El Bitcoin es una moneda virtual que los argentinos han incorporado como medio de pago y de inversión. Surgió en 2009 como “un sistema p2p de dinero electrónico” y solo valía un par de dólares. A fines de noviembre superó por primera vez los 1.000 dólares de cotización.
En la Conferencia Latinoamericana de Bitcoin, que se hizo a principios de diciembre en Buenos Aires se informó que Argentina cuenta con más de 5.000 usuarios, lo que la ubica entre los tres países con más poseedores de Bitcoin en el mundo, los otros dos son EE.UU. e Israel, según publicó Clarín.
Los expertos señalan dos razones del éxito de esta moneda aquí en el país: por un lado la tendencia del argentino de incorporar tecnología, pese a las limitaciones. La otra, la devaluación del peso y las barreras para acceder a los dólares. Hay restaurantes y locales en Buenos Aires que la reciben como medio de pago.
“Es una moneda porque se puede usar como medio de pago y también sirve para atesorar. Pero es también una tecnología. Yo siempre digo que no tiene mucho sentido entender cómo funciona la tecnología, de la misma manera que no entendemos del todo cómo funciona una central telefónica o una computadora. Pero sí sabemos que es una tecnología confiable”, explica Diego Gutiérrez Zaldívar, de la Fundación Bitcoin Argentina.
Sin bancos
Hasta ahora hay 11 millones de Bitcoins en circulación -indicó Clarín en su publicación- y la emisión de moneda terminará cuando se llegue a los 21 millones. De esta manera se garantiza su valor: se emite lo suficiente como para que pueda circular y que sea deseado, pero no tanto como para que llegue a devaluarse.
Una de las ventajas que más ponderan sus usuario es que el Bitcoin no depende de ninguna entidad financiera, sino de una red de computadoras conectadas entre sí. Lo comparan con el fenónemo de Internet. Al comienzo solo lo usaban y le veían las ventajas un grupo de personas, luego explotó. Los que invirtieron en su momento, hoy ven los frutos.
El éxito de esta moneda virtual, -explican- uno de los fenómenos globales de este año que termina, ha generado que instituciones tradicionales, como el banco de inversión JP Morgan Chase, haya solicitado patentar una aplicación para comercio electrónico con características muy similares a las de la moneda digital Bitcoin.