“Me siento violado en mi intimidad, pero lo que más me duele es que se llevaron objetos de un inmenso valor sentimental”, afirmó Roberto Alejandro Amad, víctima de un robo en su casa.
El hombre hizo pública su indignación porque el domingo, en horas de la siesta, un grupo de ladrones ingresó a su vivienda de Las Heras al 800 (barrio Sur) y se alzó con U$S 10.000, una gran cantidad de joyas, una notebook y una cámara fotográfica.
La víctima comentó que alrededor de las 13.30 salió junto a su esposa hacia la casa de un pariente. Tenían previsto regresar por la tarde pero al final lo hicieron alrededor de las 22.
“Mi mujer se bajó del auto y se dio cuenta de que la puerta de entrada estaba entreabierta”, indicó.
Desorden total
“Entraron a robar”, comentó la mujer a su esposo. Amad tomó el celular y cuando estaba por discar el 911 pasó un patrullero por el lugar. “Nos ayudaron a ingresar”, comentó.
Según el dueño de casa, el portón de entrada estaba bajado pero los ladrones ingresaron por ese lugar porque el candado estaba destrozado.
Amad halló el interior del lugar inmerso en un total desorden. “Se llevaron una notebook y una cámara fotográfica de la cocina”, indicó.
De su habitación robaron el dinero que estaba en una caja, detrás del respaldar de la cama matrimonial. El hombre indicó que las joyas que faltan estaban guardadas en un armario.
La víctima enumeró algunas de las joyas que se robaron: un anillo de 55 gramos (valuado en $14.000), un reloj de pulsera de mujer de 35 gramos (cuyo valor superaría los $ 9.000), una cadena de oro, un reloj que tenía tres tapas de oro, entre otros objetos.
“Se llevaron cinco pares de zapatos de mi mujer sin estrenar”, agregó. Este hecho le indignó a Amad porque era un regalo que su hijo (fallecido hace cuatro años) le había hecho a su esposa.
“El robo duele por ese lado; se llevaron objetos de valor sentimental”, dijo resignado.
“También desapareció una medalla y un anillo de mi padre que se lo regalé a mi hijo. Son efectos que tenían un valor especial”, se lamentó.
El damnificado aseguró que los vecinos no vieron nada sospechoso en la tarde del domingo. “Es un horario donde transita poca gente”, subrayó.
La víctima indicó que si hay policías es porque en la esquina (de Rondeau y Las Heras) vive un vocal de la Corte.
Semanas antes, Amad electrificó una de las paredes del fondo de la vivienda y advirtió a vecinos y al capataz de una obra en construcción que está cerca.
“Llamó la atención que entraran por el frente, después que hice saber de la electrificación de las paredes”, especuló. “El espíritu del alma está pervertido en todos lados. Es una bendición que no hayamos estado. Podría haber ocurrido una desgracia y no hubiera querido penar por el resto de mi vida”, reflexionó la víctima, que es dueña de locales gastronómicos. Amad afirmó que si hubiera sorprendido a los ladrones y tenía un arma, no hubiera dudado en usarla.
“Estamos en plena etapa investigativa. Una de las medidas que tomaremos es reforzar la seguridad en la zona con paradas fijas y con la patrulla motorizada”, dijo el comisario Hugo Cabezas, jefe de la División Delitos contra la Propiedad de la Dirección General de Investigaciones Criminales y Delitos Complejos.