Una lágrima rodó por su mejilla cuando su abogado explicó ante las cámaras la sentencia que habían dictado por el asesinato de su hija de seis años. Con un repasador rosado, intentó contener el llanto. Anoche, vestía la misma remera blanca -en la que estaba impreso el rostro de la víctima- con la que recorrió el edificio del Palacio de Tribunales desde el día en el que comenzó el juicio. Pero cuando las luces le apuntaron de frente, Rosa Figueroa no soportó más.

Con una voz rasgada por el llanto, la madre de Mercedes de los Ángeles Figueroa dijo lo que pensaba de la condena que terminaban de dictar los jueces: “esto no me la va a devolver, pero me voy un poco tranquila porque se hizo justicia por mi hija. Estos tienen que pudrirse ahí y no tienen que salir más”.

A Mercedes Figueroa, tal como se comprobó durante el debate oral, la mataron de siete puñaladas en la cabeza. En la incorporación de las pruebas que se utilizaron para condenar a cadena perpetua a Marcos Rubén Longo, que tiene 49 años y era tío político de la víctima, se detalló que el homicida utilizó un cuchillo de cocina tipo sierrita para asesinar a la niña.

En ese informe pericial se afirmaba que la punta del cuchillo se quebró debido a las puñaladas que se efectuaron sobre el cráneo de la nena. En este sentido, fuentes tribunalicias que tuvieron acceso al expediente de la causa, señalaron que las fotografías que se tomaron del cadáver de la menor eran impactantes.

En este marco, también se comprobó que un vello púbico hallado en la boca de la niña coincidía en más de un 99% con el patrón genético de Longo. Además, las versiones testimoniales acorralaban al condenado. Los testigos que hablaron ante el tribunal integrado por los jueces Eduardo Romero Lascano, Alfonso Zóttoli y Pedro Roldán Vázquez, coincidieron en que el sentenciado participó de la búsqueda de Mercedes y que recorrió -sin éxito- los mismos lugares que fueron revisados por los vecinos y la Policía.

La víctima había desaparecido la tarde del 1 de mayo de 2012 cuando salió de su casa situada en un pasaje, que en ese tiempo ni siquiera tenía nombre, ubicado entre el Canal Norte y la avenida Francisco de Aguirre al 2.900.

A la mañana siguiente, alrededor de las 8.30, Longo dio con el cadáver de la menor que -sorpresivamente- fue hallado en un sitio baldío que estaba al frente de la casa en la que vivía el condenado. Además, el lugar en el que se depositó el cuerpo está entre la casa en la que vivía la víctima y el quiosco al que, por última vez en su vida, se dirigió a comprar caramelos antes de ser secuestrada por Longo y dos adolescentes. Uno de los menores es hijo del sentenciado y tenía 13 años cuando, según la investigación procesal, estuvo vinculado con este cruento homicidio. Pero fue sobreseído antes de llegar al debate oral por ser inimputable por su edad.

El otro menor involucrado corrió otra suerte y fue detenido al ser considerado cómplice de Longo por el fiscal Arnoldo Suasnábar que estuvo a cargo de la instrucción del delito. El imputado, un joven de 19 años (su nombre no se publica porque al momento del hecho era menor de edad) reconoció su participación en el caso en el primer día de audiencias del debate oral.

En aquella jornada, le pidió al defensor oficial Hernán Molina, que lo representó durante el juicio, que les pidiera a los jueces que lo dejaran hablar. Y al sentarse ante el tribunal dijo: “si me quieren condenar por cualquier otra cosa, háganlo, pero tengo la conciencia tranquila de que no maté a esa chiquita. Puedo haber sido cómplice porque, cuando todos la estaban buscando, yo ya sabía lo que había pasado”.

Pero no fue sólo su declaración lo que analizaron los jueces al momento de administrar justicia. En el análisis bioquímico que se le hizo al calzado secuestrado durante la investigación -que tenía manchas pardorrojizas- se comprobó que era sangre que coincidía con el patrón genético de la víctima. Además, en debate salió a la luz que el adolescente ayudó a Longo a mover el cuerpo de Mercedes para que el homicida pudiera colocarlo en el lugar en el que la hallaron.

Ese sitio fue recorrido ayer a la mañana por el tribunal antes de que decidieran la sentencia que iban a dictar. Luego de una extensa deliberación, el fallo se iba a dar a conocer a las 17.30 pero se lo hizo público dos horas más tarde. Los tres vocales consideraron que el joven de 19 años fue partícipe necesario del crimen. Sin embargo, como era menor en el momento en el que se cometió el delito, su pena deberá ser analizada por un Juzgado de Menores luego de que el 14 de mayo se den a conmocer los fundamentos.

El querellante, José Luis del Río, había solicitado la pena de muerte y fue reprendido por el tribunal que le recordó que no está legislada en Argentina. Después de esto el letrado dijo que, en realidad solicitó esa sentencia soló para remarcar la gravedad del crimen. A su vez, el fiscal Carlos Salles pidió la perpetua.

El temor tras la condena

Pero tras el alivio de la condena el padre de la niña, Walter Antonio Lobo, reveló la preocupación de su familia por el menor que fue apartado de la causa. “Se hizo justicia, pero queremos saber por qué el otro menor está suelto. Ayer (por el domingo) la amenazaron a mi señora apuntándole con un láser rojo. Nosotros tenemos otros cinco hijos y tenemos miedo de que les hagan algo. Por eso queremos que la jueza revise la situación del hijo de Longo. ¿Por qué anda suelto, si él no ha muerto a un perro (sic)”, analizó.