La suerte de Leonardo Manuel Brito, de 27 años, no tiene precedentes en la historia de los Números de Oro de LA GACETA. Él es uno de los dos lectores que ganó el pozo acumulado de la Semana 9 y ahora tiene $ 35.000 para remodelar su casa. Pero, más allá del premio, lo interesante es cómo llegó a ganarlo: “para ser sincero, es la primera vez en mi vida que participo de los Números de Oro. El sábado 26, el gacetero me dejó el diario en la casa por primera vez y esa fue la tarjeta ganadora”, confesó el joven. Ni él termina de creer en este camino por el que lo llevó el azar, aún cuando en sus manos ya tiene el cheque con el premio y una sonrisa que ilumina a toda su Bella Vista natal.
Del otro lado está Héctor Rubén Coronel, un obrero de la construcción de 61 años. Él sí, hace años que participa en el entretenimiento de LA GACETA y si bien varias veces estuvo al borde de ganar, tuvo que esperar a que la cuarta oportunidad, y no la tercera, fuera la vencida. “Tres veces he quedado con un único número sin completar, al borde de ganar. Y bueno, esta vez me tocó”, contó este habitante del barrio Los Plátanos.
La suerte se ha dividido en dos y ha golpeado las puertas de Leonardo y de Héctor. Si sólo uno de ellos hubiera ganado, se habría quedado con $ 70.000 en el bolsillo. Por supuesto, los $ 35.000 que les llegaron del cielo no son una cifra para nada despreciable y ya están destinados a concretar algunas aspiraciones personales.
Leonardo está casado con Estela Soraire y tienen dos hijos: Ariana, de cuatro años y Leonardo, de un año y 11 meses. Ambos están a punto de cumplir años y sus papás esperan recibir el acontecimiento con algunas remodelaciones en la casa. “Queremos terminar el cielorraso y remodelar las piezas de los chicos. Este premio es para ellos”, confesó el alegre papá. Estela todavía se sonroja cuando va por las calles de Bella Vista y los vecinos, todos al tanto de su buena fortuna, los saludan y los felicitan. “Cuando nos faltaba solo un número, el 22, yo no dije nada. El miércoles abrí el diario y lo vi ahí, nos volvimos locos de contentos y nadie entendía qué nos pasaba”, contó la joven mamá. En rigor, es ella quien controla las tarjetas, pero el que compra el diario es Leonardo.
En casa de herrero...
“El teléfono de casa no para de sonar, todo el día llaman y llaman para felicitarnos”, celebró, por su parte, Héctor. Él está casado con Rafaela, tienen dos hijos y tres nietos. Y como en casa de herrero siempre el cuchillo es de palo, este albañil que construye casas desde que tiene 13 años, nunca termina de hacer los arreglos necesarios en su hogar. Esta es su oportunidad.
“Tengo que hacer un montón de refacciones en la casa, que siempre se postergan por una cosa u otra. Ahora las vamos a hacer, está decidido. Pero también una parte del premio, lamentablemente, lo tengo que destinar a pagar deudas... voy a tratar de quedarme sin ninguna”, confesó.
Los dos ganadores coinciden en algo: esta es su primera vez, pero no significa que sea la última. Entonces piensan seguir buscando la suerte.