En las cinco instituciones donde hasta hace poco trabajaba, nadie quiere hacer mención a la “doctora” Andrea Lorena Martínez. Ni para defenderla ni para aclarar su situación. Desde que la Justicia ordenó la detención de la presunta falsa médica, a los empleados de algunos centros asistenciales les dieron la orden de no hablar públicamente sobre el tema.

Este diario recorrió los distintos lugares de trabajo de Martínez, pero en ninguno de ellos encontró respuestas. “En este momento no hay nadie que haya compartido el horario de trabajo con ella”, argumentaron desde el Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS) “Islas Malvinas”, situado en Villa Carmela.

La acusada también se desempeñaba como médica en el CAPS “Central Norte” de Alderetes. Allí el personal de recepción alegó que no se encontraban los directivos, únicos autorizados para hablar sobre esta cuestión. Algunos de los pacientes que esperaban a ser atendidos, mientras tanto, reconocieron que conocían a la “doctora” pero se negaron a dar su opinión o hacer algún comentario.

Además de los mencionados CAPS, Martínez trabajaba como médica en dos geriátricos: el hogar “Vallecitos” de Banda del Río Salí y el “Hogar Geriátrico y Sanatorio Psiquiátrico San Juan” de Lastenia. En ambas instituciones el argumento fue el mismo: “disculpe, no estamos autorizados para hablar”, luego de consultar por teléfono.

“Una sorpresa”

Martínez había conseguido un quinto puesto laboral a fines del año pasado. La contrataron para que ocupe el cargo de directora médica en un centro nutricional céntrico, en la capital. Una fuente allegada a ese consultorio privado comentó que la tarea de Martínez consistía en pedir los análisis clínicos de los pacientes antes de que iniciaran un plan de alimentación con el fin de constatar que no tuvieran ningún problema de salud. Pero además de las personas que acudían a ese centro para bajar de peso -agregó la fuente- concurrían jóvenes interesadas en tonificar determinadas partes del cuerpo, que también eran atendidas por Martínez. “Hay algunos aparatos, como el ultracavitador (un aparato de ultrasonido que permite eliminar grasas localizadas), que requiere una autorización médica antes de empezar a usarse”, explicó la fuente cercana al centro nutricional.

“Al principio (Martínez) venía una vez por semana, pero después empezó a faltar y a veces no contestaba el teléfono”, agregó la fuente. Si bien a la propietaria de ese centro le molestaban esas actitudes, no sospechó nada hasta hace unas dos o tres semanas, cuando recibió un llamado del Siprosa (Sistema Provincial de Salud). “Le informaron que existía una irregularidad con la matrícula de la doctora y que se había abierto una causa judicial”, recordó la fuente.

La propietaria del local, y jefa de Martínez, intentó hasta el cansancio ubicarla por teléfono en busca de una explicación. Sin embargo, nunca la encontró y desde entonces -según señaló la mencionada fuente- no volvió a tener diálogo con su empleada. “Confiábamos en ella, esto fue una sorpresa”, expresó.

Martínez está detenida desde el lunes a la noche por orden del fiscal de la IV° Nominación Diego López Ávila. Una comisión policial fue a buscarla a su casa, en la Villa Nueva de Alderetes, donde sus familiares también se habrían mostrado sorprendidos.