Las bolsas negras han ido desapareciendo, de a poco. Y con ellas se van el olor pestilente y las moscas. Ayer se normalizó el servicio de recolección de residuos en Yerba Buena. Durante los últimos tres días, las calles estuvieron pobladas con las botellas de las bebidas que se tomaron, con los desperdicios de los almuerzos mal calculados, con los pañales descartados y con todas las cosas que la gente tira.

Los paquetes amanecieron colgados en los canastos, amontonados en las avenidas (¿por qué será que los vecinos dejan su basura sobre las platabandas?), esparcidos en las veredas y mordidos por los perros.

Desde el lunes y hasta el miércoles, la recolección estuvo suspendida, debido a que Servicios y Construcciones La Banda, la empresa que tiene a su cargo la tarea, efectuó una medida de fuerza.

Según Mario Criado, el gerente de la empresa, la restricción se debió a que el Consorcio Público Metropolitano de la Gestión de Residuos Sólidos Urbanos le adeuda el pago de cuatro meses consecutivos.

En tanto, desde la vereda contraria, Pablo Kunik, presidente del consejo de administración de ese organismo, argumenta que no existe ninguna deuda, sino que hay una diferencia en cuanto a la presentación formal de las facturas.

Pese a los contrapuntos, el martes, antes de la medianoche, las partes llegaron a un acuerdo. “Decidimos levantar la medida de fuerza. El Gobierno provincial nos ha pedido un plazo de 24 horas para comenzar a hacer efectivos los pagos”, indicó Criado.

No obstante, el problema no acaba ahí. La escena de estos días fue el corolario de lo que se observa, en menor medida, desde hace semanas en esta ciudad: los residentes dicen que el camión recolector no pasa por sus casas, en ocasiones, hasta por tres o cuatro días seguidos.

Justamente, Kunik envió un comunicado a la redacción de LA GACETA para desmentir los dichos del empresario, publicados en la edición de ayer. En ese artículo, Criado arguyó que las irregularidades en la recopilación se debieron a que el Consorcio impidió la descarga de desperdicios en el predio de San Felipe.

“De ninguna manera el servicio se ha visto afectado en el pasado porque no se hayan recibido los residuos. Desmiento esa aseveración. Me corresponde aclarar que la planta de transferencia se encuentra operativa desde las 0 de cada lunes hasta las 0 de cada domingo. En situaciones excepcionales, y por razones operativas, se ha limitado el ingreso de camiones”, afirmó Kunik.

Una denuncia penal
Mientras tanto, el intendente de la capital, Domingo Amaya, anunció ayer que el municipio que conduce y el Consorcio Metropolitano, en forma conjunta, han presentado una denuncia penal en contra de la compañía de Criado, por daño ambiental.

“Lo que ha sucedido es un hecho ilegal y extorsivo. Esta empresa ha impedido el normal funcionamiento de San Felipe, porque obstruyeron los ingresos con sus camiones. Eso ocasionó problemas serios en todos los municipios. Por lo tanto, vamos a llegar hasta las últimas consecuencias”, advirtió.

Los números de la basura

Servicios y Construcciones La Banda efectúa la recolección en Yerba Buena, en parte de La Banda del Río Salí y en algunas comunas. También se encarga de transportar los desperdicios de esos dos municipios y de San Miguel de Tucumán, Tafí Viejo, Alderetes y Las Talitas desde la planta de transferencia de San Felipe, localizada al sur de la capital provincial, hacia la instalación de disposición final de Overo Pozo, que queda al costado de la ruta provincial 327, en el departamento de Burruyacu.


De acuerdo a las declaraciones de Criado, el contrato con la Munipalidad yerbabuenense establece la recolección diaria de los restos domiciliarios y comerciales. En cuanto a la basura verde, a la compañía le compete levantar y limpiar las avenidas y las calles principales.

Todo lo que se junta debe ser enviado a San Felipe -en dichos de Criado-. La Municipalidad les paga por itinerario; es decir, por cuadras recorridas.

En Yerba Buena, se tiran por día 120 toneladas de residuos domiciliarios. Sólo de un shopping se recogen, por fin de semana, hasta 12 contenedores cargados con 3.500 kilos, cada uno, de desperdicios. Del complejo Open Plaza, por ejemplo, se levantan 140.000 kilos por mes de residuos gastronómicos. Unos 70 carros registrados recorren la ciudad. Los funcionarios calculan que habría otros 35 de manera ilegal.

La basura verde que levanta la Municipalidad -se encarga sólo de las zonas periféricas de la ciudad- es trasladada a un vaciadero situado frente al loteo El Bernel, al norte del distrito. En enero pasado, los vecinos de esa zona protagonizaron varias protestas porque ingresaban carros y ciudadanos particulares, que habían convertido el predio en un vaciadero de todo tipo de desperdicios. El secretario de Obras Públicas, Julio Herrera Piedrabuena, se comprometió a ajustar los controles. En verano, ingresan a ese lugar entre 20 y 30 camiones cargados con basura verde.