La cuenta regresiva terminó. PSG y Arsenal se enfrentan en la final de la Champions League, el partido más importante del fútbol europeo a nivel de clubes. El equipo dirigido por Luis Enrique busca conquistar su segunda "Orejona" consecutiva, mientras que los ingleses intentarán conseguir la primera Copa de Europa de su historia.

La expectativa es enorme y el escenario está a la altura de las circunstancias. El Puskás Aréna de Budapest albergará una final que promete emociones de principio a fin. Sin embargo, además de las figuras y de lo que ocurra durante los 90 minutos reglamentarios, existe una pregunta que muchos hinchas se hacen antes del encuentro: ¿qué sucede si el partido termina empatado?

El reglamento de la UEFA es claro. Si al finalizar el tiempo reglamentario el marcador está igualado, la final no se define de inmediato. En ese caso se jugará una prórroga de 30 minutos, dividida en dos tiempos de 15 minutos cada uno. Entre ambos períodos habrá un breve descanso para que los futbolistas puedan recuperarse antes de afrontar el tramo decisivo.

Durante ese tiempo extra, ambos equipos tendrán la oportunidad de romper la igualdad y quedarse con el título. Si uno de los dos logra imponerse en la prórroga, será proclamado campeón de Europa.

Pero si el empate persiste después de los 120 minutos de juego, la definición se trasladará al punto penal. La tradicional tanda de penales será la encargada de decidir quién levanta la "Orejona". Cada equipo ejecutará una serie inicial de cinco remates y, si la igualdad continúa, se avanzará a la modalidad de muerte súbita hasta que uno consiga la ventaja definitiva.

A diferencia de otras épocas, hoy no existe ninguna regla especial para finalizar antes la prórroga. Tanto el denominado “gol de oro” como el “gol de plata” forman parte de la historia del fútbol.

El gol de oro establecía que el primer equipo que anotara durante el tiempo suplementario ganaba automáticamente el partido. La FIFA impulsó esta modalidad durante la década de 1990 con la intención de fomentar un juego más ofensivo. Alemania, por ejemplo, conquistó la Eurocopa de 1996 gracias a esta regla.

Más tarde apareció el gol de plata. En ese sistema, si un equipo terminaba en ventaja al finalizar el primer tiempo de la prórroga, el encuentro concluía sin necesidad de disputar los 15 minutos restantes. La fórmula tuvo una vida breve y fue utilizada hasta la Eurocopa de Portugal 2004.

Desde entonces, la UEFA y la FIFA eliminaron ambos sistemas y regresaron al modelo tradicional: dos tiempos completos de prórroga y, si la igualdad se mantiene, penales.

Por eso, si PSG y Arsenal no consiguen sacarse diferencias en los 90 minutos reglamentarios, la final todavía tendrá varios capítulos por delante antes de conocer al nuevo campeón de Europa.