Se animó y hasta ella misma se sorprendió. Raquel Huaita, la atleta tucumana de 33 años, compitió por primera vez en la maratón Internacional 42K de Buenos Aires, y lo hizo muy bien. "Fui con el objetivo de participar y de vivir mi primera experiencia. No podía creer cuando vi el reloj y me di cuenta de que ¡había superado mi propio récord!", le contó emocionada a LG Deportiva.
Ese fue el hecho trascendental de la pupila de Juan Pablo Juárez en una de las carreras más importantes del país.
Pero hay más. Huaita se convirtió en la tercera mejor atleta argentina en esa competencia. Finalizó quinta en su categoría (Elite), séptima en mujeres y 213 en la general, entre casi 8.000 atletas de distintos países. Un gran logro personal y también del atletismo tucumano.
Ella no conocía Buenos Aires. A medida que iba pasando el circuito tenía tiempo para mirar. "¿Esto es Puerto Madero?", le preguntó a un grupo de chicas que presenciaba la maratón. "Sí, sí, dale Huaita dale", le respondieron del otro lado. No eran tucumanos los que la alentaban, pero sabían cómo se llamaba porque en el paño con el número que llevaba en su pecho figuraba su apellido, aunque mal escrito: Huayta.
- No acostumbrás a competir en distancias largas. ¿Cómo surgió la idea de hacerlo en Buenos Aires?
- La Federación Tucumana me consiguió la inscripción como atleta elite, que sólo se logra por una recomendación especial. Eso me permitió estar primera en la largada junto con atletas de Kenia, Uruguay y Chile. Por otro lado, necesitaba los pasajes y gracias a Lucas Cerúsico, Juan Pablo Juárez y amigos personales pude conseguir el dinero para viajar. Fui sin saber si iba a correr 42 o 10 kilómetros.
- ¿Cómo recibiste la noticia de que participabas en esta maratón?
- Tuve sensaciones encontradas. Voy a ser sincera: corro las maratones por plata, para poder mantenerme hasta que me reciba, y en esta maratón no había dinero en premios. Entonces pensaba: me quedo en Tucumán a prepararme para la maratón de El Liberal, de Santiago del Estero, una carrera que entrega importantes premios de dinero. También llegué a pesar que corría el riesgo de volver lesionada de esta experiencia nueva para mí.
- ¿Estás arrepentida al haber tomado la decisión de irte?
- No, para nada. Estoy feliz.
- ¿Qué experiencia te dejó por ser la primera vez?
- La mejor. Una cosa es correr los 42 kilómetros en las maratones del parque 9 de Julio, a ocho vueltas por el mismo circuito. Son entretenidas, pero otra cosa es correr en un circuito por las avenidas de Buenos Aires. Lo disfruté al máximo porque además conocí un poco esa ciudad. - ¿Cuánto tiempo te preparaste?- Venía entrenándome para distancias cortas, pero hacía muchas horas de fondo por las dudas participaba en los 42 kilómetros. Y si lo hacía, quería dejar todo.
- ¿Qué consejos recibiste de la gente que te rodea antes de viajar?
- El presidente de la Federación, Guillermo Rubino, y la gente que está a mi lado, me dijo: "andá y disfrútalo". Eso hice. - ¿Te costó mantener el ritmo?- Fue duro, porque corría en un pelotón muy abierto. Con dos chicas de Kenia que están por debajo de las dos horas 40 minutos, dos argentinas que están dentro de esa marca, y la mía era de tres horas cinco minutos. - ¿Qué pensabas antes de la largada?- Que tenía que salir a un ritmo tranquilo. Era imposible. Las keniatas me sacaron 20 minutos de diferencia y eso para mi era una alegría. Las vi en la largada y después en el almuerzo (risas). - ¿Qué cosas te impresionaron de la maratón?- Me trataron como una verdadera atleta de elite. Te llevan al hotel en pequeños ómnibus. A la largada también nos llevaron en un micro. Después, teníamos un lugar especial de casi 200 metros, alfombrado, para entrar en calor. Contábamos con una carpa para masajes. Fue una experiencia inolvidable.
- ¿Si en 2013 tenés la posibilidad de volver lo harás?
- Obvio que sí. Me gustó. Fue una experiencia única y seguramente lo voy a hacer.