Hoy la Iglesia celebra el IV domingo de Pascua, llamada también domingo del Buen Pastor. La figura bíblica de Cristo como Pastor tiene como resonancia el carácter especifico de su misión en medios de los hombres. Cristo se entrega y entrega su vida por los hombres y se brinda a ellos como Pastor bueno y celoso. En Cristo no vemos escatimar esfuerzos para servir a todos, su vida es andar en medio de la gente con la actitud de servicio. Cristo es el Pastor que busca al hombre para llevarlo a Dios y a la vez es luz de identidad en la voz de la verdad y de la Vida.
En este cuarto domingo la Iglesia reza de modo especial por las vocaciones sacerdotales. Rezar para que Dios nos mande más sacerdotes que sean buenos pastores en medio de su pueblo. Los sacerdotes somos muy pocos y el trabajo que tenemos es cada día mayor. En Tucumán no llegamos a 110 curas (entre las dos diócesis) activamente trabajando. La provincia tiene 1,5 millón de habitantes: saque las conclusiones. No podemos llegar a todos y menos atender con la importancia que tiene cada persona. Necesitamos sacerdotes.
La vocación sacerdotal no cae del aire. Dios la manda a personas concretas en lugares concretos. Pero las vocaciones surgen de comunidades cristianas y de familias que alientan el paso vocacional de sus hijos. Ahora bien, el pueblo de Dios necesita de Sacerdotes por lo tanto es el pueblo de Dios que le debe pedir al Señor y al mismo tiempo ofrecer sus oraciones y exhortaciones a que jóvenes se dediquen al servicio de Dios y de los hombres. Cuando nos quejamos de los curas, debemos también pensar ¡qué hago yo para que haya más vocaciones! Todos debemos ponernos como preocupación y ocupación en pedir y ofrecer para que haya vocaciones.
La vida sacerdotal comienza con una etapa formativa que se imparte en el Seminario, son 8 años. Muchos años de formación para lograr la maduración necesaria para recibir el Orden Sagrado. En nuestro seminario tenemos unos 70 seminaristas de diversos lugares del NOA, ellos estudian y se forman para el sacerdocio. En una palabra, viven todo el año allí. Pensaste en cómo se vive en el Seminario? El seminario siempre necesita tener muchas vocaciones, pero también necesita de nuestra conciencia de cuidarlo y mantenerlo. Las oraciones son fundamentales pero el servicio de acompañar en la formación de nuestros futuros ministros también es necesario, ¿ pensaste alguna vez ayudar?
Señores y señoras, no hay curas! Hay pocos curas! Y la tasa de recambio es cada ocho o nueve años... Tenemos que tomarnos en serio el tema, todos los católicos y también los que no lo son. La vida sacerdotal es un servicio que trasciende al mismo credo católico, y eso la historia lo ha demostrado.
La Iglesia, cuando evangeliza, también colabora en la civilización humana.