Con los $10 que sus papás le dan para llevar al colegio compra un sándwich de jamón y queso o una gaseosa. Como toma un buen desayuno en casa, a veces puede ahorrar unas moneditas y comprar algún juguete. El que cuenta esto es Bautista, un pequeño de ocho años que cursa la primaria en el colegio Sagrado Corazón y que está aprendiendo a manejar el dinero que le dan.

Javier, su padre, asegura que sus dos hijos guardaron monedas en una alcancía para gastarlas durante las vacaciones pasadas. Para él, es importante que aprendan a administrar dinero y sepan cómo se hacen los cálculos para controlar el vuelto.

¿Cuándo los niños pueden comenzar a utilizar dinero? ¿Cómo deben hacerlo? Los más chicos acompañan a sus mayores y aprenden los criterios de la economía doméstica como una forma de adquirir conocimientos. Es importante que conozcan todo lo que ocurre en este mundo y una forma de hacerlo es involucrándolos a través del aprendizaje lúdico, dicen los especialistas.

Al respecto, la psicopedagoga Silvia Bonetta de Scartascini, expresó que en las instituciones educativas las maestras deben acompañarlos para realizar sus primeras compras. “Hay valores universales que dominan a las personas: el afecto, la salud y el dinero. Desde los tres años, un niño tiene el entendimiento como para acompañar y jugar con sus padres cuando ordenan sus juguetes y su ropa”, declaró. Con respecto a los chicos de siete años, la especialista comentó que a esa edad comienzan a estudiar la numeración del sistema monetario para que puedan desarrollar el pensamiento concreto. “A medida que crecen, los padres pueden aumentar la cantidad de dinero a través de un proceso gradual en la medida que sepan valorar la cultura del esfuerzo y del ahorro familiar sin confundirlo con el consumismo”, dijo la especialista.

¿Cuánto? Todo depende de las necesidades de cada niño y del criterio de las familias. No es lo mismo un chico que tiene doble escolaridad y que lleva su vianda desde su casa con otro que no lo hace. A los ocho años, un pequeño pasa poco tiempo distanciado de su padres por lo tanto no necesita tener sus bolsillos llenos. Este se diferencia de un adolescente que hace muchas actividades diarias y pasa más horas fuera del hogar. Si sufre una enfermedad como diabetes o celiaquía; si tiene media jornada; si utiliza el transporte urbano y si continúa con estudios extracurriculares de música, gimnasia y deportes.

Mirta Pachado es la madre de una chica de 12 años que va a la Escuela de Comercio IV. Su hija recibe todos los días $15. “En vez de gastar todo junto, en casa le enseñamos que guarde $10 en su alcancía y que solo use $5 por día. Así puede ahorrar para darse un gusto”, contó. Lorena, la encargada del quiosco del Colegio Nacional, detalló que la mayoría de los chicos llega con $10.

Verónica Morales, docente del colegio parroquial El Salvador, de Yerba Buena, dijo que es necesario enseñarles a ahorrar. Además, destacó la importancia del consenso entre padres e hijos para diseñar la lista con los gastos que hay que priorizar. “Esto les permitirá formar criterios propios a medida que crezcan. Así, en la adolescencia, podrán ser más independientes”, aseguró.

Horacio Adad es el padre de tres pequeños que van al Colegio Nueva Concepción. Él sostiene que es necesario cuidar el bolsillo familiar. “A mis hijos no les doy dinero. Algunos días llevan una pequeña vianda preparada en casa”, aseveró.

En la misma institución educativa, dos alumnos del primer año B estaban parados frente a la ventanilla del quiosco. Facundo compró un sándwich, una botella de agua saborizada y dos alfajores por $25. “No traigo dinero todos los días, porque prefiero guardarlo para comprarme cosas”. Flavio, su compañero, no acostumbra a gastar en alimentos. Él prefiere utilizar su mensualidad para pagar clases de guitarra. Clara Paz, la encargada de la cantina, contó que, en general, los chicos del primario llevan $10 y los del secundario unos $20 por día. “Una colación puede costar unos $20 y buscamos incentivarlos a comer productos saludables. Es indispensable que los chicos vengan bien alimentados”, insistió.

Educación inicial

AL JARDÍN ES MEJOR NO LLEVAR PLATA

“Nuestra visión es que los chicos aprendan a sociabilizar desde el jardín. Para que ejerciten la oralidad, les encargamos que conversen con sus padres para preparar un desayuno saludable que será compartido una vez por mes con sus compañeros”, dijo Olga Villar de Ponce de León, coordinadora de Educación Inicial del Colegio Nueva Concepción.

En la institución les piden a las familias que no les entreguen dinero para ir a estudiar y le enseñan a los niños que no todos los días los padres pueden comprar golosinas en un kiosco para que conozcan los límites, dijo la responsable de la institución. Además, manifestó que trabajan a través de una articulación con el nivel primario, para que a los alumnos de seis años puedan conocer la cantina, saber esperar y ser pacientes en la fila, efectuar un pedido, abonar con una moneda y recibir el vuelto que les corresponde.

Desde casa

Regresaron las viandas a las escuelas

“En la medida de las posibilidades de cada familia, es recomendable que desde los 10 años los padres les den un monto semanal para que los chicos puedan administrar unos pesos y consumir productos sanos, realizar salidas con amigos y pagar el transporte”, expresó Mario Albornoz, rector del nivel secundario en el Colegio del Sagrado Corazón. Asimismo, dijo que, en los recreos se comenzaron a ver viandas traídas desde las casas: “Los chicos perdieron la vergüenza y ahora traen alimentos sanos de casa”. Además, manifestó que es recomendable que los chicos cumplan con algunas reglas para recibir dinero. “Esto puede funcionar como un sistema de premios y castigos: si se portan bien y estudian, reciben más dinero. Es bueno que sepan que los actos tienen una consecuencia. En cambio, si se ven afectados por una crisis familiar, es necesario que los padres trabajen en la contención con el acompañamiento del colegio”, remarcó.