Las cifras lo confirman. La romántica promesa de estar juntos tanto en la riqueza como en la pobreza no se cumple en la mayoría de los casos. Dos de cada tres matrimonios terminan en divorcio. ¿Por qué fracasan? No es tanto la infidelidad o que el sentimiento de amor se haya terminado. La mayoría no prospera por desacuerdos financieros.
Así lo explica el economista Mariano Otárola en su nuevo libro “Amor... sos la inversión de mi vida”. “El principal motivo por el cual las parejas se pelean es por problemas económicos (falta el dinero) o por desacuerdos financieros (situaciones en las que los objetivos financieros de cada uno son distintos). La segunda razón es la infidelidad”, argumenta el escritor y director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales. “A la infidelidad la podés esconder, tapar, pero a los problemas económicos no”.
No hay recetas absolutas ni tampoco es que el fracaso se debe solo a un desajuste económico pero, como explica Otárola, un buen primer paso sería dialogar y aclarar cómo se va a llevar la economía. “Lo ideal es que además de lo que se aporte en el hogar cada uno tenga la posibilidad de gastar parte de su dinero sin tener que dar explicaciones”, indica el economista.
El libro está dedicado especialmente a las mujeres, ya que en caso de separación por lo general salen más perjudicadas. “En algunos casos los varones planifican con antelación la ruptura y por eso después la mujer se perjudica. El matrimonio conviene al que menos tiene”, agrega.
Otárola se anima a analizar algunos escenarios cotidianos. Por ejemplo la fiesta de casamiento. “El primer gran emprendimiento de la pareja, en algunos casos. Tienen que entender que debe ser motivo de unión y no de fisura”. Recomienda no hacer algo que esté más allá de la posibilidad de ellos y de los invitados. No siempre resulta una inversión con la que después se recupera.
Otro tema que se le plantea a la mujer es ¿seguir trabajando con un salario pequeño o ser ama de casa? Otárola aconseja que en caso de que sea ama de casa -un trabajo vital y poco reconocido- realice sus aportes jubilatorios.
La relación con el dinero también es diferente según el sexo. Mientras es soltera la mujer gasta sin problemas, en cambio cuando se casa y tiene un hijo se transforma es súper conservadora. El varón por lo general es más arriesgado. “Está pensando cómo hacerse millonario sin mucho esfuerzo. Por este motivo antes de invertir es importante ponerse de acuerdo sobre las expectativas”. La llegada de un hijo modifica y aumenta los gastos. Cómo elegir el colegio es clave. No siempre el más caro garantiza la mejor educación.
El dinero y el sexo
Las desavenencias económicas también afectan el plano íntimo. “A veces no se trata de la cantidad de dinero, sino que su administración genera una relación de poder”, explica Mileva Pavicich, sexóloga.
Hay historias -añade la terapeuta- en las que el móvil económico afecta a la pareja. “Asi como hay mujeres que buscan a través de la relación cierto status económico, también hay hombres que sostienen la relación desde esta perspectiva”. Cuando el efectivo se acaba, lo que parecía amor también.
¿Tener dinero te garantiza mejor sexo? “El que tiene dinero puede acceder a otras prácticas, eso sí. Pero los que más disfrutan de su sexualidad son los que tienen buena autoestima y los que pueden conectar desde el plano amoroso”, añade.
Para algunas mujeres el dinero es un gran afrodisíaco: estimula y erotiza. “No es lo mismo tener sexo en tu casa luego de haber cocinado que en un hotel cinco estrellas después de una cena a la luz de las velas”.
Algunas claves
- La fiesta de casamiento no resulta una inversión con la que se recupera. No hay que gastar más allá de las posibilidades.
- El colegio más caro no siempre garantiza la mejor educación.
- Si la mujer decide ser ama de casa, sería bueno que reciba aportes jubilatorios.
- Dialogar sobre cómo invertir.