QUEBEC, Canadá.- Un acto de fin de curso poco convencional organizaron las autoridades del Collège du Sacré-Cœur de esta ciudad. Decidieron contratar a Maxime Nadeau, un hipnotizador de 20 años de edad, para que realice una función para un grupo de jovencitas de entre 12 y 13 años.
La previa y el inicio del espectáculo transcurrió tal cual lo planeado, pero a los pocos instantes aparecieron las caras de preocupación, al comprobar que el mentalista no podía hacer que varias de las niñas a las que había hipnotizada abandonaran ese estado.
El inexperto hipnotizador no tuvo más remedio que llamar a su instructor, Richard Whitbread, quien llegó una hora después para solucionar el inconveniente en el que se había metido su pupilo.
De acuerdo a las explicaciones brindadas luego por el mentor de Nadeau, las jovencitas cayeron en una especia de doble hipnotización a causa del atractivo físico del joven mentalista, lo que hizo que su influencia fuera más potente que lo habitual. (Informe 21 – Especial)