Pensar en bolsas, en cajas, en cristalería, en la plata y en todo lo que se deja atrás tensionan los nervios de las mujeres cuando deben planificar una mudanza. Es que son ellas las que, generalmente, encaran este gran cambio para toda la familia y que comienza varias semanas antes de que lleguen los camiones a trasladar parte de la vida. Para evitar caer en una desesperación, una psicóloga y tres transportistas recomiendan ideas sencillas y sugerencias que podrán ayudarte en esta tarea.

Cuando se habla de mudanza, existen factores positivos y negativos, explica la psicóloga Natalia Molina. “Negativos, porque para algunos significa un gasto, o la mudanza surge por un despido o un divorcio, por ejemplo. Y los positivas se producen cuando hacemos este cambio significativo a un espacio más grande o a una nueva ciudad. De todas formas, sean positivos o negativos, generan estrés. Dejamos todo aquello que de alguna manera estaba organizado para enfrentarnos a una situación nueva, a lo desconocido”, explica la profesional. Por ello, agrega, la mudanza está casi en el tope del listado de situaciones más estresantes de la vida, junto con duelos, divorcios y accidentes.

Para encarar este proyecto de la mejor manera, la psicóloga resalta que una buena estrategia es pedir ayuda. “No hay que encararlo sola, deberíamos tomarnos un tiempo para organizarnos, aprender a desprendernos de lo innecesario. Ayuda mucho plantearnos nuevos proyectos, visualizar lo que haremos una vez instaladas. Es fundamental pensar que todo este trabajo tendrá una recompensa”, destacó.

Más allá de la tensión por este cambio, el gasto económico también es un factor que desencadena el estrés familiar. Un mudanza para una familia con dos hijos puede costar en Tucumán desde $1.200 a $2.500. Este precio variará si el destino es el microcentro o si se suben muebles con una soga por el balcón o por las escaleras (el bulto puede costar un plus de entre $300 a $600). “Desgraciadamente las construcciones actuales afectan al bolsillo del cliente: las escaleras son muy angostas o tienen el techo muy bajo, y los ascensores cada vez vienen más estrechos. Entonces hay que subir las cosas con sogas y eso cuesta más caro. Debería haber un control municipal sobre esto”, comentó Pedro Miguel Migliori, que desde hace unos 25 años se dedica a las mudanzas. Aconseja desprenderse de lo innecesario: mientras menos objetos tengas para trasladar el día de la mudanza, será más fácil: “No tiene caso pagar por objetos inútiles”.

Sus colegas Ramón Barrionuevo y Enrique Rodríguez aclaran que los muebles que generalmente no entran en los ascensores de pequeñas dimensiones y que se cobran extra son sillones de tres cuerpos, el sommier de 2x2 metros y su respectivo colchón, las mesas para 12 personas, los grandes modulares y los pianos (son los más caros). En la actualidad hay empresas de mudanzas que, además del transporte del mobiliario, ofrecen el servicio de empaque. Ellos van un día antes al domicilio y se encargan de embalar absolutamente todo.

Si estás decidida a mudarte y ya evaluaste todas las variables de esta estresante aventura, Molina te recomienda que recurras a una empresa para que te ayude. A pesar de que te cueste más dinero, influirá positivamente en tu salud mental. Peor sería hacerlo sola.