Perdiendo mi religión
Lamentablemente es así. Después de lo que sucedió en el país todo te lleva a evocar a un mundo sin fe, sin creencias, sin seguridad y sin religión. En el rincón, ese soy yo, en el punto de mira, perdiendo mi religión. Basta con prender el televisor y sentir impotencia por lo sucedido en las últimas horas. Gente con hambre: llevando heladeras, televisores, bebidas alcohólicas y tantas cosas que no son alimentos. Nadie puede olvidar lo sucedido, porque volverá a suceder. En los últimos años, se incrementó la cantidad de policías y la inseguridad cada vez se revela más. Se inauguraron muchas escuelas y cada vez entramos más hondo en el ranking educacional. La lógica sería: más escuelas, más educación, más policías, más seguridad. ¿Cuál es el objetivo de estos dos incrementos tumultuosos, si la realidad nos devela lo contrario? Y la pregunta clave sería: con el aumento que consiguieron ¿garantizarían una buena seguridad? ¿Qué otra verdad espera el pueblo si al compromiso no lo asume la gente? “La política es un arma, el dinero es saber cuándo jalar el gatillo” (filme “El Padrino III). Si de dinero se trata, estamos muertos ya. En lógica otra vez, el mundo parece girar más de prisa y más dinero se necesita. El mismo pueblo exige que sea así, el mismo pueblo exige que todo aumente; dinero, gastos, compras, dinero, gastos, compras... A eso nos acostumbramos. La salud, la educación y la seguridad fueron los grandes pilares de inversión, ¿y los resultados? Ahora, al finalizar el ciclo lectivo, señora madre o señor padre, pregunte a su hijo qué libro leyó. Y si no leyó ninguno, cómprele para Navidad uno, le saldrá más barato que una play o un teléfono, y encima, tendrá las vacaciones, porque su hijo, mientras el calor no lo deja salir en la siesta tucumana, lo llevará a tantos lugares que usted no se imagina. ¡Ah, por cierto! Anote en su agenda, en una servilleta de papel o en el papel higiénico si quiere, que al volver a la escuela en el 2014, usted le exija a la profesora que le enseñe a su hijo, y no se moleste si lo tiene hasta el 2015 para aprobarlo, la cuestión es que aprenda y no que salga de la primaria o secundaria sin apenas haber leído un libro, aunque sea. La educación es un derecho y una obligación. No haga que su hijo pierda también su religión, porque la verdadera fe, esperanza, creencia, seguridad y compromiso, están en la educación.
Daniel Brizuela
danicnjbrizuela@gmail.com
Seres humanos
Es increíble... No... no es increíble... Más bien diría razonable que la señora ministra de educación haya pretendido que en el día de hoy se dictaran clases en las escuelas de la provincia. Pareciera ser que no tenía conocimiento de lo que estaba pasando en esta provincia. Claro, mientras nuestros comprovincianos tratábamos de atrincherarnos por miedo a los vándalos y viendo perplejos por televisión la cantidad de muertos y heridos en toda la provincia, ella seguramente estaba en su casa viendo el mega festival organizado por la “señora” Presidenta con motivo de los 30 años de democracia. Bueno hubiese sido que salga a recorrer barrio por barrio para cerciorarse del caos en el que estaba inmersa la provincia. Esta mañana hasta las cuatro se escuchaban disparos de armas de fuego por doquier. Señora ministra deje de querer quedar bien con la “señora” Presidenta y de molestar con el tema de que Tucumán tiene que tener 192 días de clases. No estamos en el sur del país, estamos en el norte, donde hace mucho calor. Posiblemente usted no lo sienta, pues seguro que debe tener aire acondicionado hasta en el baño de su despacho .¿Por qué no se da una vuelta por el interior? Así se dará cuenta que hay escuelas que no tienen agua y menos un ventilador. Hay niños que se descomponen del calor. Trate de pedir calidad educativa y no cantidad de días de clases (ah... cierto que ustedes se manejan siempre a base de números). Los alumnos y los docentes son seres humanos; trátelos como tales.
Eduardo Felipe Gramajo
felipeanto2009@hotmail.com
Impotencia
Los tucumanos, en sus distintos niveles, tuvimos una forma muy particular de recordar los treinta años de democracia. Impotencia. Dos días sin policías en las calles de la provincia bastaron para que una horda de delincuentes sitiaran Tucumán. Robos, asaltos, muertes, saqueos a comerciantes y a vecinos a lo largo y ancho de la provincia, instalaron el miedo, el temor y la impotencia. En mi barrio vi comerciantes saqueados; otros con varias personas de custodia en sus negocios y viviendas con garrotes, armas largas, palos y cualquier elemento que fuera útil para preservar sus bienes. Barricadas en las calles para imposibilitar que las motos con los arrebatadores invadieran propiedades y causaran destrozos. Por ahí apareció el ex legislador José Luis Bussi azuzando a la tropa, exigiendo a la policía continuar con la medida de fuerza hasta lograr un salario digno. Inconcebible. Ya debe pedir disculpas a la sociedad por tal exabrupto. La ciudad, desbastada. Los ciudadanos, expuestos a cualquier atropello. Los gendarmes, traídos para poner orden, estaban en la Plaza Independencia. El día 10 a la noche, se parió el temor, el miedo, el sentirse completamente desprotegido, esa impotencia de no poder hacer nada. De no saber si esa horda de delincuentes que se desplazaban en motos, se llevarían nuestros bienes. Si una reacción lógica ocasionaría una muerte. ¿Quiénes son? ¿Quién los junta? ¿Quién o quienes lo adoctrinan? ¿No trabajan? ¿De qué viven? ¿Son tantos? Ellos provocaron destrozos, muertes, desazón y desesperanza. Echaron por la borda esos treinta años. Y mientras la señora Presidente celebraba y bailaba -con Moria Casan, en Plaza de Mayo-, acá en esta bendita provincia, cuna de nuestra Independencia, vivíamos esa impotencia que lamentablemente perdurará en nuestro ser. Parece ser que la cosa quedó superada. Lo que será difícil de superar es esta amarga realidad que nos tocó vivir. Argentina: un país con buena gente.
Hugo César Navarro
hucena@arnet.com.ar
Las dos Argentinas
La ignorancia, la desidia, el desasosiego, el pánico, el nerviosismo que sentimos al ser abandonados a nuestra suerte por nuestros funcionarios y guardianes del orden y de nuestra seguridad, nos sentimos rehenes y extorsionados, convirtiéndonos en estos trágicos días al sufrir esta lamentable realidad que se repite en nuestro país. Mientras en la “ otra Argentina “ se festejaba como en un circo al estilo de los antiguos cristianos, “los del interior” salimos a la arena, como presas fáciles a ser víctimas de las fieras, guiados por sus instintos sanguinarios. Ensombrecidas sus mentes por sus desmedidas irracionalidad, y parte de los funcionarios por sus ya probada inoperancia. Como dice el dicho “a mar revuelto ganancia de pescadores “, nos están dividiendo en dos bandos, en una separación que aparenta ser irreconciliable; hermanos contra hermanos, amigos contra amigos, vecinos contra vecinos. Bandas de delincuentes y políticos rapases que encuentran un buen caldo de cultivo en este estado de casi anarquía que vivimos movidos por la codicia mas vil, olvidando sus deberes para con el pueblo que puso la esperanza y su vidas en sus manos, y esos delincuentes que aprovecharon la ocasión, en forma cobarde y certera atacando a sus conciudadanos creando el caos y el miedo en una sociedad ya de por si mal tratada. Hoy sufrimos una convivencia de rabia, estupor, miedo e impotencia, a causa de las mentiras, la hipocresía, las bravuconadas, siendo estos sus estandartes que ya agobian hasta el hartazgo, con sus abusos de poder, virus que contagia, al parecer, sin ningún medicamento” efectivo que lo anule. Debemos ganar la paz y la unión con cierto grado de prudencia y sensibilidad social. La “otra Argentina” festejó con un mega festival, los 30 años de democracia que ganamos todos. Festejaron con una cena vip, para personajes elegidos y aplaudidores sin conciencia. Hubiese sido mas oportuno y justo, celebrar -no festejar-, y ponernos luto, como signo del dolor y el sufrimiento, de las perdidas de vidas y bienes a personas que lo perdieron todo en estos incalificables desmanes; no bailando sino buscando los verdaderos culpables de este atropello al soberano.
Pablo J. Giunta
pjg1940@yahoo.com.ar
¡Cuánta angustia y desolación!
Pienso en los niños que crecen sin ejemplo de esfuerzo, y en la pobreza porque sus padres solo cobran planes. Pienso que entre esos padres, habrá algunos que quieren trabajar y no encuentran trabajo. Pienso en los jubilados que cobran sin haber aportado y también en los que hicimos aportes y cobramos menos que los que cobran planes. Pienso en los estudiantes, cuya voluntad debe ser férrea porque da los mismo al cabo de un tiempo todo se aprueba, y en otros niveles se suspenden los exámenes por paros. Pienso en los corruptos, que cobran desmedidamente sin entrar en detalles de coimas y excesos, mientras otros profesionales o no, cumplen y se sacrifican en jornadas extensas sin el pago que se merecen. Pienso en los que perdieron todo en los saqueos. Pienso en los gobernantes que no miran a los ojos, porque es mas fácil culpar al otro y no dar la cara. Pienso en la presidenta que baila mientras en su país hay muertos y desesperados. Pienso qué abarcan los derechos humanos. Pienso en tantos valores y cerebros como el doctor René Favaloro... Creo que mientras hay vida, hay esperanza, así con el poeta quisiera decir: “La vida... es tan bonita ella que faltan palabras...”. También pienso en nuestro Papa Francisco que según la revista Time “Es la voz de nuestra conciencia”. Tal vez estemos a tiempo... ¡Felicito y agradezco a LA GACETA por el espacio y el apoyo que nos brinda al poder expresarnos!
María Busnelli
mila_masucci@hotmail.com
Vocación de servicio
Ésta es la carencia que se vive en las Fuerzas Policiales de nuestra provincia. Una carencia que es producto de las pasadas incorporaciones dedocráticas que se supieron implementar en nuestro gobierno nacional y popular. La elección para formar las filas de nuestras prestigiosas instituciones policiales se hicieron meramente por necesidad laboral y por clientelismo político, con exámenes de ingreso permisivos, sin ningún perfil laboral y con un sistema de reclutamiento vergonzoso. Paradójicamente, entre el mismo lunes 9 y martes 10, más de 70 jóvenes tucumanos medían sus aptitudes académicas entre aproximadamente 1.000 argentinos, para que no más de 250 alumnos puedan formar filas en la Escuela Naval Militar que, como cadetes, perciben una beca de no más de $ 500. Y luego de cinco años de intenso estudio egresan como Guardiamarina, percibiendo un sueldo no superior a $ 7000. Durante su carrera, hacen un juramento, “ante el pueblo de la Nación, ante sus superiores y ante Dios nuestro Señor”. Prometen seguir constantemente nuestra bandera y defenderla hasta perder la vida. Señores: ésto realmente es vocación de servicio.
Gustavo Alberto Villagra
Ayacucho 589 - San Miguel de Tucumán
Carta para los chicos
Hola chicos. Necesito decirles que estoy muy triste. Tan triste como seguramente están ustedes. La violencia, el saqueo, el desorden, los heridos, los muertos, humedecen los ojos. Y como siempre, ante los hechos que nos dañan, surgen los interrogantes. Interrogantes que no dudo se les han planteado también. De allí que les traiga mi respuesta envuelta en una historia de amor. Es una historia que quizás ya conocen, pero no importa. Nunca está de más recordarla. Se trata de una historia que empezó hace más de dos mil años, con el nacimiento del Hijo de un humilde carpintero, en Belén. Ese Niño venía con la declaración que hoy reclaman. Ese Niño venía a decirnos que el hombre no es una fiera perversa que sólo puede ver en el otro a un enemigo. Venía a pedir que aprendiéramos a vivir en paz entre los seres humanos. A que aprendiéramos a ser hermanos. Por supuesto que lo que nos tocó vivir no es lo que ese Niño quería. Mucho menos es el modelo de sociedad que anhelamos para ustedes. Que todo lo que han podido ver por los medios, o quizás les haya tocado pasar, no es de manera alguna el modelo de país que nos legaron nuestros mayores. Una sociedad se conforma con seres que se respetan y se cuidan entre sí. Claro está que también así, se entiende, se cuida y se quiere a patria. Por eso les pido que no tengan más miedo. Que esta situación pasa y que cuando termine la pesadilla debemos acrecentar nuestro respeto por los otros. ¿Y cómo? Abrazándonos siempre al mensaje del Niño de Belén: Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad. Y ustedes, estoy segura, tienen buena voluntad. Un beso grande como una estrella.
Honoria Zelaya de Nader
hznader@gmail.com
Vandalismo y policía
La inusitada zozobra y violencia que vive la sociedad tucumana en su conjunto a través de los lamentables hechos que son de público conocimiento, pone en la cima de la barbarie a la Institución policial que debe proteger la vida y los bienes de los habitantes de la provincia. Y ha mostrado su peor rostro dejando a todo el territorio provincial a expensas de las hordas de “hambrientos” de LCD, freezers, heladeras y otros artículos de “primera necesidad” que parecen integrar hoy la dieta básica de algunos tucumanos. Como si esto fuera poco, reprimen con ferocidad y saña a la gente que fue a protestar por las consecuencias de la absoluta falta de profesionalismo y compromiso que acarreara su inconducta. Comparto totalmente la necesidad de una recomposición salarial de la fuerza, como así también que se puedan sindicalizar, pero con la suprema salvedad que no pueden dejar de prestar servicios, por las consecuencias que depara una huelga de sus integrantes. Párrafo aparte, las miserias de la clase política, que ha demostrado fehacientemente que lo que menos le importa es la gente, sino prosperar al amparo del calor oficial. Por un lado el gobernador, escondiendo los vehículos de su concesionaria, demuestra conocimiento previo de lo que se desencadenaría después y nada o poco hizo por evitarlo, a juzgar por los resultados. En una provincia seria, esto último ameritaría un juicio político, pero podremos algún día los tucumanos ver algo que se le parezca?
Héctor Augusto Herrera
haugustoherrera@hotmail.com
Indignación
Después de todo lo sucedido en el Jardín de la Republica Argentina, me dirijo a través de este medio, indignada por lo que vi que sucedía en Buenos Aires. Por favor me gustaría que publiquen mi opinión. Creo que ya es hora de que a los tucumanos se nos de el lugar que merecemos como ciudadanos argentinos. Señora Presidenta: siempre fui seguidora y partidaria de todo lo bueno que hizo su esposo y usted misma por nuestro país. Pero fue tan desagradable ver como festejaba usted y cientos de personas en la capital el Día de la Democracia, mientras aquí, en Tucumán, nuestro pueblo era agredido, lastimado y asesinado. En Buenos Aires hay baile y festejo; aqui sangre, muerte, incertidumbre, bronca y dolor.
Erika Leiva
erileiva_tuc@yahoo.com.ar
Como una copa rota
Cuando se rompe una copa de cristal, se rompe: no hay cómo arreglarla. Ustedes, policías, han roto esa copa de cristal entre nosotros como sociedad y ustedes, que a partir de este proceder de desprotegernos, de avisarles a esta horda de delincuentes de que había zona liberada (es inocultable tal proceder) han matado nuestra confianza. La dudosa confianza que había. De aquí en más ya no los siento una institución, sino un mal necesario. Si es que llegan a encauzarse. Policías, ya no podré decirle más a mi hijo menor que confíe en ustedes, como le enseñaba antes. Policías, no han tomado conciencia de la fractura social que han provocado, ya nunca será lo mismo y ustedes nunca volverán a ser los mismos para nosotros. En este momento me invade un sentimiento de desprecio por sus uniformes y sus personas. En el fondo han perdido ustedes... porque ya no tienen nuestra confianza.
Jorge Hernán Jiménez
chilalojimenez@yahoo.com.ar
Injustificable
Realmente no se entiende ni se puede justificar el no haber postergado los festejos de los 30 años de democracia en momentos tan dramáticos para nuestro país, envuelto en un caos incomprensible. Primero, cuando reinó el vandalismo y la barbarie y, luego, cuando los vecinos reclamaron a cacerolazos su indefensión: en ambos casos estuvo ausente la contención, la defensa de la propiedad y de la vida, la palabra tranquilizadora de las autoridades, que nunca dejaron tan abrumadoramente sola a la población. Chocaba ver por la televisión dos imagenes tan diferentes, parecían dos mundos distintos, en uno había música y se festejaba y en otro el horror, las zonas liberadas, los vecinos que se protegían con palos y barricadas o se manifestaban con bocinas o cacerolas. ¿No hubiera sido un poco mas lógico y menos divisionista postergar la fiesta? ¿Por qué si somos tan buena gente continuamos siempre buscando dividir? Invoco a Dios Padre, para que salve a nuestra Patria y nos haga mas unidos y sinceros.
Miguel Angel Saez
yuyosaez@hotmail.com
Barricadas
Competencia de ingenio popular en defensa propia. Lastimosas postales del maltratado Jardín de la República recorren el mundo. Tucumán huele a goma quemada.
Ana María D’Andrea de Dingevan
dandreaanamaria@yahoo.com.ar
El fin o el principio
Después de más de 50 años haciendo periodismo y de ver, por primera vez, a los vecinos armados en defensa de sus bienes y de los comercios del barrio; de 4 muertos en las calles de Tucumán y a la Presidenta bailando rock en un palco en Plaza de Mayo mientras golpeaba una cacerola burlándose de quienes hacían lo mismo reclamando seguridad, me pregunto: ¿esto es el resultado de la década ganada o el principio de los dos años que nos quedan de gobierno K?
Harry García Hamilton
harrygh1933@gmail.com
DEMOCRACIA O AUTOCRACIA
¿Democracia se llama esto? Se habla de cuatro muertos en Tucumán, y de decenas de heridos en estos mal llamados saqueos, y que son robos organizados, donde no me caben dudas tiene que ver la policía. Pocos son los honestos en la fuerza, y muchos son tan delincuentes como aquellos que destruyeron la provincia. Hoy no son más creíbles, al igual que muchos políticos incapaces para tomar decisiones correctas. En Tucumán se avanzó sobre la propiedad privada, y eso es de una gravedad inusitada. Y en el mismo momento que se festejaba los 30 años de democracia. Una vergüenza nacional. ¿Dónde está el poder político en Tucumán? ¿De qué Navidad se puede hablar, si la población está destruida económicamente con estos gobiernos que se dicen democráticos y son más autoritarios que ninguno? ¿Quién va a querer invertir en Tucumán? Si tienen ética y moral, tendría que haber un giro de 180 grados, para recuperar la confianza de la gente que trabaja y no tiene planes sociales. Con estos planes no se educa, no se come, no se cura, no se estudia y, lo más triste, es que se pierde la cultura del trabajo.
Miguel Llomplat
litollomplat@hotmail.com
Cachetazo irónico
Mientras el país ardía ¿por qué no festejar con un acto serio en el Congreso en estas circunstancias? ¿Era necesario el cachetazo irónico en compañía de lo peor de la farándula berlusconesca? ¡La chabacanería insolente de nuestros compatriotas!
Gustavo Guersman
gustavoguersman@hotmail.com
Democracia inmadura
Desde hace muchos años viajo periódicamente a Tucumán. Tengo muchos familiares ahí y voy encontrando cada vez más amigos. Casi siempre me encuentro con mucha gente amigable, algo que desconozco de otros lugares. Pero la imagen general, que llevo cada vez a casa (Alemania), de la Argentina, de Tucumán en particular, me gusta cada vez menos, el estado que quita la libertad a sus ciudadanos y no puede garantizar su seguridad. Charlando con la gente en Tucumán sentí una desconfianza a la policía cuya fuente se puede ver hoy en el portal de LA GACETA. Lo que está pasando es algo que uno, viviendo en Europa, no se puede imaginar. La policía en Alemania se encuentra dentro de las tres profesiones más gozadas de crédito. Ahora entiendo más por qué Tucumán está lejos de eso. ¿Qué pasa con los otros sectores de la seguridad interna? Me acuerdo las notas del incendio en la 24 de Septiembre al 600. Bomberos sin agua, con mangueras pinchadas. ¿Pero dónde queda el dinero que disponen los políticos? Parece que va sobre todo a sus bolsillos y a sus proyectos prestigiosos. ¿Por qué la política invierte en “fútbol para todos” en vez de algo como escuela y educación para todos? Una buena educación es la base de cualquier progreso económico. Por supuesto con más educación crecen las voces críticas, los pensamientos libres. Pero una buena política tendría que saber cómo enfrentar eso a base de argumentos. ¿Por qué se compró la locomotora Apolo en 2009 y nunca se la puso a trabajar? La compra fue efectuada uno o dos meses antes de unas elecciones, estaba justo en ese tiempo en Tucumán. A mí me pareció como un mega-bolsón a la gente. Argentina está festejando los 30 años de la democracia. Pero esta democracia tiene que madurar mucho todavía. En 30 años esa democracia no ha logrado desarrollar una nueva cultura política. Sigue la gente de siempre con las ideas de siempre. La constitución alemana dice: “El poder del Estado parte de la base del pueblo”. Este pensamiento falta en las cabezas que mandan en la Argentina. Tienen que servir al Estado y no exclusivamente buscar la forma de ser reelecta mientras el pueblo sufre.
Alfredo Cocimano
cocimanojr@gmx.de
LAS CASI 40 CARTAS
Que, precisamente, el día en el que se cumplían 30 años de vigencia ininterrumpida de democracia LA GACETA haya dispuesto la publicación en tres páginas de casi cuarenta cartas de sus lectores sobre lo sucedido en Tucumán entre tucumanos sin ley y tucumanos rehenes y angustiados, ha sido una muy fresca y efectiva manera de rendir homenaje a la democracia. Esa que tiene al pueblo, efectivamente, como su protagonista. Muchas gracias, editores de LA GACETA por ese impacto de vital periodismo y de la puesta en valor de la ciudadanía.
Carlos Duguech
carlosduguech@yahoo.com.ar
Vergüenza
Qué vergüenza la policía tucumana. ¿Policía? Con el respeto que se merecen los verdaderos policías, los otros abandonaron al pueblo tucumano y lo dejaron librado a su suerte y bajo el accionar de bandas de delincuentes que arrasaron con todo lo que encontraron. Y, como si fuera poco, reprimieron a la gente que pacíficamente pedía seguridad en la plaza Independencia. Desde el ministro de Seguridad hasta los comisarios de todas las comisarías a las que pertenecen los que se autoacuartelaron deberían ser separados de sus cargos porque no pudieron -o no quisieron- prevenir lo que era inminente. ¿Les aumentaron el sueldo como premio a las muertes que hubo? ¡Qué bien! La Presidenta festejaba en la Plaza de Mayo mientras en Tucumán y otras provincias moría gente. ¡Qué bien! Me queda el orgullo de ver a cientos de jóvenes pacíficamente pidiendo seguridad, y la vergüenza, la bronca y la desazón de ver a las fuerzas del orden reprimiéndolos. Una verdadera vergüenza.
Máximo Chaín
Maximo0412580@gmail.com
Década ganada
Si esta fue una década ganada, ojalá nunca nos toque una perdida.
Miguel Röhmer-Litzmann
miguelrohmer@yahoo.com.ar
Los cantos de Navidad
El que no amaneció con olor a humo, desvelado y con un hierro en la mano, no estuvo en Tucumán. ¡Qué penosa situación! Jamás el pueblo empuñó las armas y salió a defenderse; estos milicos nos enseñaron a dejar las banderas politiqueras, agarrar hierros, palos, vidrios, cubiertas viejas y hasta la basura para hacer barricadas y en las dos noches más tétricas unirnos para defendernos. Esta Navidad algunos cantarán “te queremos, Poli, te queremos”, con sus casas bien pintadas, con tele nueva, freezer y un hermoso clericó de celulares, lácteos, zapatillas y artículos rapiñados; el resto cantará “milicos h. de p.” y en sus mesas no habrá ni agua; cada lagrimón llenará sus vasos y brindarán y rogarán a Dios que pase urgente este 2013. No hay regla sin excepción: felicitaciones señores policías de la Unidad Regional Sur; ustedes cumplieron con su deber. Por favor, no vale reírse si escuchamos por ahí “la casa está en orden, felices fiestas”. Nota: hicimos llamadas al 911 y al 101. Llamé a LA GACETA y al instante ya sabían en todo el país que estábamos sitiados y en llamas.
Francisco Amable Díaz
Pedro G. Sal 1.180 Barrio 20 de Junio
San Miguel de Tucumán
Corregir los errores
Nuestra provincia vivió el 09/12 una verdadera angustia cuando la policía se acuarteló solicitando aumento salarial, desprotegiendo totalmente a los ciudadanos sin medir las consecuencias de lo que ello ocasionaría. Así se inició el caos en la capital y en la Banda del Río Salí con los saqueos de delincuentes y vándalos que no tuvieron piedad con los comerciantes, supermercados y aún casas de familias. ¿Qué se hizo para prevenir estos ataques? Los comerciantes que se vieron despojados de todas sus mercaderías y pertenencias quedándose en la ruina, se sintieron impotentes ante tamaño atropello. ¿Quién les devuelve el daño económico y el sacrificio de años para invertir en sus negocios? Nadie invertirá en nuestra provincia con semejantes antecedentes ante la falta de seguridad. No puede ser que estos hechos queden en la nada, los autores de estos ataques deben ser castigados y la policía debe ser sancionada porque su responsabilidad es enorme: descuidaron la protección de la población. Deben implementarse políticas que mejoren la seguridad ya que es obligación del Estado velar por la población. Lo vivido este día fue algo aterrador. El miedo se apoderó de la gente y tuvieron que optar por armarse para defender sus propiedades algo nunca visto. Los responsables de esta área deben tomar medidas urgentes para que lo ocurrido no vuelva a suceder pues está en juego la vida de los ciudadanos. El gobierno debe hacerse cargo de estos errores y corregirlos para el bien de la comunidad.
Marta Lizárraga
martaelisalizarraga1@yahoo.com.ar
La ciudad de las barricadas
Con una mezcla de desazón y dolor, transité ayer por la tarde desde Yerba Buena hacia la capital, y pude comprobar cómo la ciudad estaba librada al saqueo. En Yerba Buena había policías en las calles; lo vi, no me lo contaron. Entonces sería bueno que los ciudadanos paguemos por los servicios que tenemos, no por los que nos dicen que nos brindan. ¿Por qué pagarle a la policía si tenemos que trabajar en nuestros respectivos trabajos y desvelarnos y armarnos para cuidar a nuestra familia? Si salimos a trabajar y no sabemos si volvemos, o si por una necesidad tenemos la mala ocurrencia de llamar al famoso 911 y siempre da ocupado. Y, ahora o la policía está de más y como vecinos nos unimos para cuidarnos y a las comisarías las transformamos en baños públicos, o de una vez por todas garantizan la seguridad de esta provincia y tratan de recuperar algo de la terrible mala imagen a la que se hicieron merecidamente acreedores en nuestra sociedad.
Roberto Aníbal Rossi
anibal-rossi@hotmail.com
Duelo
Tendrían que haber suspendido el festejo por los 30 años de democracia. No todo el país está de fiesta. Muchos están de luto. Y es un duelo que prosigue. Porque Tucumán, Santa Fe y Chaco somos parte de la República Argentina y estamos de duelo. Muchos perdieron un montón de cosas; hasta seres queridos. Por respeto hacia nosotros, un pueblo conmovido y sufrido. Dios vele nuestros sueños y nos proteja.
Rosy Soria
rosysoria000@gmail.com
Ignorancia
La vergüenza y la tristeza conmovieron mi espíritu por los ataques contra la propiedad privada, realizados por ordas de delincuentes sembrando temor, angustia y dolor en varias provincias. La circunstancia de los reclamos salariales policiales propició que esto ocurriera; servidores públicos encargados de brindar seguridad, pese a todas las razones que pudieran avalar sus reclamos, actuaron irresponsablemente. El epicentro fue Córdoba, donde la negligencia y el menoscabo de las autoridades provinciales sobre sus demandas generaron el estallido con efecto dominó. Y hay quienes atribuyen a la inflación la causa de los desmanes. Por mi parte atribuyo a otras causas más graves que se incubaron desde hace décadas. Sostengo que la ignorancia y la falta de educación han influído en miles de individuos que asaltaron comercios y viviendas. Preguntémonos: ¿quienes son los responsables que millones de argentinos como muchos de los saqueadores padezcan marginalidad? La respuesta es: “los políticos”. Ellos, con algunas excepciones, han usado a estos pobres buscando un voto cautivo con humillantes bolsones de alimentos baratos y planes sociales dependientes. A lo largo de los años estas prácticas crearon una suerte de criaderos de pobres no sólo de bienes, sino -lo que es imperdonable- de seres ignorantes, incultos y sin dignidad. Les faltaron el respeto a compatriotas cuyos hijos heredarán esas mismas miserias. Rompieron además con el amor al trabajo, la virtud tradicional del pueblo argentino heredada mayormente de nuestros ancestros inmigrantes. No recuerdo en nuestra época gobernante alguno luchando a rajatabla para instalar un plan educativo que transforme a esa franja de argentinos marginados, en hombres y mujeres capacitados para insertarse en mejores y dignos lugares en nuestra sociedad. Cuando eso ocurra, muchos traumas y problemas sociales desaparecerán.
Juan Carlos Bautista
juancbautista37@outlook.com
La rebelión de los “patas negras”
Los trataron mal, los denigraron, los humillaron. Que son todos Etchecolatz, que son todos Camps, que son todos gordos come pizza gratis... Los pata negra, cabeza de tortuga. Hoy muchos se rasgan las vestiduras: son los mismos que hace siete días, en sus revistas ultras oficialistas, decían que la rebelión en Córdoba era culpa de De la Sota porque su provincia estaba en llamas. Los K tuvieron 10 años para hacer una policía cómo la gente, con derechos humanos y todo. Pero eligieron la vieja frase de Firmenich (tomada del comunismo chino) de “cuanto peor, mejor” o el pensamiento estupidizante de ciertas guerrillas de los ‘70, de “al enemigo, si está en retirada, hay que humillarlo”. Y “los patas” de todas las provincias, se cansaron. Ellos no entienden de vanguardias iluminadas, y de ideología, y no quieren voltear la democracia. No son enemigos. Ellos quieren darle lo mejor a sus familias. Pero los gobernantes de acá, lejos de Mandela, quieren ridiculizarlos. Mandela, varias veces recordó y se juntó con su carcelero James Gregory. Y entre sus guardaespaldas había policías blancos. Decidió terminar con el odio. Acá siguen hablando del falso paradigma de si el policía puede o no puede quejarse porque va armado ¡cuántas armas tienen los chorros de la provincia “limadas”, compradas a los policías por 1000 “sopes”!... Está mal pero el tema es social y económico, ¡no ideológico! ¡Den el ejemplo! Soy más que crítico con la policía. Creo que por lo general necesita levantar su nivel intelectual, físico, presencia, moral, y casi todo su servicio.pero no me chupo el dedo: se que “los pata” son cada vez más pobres y que la oficialidad, si es honesta, también. No hay desestabilizador, o si lo quieren, el desestabilizador es Macri, que les paga a la policía Metropolitana un 50% que el resto. Claro que en detrimento de otras aéreas, que no vienen al caso. Páguenle dignamente a “los patas”, den (señores y señoras políticos) el ejemplo, y todo se resuelve.
Juan Manuel Duarte
juanmaduarte@yahoo.com
Hastío y saqueos
La polícia de Tucumán es la más maltratada del país. Se nota en la pobreza de sus familias. En la indecencia de sus lugares de trabajo similares a indignas covachas. Ni sillas tienen, tampoco armas. Deben costearse los uniformes o chalecos antibalas, pagados de sus escuálidos salarios. Muchas horas de trabajo en la calle que se tornan inhumanas. Vergonzoso, humillante, patético el comportamiento de estos gobernantes que viven, sin discreción, haciendo uso y abuso de los dineros del pueblo y desean tapar su opulencia con denuncias de “sediciosos” a los policías que reclaman salarios dignos a cambio de exponer sus vidas para proteger la de los ciudadanos que son diariamente atacados por delincuentes que en muchos casos son “intocables” por pertenecer a alguna agrupación política de turno. Estos episodios que entristecen y enlutan al pueblo, podrían haberse evitado, teniendo en cuenta que los fondos siempre existieron pero tienen otros destinos muy lejanos a las necesidades de los ciudadanos comunes. Los que aportan al fisco para pagarle a la clase política privilegiada la fastuosa vida de reyes que llevan, sin darse cuenta que al cobrar salarios y “algo más” del erario público no dejan de ser simples empleados estatales al servicio del pueblo.
María Emilia Farros
mariaemiliafarros@yahoo.com.ar
Democracia
El 10/12, anoche no había nada que festejar, por culpa de estos saqueadores de las arcas del estado, es esa brecha enorme de pobres, contra pobres (la clase media) y ricos. Los saqueadores callejeros nos tuvieron en vilo ocasionaron la perdida de 75 millones de pesos a comerciantes y casas de familia en Tucumán, 250 comercios saqueados. ¡Linda cifra! La responsabilidad es de todos nosotros que no sabemos decir ¡basta!; dejen de poner impuestos sobre impuestos a las propiedades y a todo lo que se les ocurre, para mantener sus sueldos. Creen fuente de trabajo, den trabajo no solamente a los hijos y afines del poder, sino a los pobres, y dejemos de mantener con sueldos de reyes a determinados políticos, funcionarios que hablan con la panza demasiado llena y enriquecidos de democracia. Es fácil hablar de democracia cuando se esta enriquecido, (los nuevos ricos que tenemos son de una sola clase: la dirigente), los demás son trabajadores, estudiantes y desempleados. Lo difícil es hablar de democracia cuando se esta empobrecido o no se pertenece a la clase dirigente, a esto se me ocurre la parábola bíblica “¿Porqué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? Comprendan que existe un Justo Juez del cual nadie escapa de su condena. Dios condene con el mayor de los azotes a los saqueadores del estado (aquella clase dirigente) y entregue la bendición de una vez al pueblo.
Martín Javier Augier
martin_augier99@hotmail.com
“¿Adónde está la libertad?”
Democracia y década robada. Se festejan 30 años del retorno de la democracia. Se festeja y se refesteja que hace 30 años cayó el último gobierno militar. Se festeja la “decada ganada”. Pero ganada ¿por qué? y ¿a quién? Por que ayer, no tenía garantías de seguridad para salir por lo que ocurría afuera. No tengo libertad, con mas de ( ¡que ironía!) 30 años de edad, para volver a mi casa después de las 4 de la mañana. Durante la democracia, me obligan a volver a la hora que ellos deciden. ¿Ganada en educación? Recientes resutados de los exámenes PISA han demostrado lo contrario. Tampoco puedo comprar libremente dólares, pero los que me gobiernan si. Un pibe de 16 años, tiene mas derecho que yo: puede decidir si se le antoja votar o no. A mí, me obligan. ¿Libertad de expresión? Engañosamente controlada, por lo tanto, no plena. ¿Ley de medios? Canal 10 apenas mencionó restandole importancia, los graves desmanes de ayer. Por eso, concluyo que la decada ganada, es en realidad “la década robada”. Robada a mi, y a todos los que amamos la libertad y que necesitamos seguridad y trabajo genuino. Hay un orden, que estos últimos años ha sido gravemete invertido: hoy, yo estoy encerrado y los delincuentes sueltos. Y hay festejos oficiales, cuando no hay motivos para hacerlo. No se ustedes, pero yo no estoy para festejar nada. Si es que me alcanzó el tiempo para superar la tristeza,la amargura y la impotencia de hoy, quizá en 30 años, esté de ánimos para hacerlo. Y de pronto, cuando estoy por terminar este escrito, mi hermano enciende el viejo winco que hay en casa. Suena Pappo’s Blues. Qué curioso. En 1971, Norberto Napolitano se preguntaba “¿adónde está la libertad?” y yo aún, no consigo la respuesta.
Octavio José Terrazas
octaviano_2002@msn.com
Los parias de la modernidad
En su artículo “La cultura líquida” (LA GACETA, 8/12) Cristina Bulacio hace un paralelismo entre las preocupaciones del papa Francisco y del sociólogo Zygmunt Bauman. Me sentí identificada con su escrito en el sentido de que siempre las declaraciones de ese orden vertidas por el Papa me dieron la pauta de que uno de los intelectuales de que se nutre es este polaco/inglés. Ahora, a la luz de los tristes y graves hechos producidos en la provincia, me es ineludible consultar su bibliografía en función de buscar reflexiones que clarifiquen y nos saquen de esa situación paralizante que resulta del miedo y la impotencia. Esa juventud “ni” (los que no estudian y no trabajan) a la que hace mención la doctora Bulacio es objeto de preocupación de Bauman, que en su libro “Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias” se refiere al pasaje que se ha producido en la “modernidad líquida” de un Estado presente, inclusivo y con normas, a un Estado ausente, excluyente y anómico, llevando esto a una crisis, cuando no ausencia, de aquellas instituciones, en particular la educación y el trabajo, cuyo principal rol era el de ser articuladores y organizadores de la conducta humana. La juventud que asoló nuestra provincia es una juventud que carece de proyectos, que no diferencia la necesidad del deseo… le da igual un paquete de azúcar que un televisor o un freezer. Su proyección está reducida a la inmediatez, no les interesa poner en riesgo sus vidas, y a falta de proyectos, se identifican con sus pares en pos de un desafío, por más precario, peligroso y fugaz que sea. Se puede pensar que esos jóvenes son victimarios, en tanto provocan desmanes y daños a terceros, pero también se los debe pensar como víctimas de un sistema hacia el cual no sienten pertenencia, son excluídos; al decir de Bauman “transitan por los márgenes”. Las bondades de la modernidad se les presentan como algo a la vez esquivo, ajeno e inalcanzable y, sin embargo, próximo, a través de los medios de comunicación o por el consumo ostentoso, lo que no pueden alcanzar lo tienen siempre frente a sus ojos.
Alicia Ugarte
alicia_ugarte@yahoo.com.ar
Mínimo vital moral
Imagino a uno de los policías acuartelados corriendo con su hijo enfermo y al llegar al hospital no lo quieren atender porque están de paro. Cuál sería la reacción de ese hombre-policía frente a esta situación. Situación que nunca sucederá porque la mayoría de los médicos tiene vocación de servicio. Por eso cuando hacen paro, proveen guardias de urgencia. No dejan morir a las personas. No puedo imaginar a los policías aplaudiendo por cada acto de vandalismo que ven en televisión. Me gustaría saber que al menos un policía se conmovió y abandonó el acuartelamiento para ir en ayuda de su pueblo que está siendo asaltado, robado, atropellado. Me conformo con poco, me conformo con uno. Si fueran diez, mejor. En realidad ambiciono una ciudad sin policía, sin cárceles. Donde cada uno haga lo que corresponda y nadie tenga que cuidarse del otro. Sé que ahora estoy pidiendo mucho, pero creo que hay que levantar el mínimo vital moral que está por el suelo. Me duele saber y ver que estas cosas pasan en mi Argentina. Ciertamente lo que hacen estos hermanos nuestros no se llama saqueo. Esto es robar.
Carlos Alberto Civili Mir
mirediciones@gmail.com
Colosal ironía
Hemos visto cómo el obrar violento e irracional de las muchedumbres ignorantes, al decir de Polibio, resultó funcional a los intereses de los policías amotinados, abandónicos de las vidas y bienes mandados a cuidar. Así lograron extorsionar a los gobernantes para que tomaran las decisiones que les favorecieron. Un doloroso espectáculo, a toda orquesta, de la oclocracia que padecemos. En Tucumán, en la Argentina, hemos vivenciado azorados la peor aberración que puede padecer la democracia, al decir de Aristóteles, o el último estado de la degeneración del poder, según Maquiavelo. Vimos imperar, como dijera Mackintosh, la autoridad del populacho corrompido y tumultuoso, como el despotismo del tropel, en vez del gobierno de un pueblo. Y todo ello lo vivimos mientras, cual colosal ironía, se celebraba también a toda orquesta los 30 años desde la recuperación de la democracia.
Francisco Alberto Méndez
franciscoalbertomendez@yahoo.com.ar
En la misma sintonía
Me parece justo que el personal policial discuta sus ingresos económicos, los cuales son magros. En eso estamos de acuerdo todos, me parece. Sin embargo, no es adecuada la manera de discutir una mejora salarial. No deben los policías descuidar una ciudad, desproteger a los ciudadanos; porque no vivimos en Suiza, vivimos en un país donde la delincuencia actúa a cualquier hora y en cualquier zona. Salvando las distancias, un médico gana poco, pero no deja que se muera un enfermo. Un cirujano quizás tendría que ser mejor pago, pero no se va del quirófano en medio de una operación y deja librada al azar la suerte de su paciente. Creo que, a partir de la exigencia policial por una recomposición salarial, reitero que me parece justa, los ciudadanos tendríamos que empezar a exigir también que no haya más connivencia policial con bandas delictivas, que no existan más zonas liberadas, que no se mire para otro lado cuando hay delincuentes cerca, que los patrulleros lleguen rápido ante un llamado telefónico de los vecinos que han padecido robos y arrebatos en sus viviendas o en la vía pública, que las barrabravas en los estadios de fútbol no se adueñen más del espectáculo. ¿No les parece justo esto también ? Porque me parece que así todos estamos en la misma sintonía en cuanto a una mejor forma de vida.
Marcelo Malvestitti marcelomalvestitti35@hotmail.com
Retroceso
No hay palabras para definir la sensación quie siento al ver el esenario en que estamos. En 30 años de democracia hemos retrocedido siglos. Esto deja a la vista varios aspectos que merecen consideracion: a) La presencia de un estado nacional austista. No solo en la prevision de los hechos sino en la asistencia a las provicias. El error de Capitanich con Cordoba fue graivismo. Expuso a De la Sota a otorgar los aumentos para evitar mayores saqueos y esto genero un antecedente muy malo. El jefe de gabinete nacional debe ser sometido a juicio politico. Mas autista aún: en la Plaza de Mayo hay fiesta mientras en pais se cae. Se ha creado un monstruo, dificil de controlar. ¿Este es el resultado de la decada ganada?.
Julio César Reynoso
reynosojuliocesar@gmail.com
¿Aumento merecido?
Con una sensación de desamparo y repudio expreso mi opinión respecto a los acontecimientos que vivimos los ciudadanos de esta provincia, y me pregunto si los “agentes de seguridad” merecían el aumento de sueldo otorgado por decreto. Aquellos quienes al solicitar su presencia en la escuela de Avda. Roca y la Rioja, turno noche, por robo de motos, mochilas, celulares, etc. no acuden a nuestros llamados; aquellos que cumplen funciones en distintas comisarías y que extorsionan a prostitutas para que semanalmente le entreguen dinero, que detienen a adolescentes por averiguación de antecedentes y que por su liberación sus familiares deben pagar con dinero o con favores sexuales; aquellos que violan a travestis; a los de patrulla urbana que en grupos de dos o tres conversan o hacen uso de sus celulares en las esquinas o plazas y no cumplen con su tarea de vigilancia. ¿Estos señores ganarán más que docentes y profesionales? Por favor, las autoridades deberían escuchar los reclamos de los ciudadanos, sancionar a los corruptos y recién entonces aumentarles sus sueldos.
Marta Elena Lavado
martaelenalavado@gmail.com
Esperanza
Es lamentable la situación vivida en nuestra provincia en las últimas horas. Es incomprensible que la gente haya salido así a robar y destruir, siendo que los sectores más desfavorecidos son contenidos socialmente con planes y subsidios. Se llegó a un arreglo, y lejos la policía de ir a custodiar los barrios y contener a los ladrones, se fueron a Plaza Independencia a reprimir al ciudadano común, el que paga impuestos, el que aporta al estado. Todo se normaliza, y esperemos que el trabajo policial de aquí en adelante esté a la altura de sus sueldos, que no suframos más arrebatos en las esquinas, que las escuelas en estas vacaciones estén seguras y resguardadas, que no suframos más saqueos a la democracia.
Silvia C. Alvarez
silcristal49@hotmail.comán
Traicionados
Quiero dar las gracias a LA GACETA por mantener a la población informada, ya que el diario y solamente la radio dieron información. Además quería manifestar que la mayoría de los tucumanos nos sentimos traicionados por la Presidenta, quien festejó el Día de la Democracia cuando nosotros estábamos abandonados y sufriendo. Fueron los días mas tristes: hubieron muertos, heridos, corridas y tiros por todas partes. No entiendo como pudo festejar, pasando por alto nuestro dolor.
María Paola Gómez
jjbarassi_10@hotmail.com
TRISTEZA
Con tan solo 21 años de edad pense haber visto de todo en mi corta vida, pero lo que vi ayer no tiene nombre. Vi el salvajismo de personas que lo menos que tienen es hambre: son verdaderos delincuentes. El salvajismo se hizo presente en Banda del Rio Sali, con la policia que es una vergüenza, con los municipales coimeros, con la suciedad de la ciudad, el pésimo estado de sus calles, con el crecimiento de villas que fomentan lo que se vio ayer, donde la droga es moneda corriente... Todo un combo que lo único que hace es hundir mucho más este municipio. Por favor le pido a los dirigentes políticos que tomen conciencia, y asuman el deber de funcionarios públicos que tienen. Por favor dejen de lucrar con la plata de los bandeños, avancemos como ciudad, mejoren la calidad de vida de los habitantes que viven sin duda en el peor municipio de Tucumán. La tristeza que me invade por lo que vivimos espero que se covierta en esperanza y recuperemos la dignidad que perdimos como sociedad gracias a la delincuencia organizada que estamos viviendo.
Marcos Herrera
marcosherrera2292@gmail.com