pero nunca enemigos, y menos en nuestra Patria. Aquí nos necesitamos todos; nadie es descartable”, concluyó.

La jornada patria en la provincia cerró ratificando la vigencia del tedeum como un espacio donde la política y la fe confluyen, esta vez bajo una premisa unánime: la urgencia de reconstruir el tejido social a través del diálogo y la inclusión.