Uno de esos días en los que se definen cosas importantes pasó ayer. Peterhansel, Despres y Nikolaev se frotaron las manos; Al Attiyah, Casteau y De Rooy las pusieron en una guillotina. De Patronelli habrá que admitir que ya las cubrió hace días con guantes blancos y que solo tiene que plantearse administrar la ventaja que lleva, sin arriegar más que lo justo y necesario. Que al líder de Autos le haya quedado un escolta a casi 50' no tiene la misma lectura que el paso adelante de Cyril; está 2°, pero el que va adelante es su mochilero, entonces... Cambia, todo cambia. Y todo se transforma.