Los túneles de la Mendoza
Leo la columna “El cuento chino del túnel”, de Roberto Delgado (20/6) y le doy toda la razón. Hace dos o tres años, al momento de hacerse el proyecto para construir un puente sobreelevado en lugar de los túneles, LA GACETA me publicó una carta donde expresaba los inconvenientes de la “fastuosa” obra. Se me ocurría que una solución práctica sería que el paso a nivel de calle San Juan lo hicieran “doble mano” al igual que Suipacha, hasta que el Ferrocarril cediera esas tierras a la provincia y que con ese dinero construyese la terminal ferroviaria alejada de los centros urbanos. Ahora bien: ¿Qué pasará con las vías del Mitre que producen tantos o más inconvenientes? ¿Construirán más túneles? Sinceramente es una locura. Una verdadera lástima desaprovechar esos terrenos (varias hectáreas) para modernizar la ciudad. Para construir un mini Puerto Madero. Tantos buenos profesionales podrían haber planificado lo que sin duda hubiese sido el mejor lugar de la ciudad. Por aparte y dicho con absoluta seguridad: una vez puesto en servicio dichos túneles, a la primera tormenta quedarán inundados. Instalar bombeos eléctricos no es ninguna solución. O no funcionarán por falta de mantenimiento o funcionarán y no habrá dónde arrojar el agua que invadirá los túneles “chinos”. A menos de tres cuadras de ese lugar está la prueba más evidente: El puente del Ferrocarril Belgrano, sobre calle 24 de Septiembre; ya se llevó varias vidas. Hasta hoy no tiene solución. El cementerio del Oeste es otra demostración de la existencia de capas freáticas superficiales. La parroquia de calle Don Bosco es otra. El edificio del Banco Nación, otra. Mi oficio y mis pocos estudios son de energía eléctrica. Pero eso no me impide deducir que lo que están haciendo con los dineros de los tucumanos es un verdadero disparate. A no ser que quieran celebrar los 200 años de nuestra Independencia Nacional en esos túneles. De ser así, espero que no llueva.
Hugo C. Navarro
hucena@arnet.com.ar
Bicentenario patrio
He seguido con atención distintas opiniones de lectores y editoriales de LA GACETA que trasuntan preocupación por la poca difusión de actos conmemorativos para celebrar el próximo 9 de julio de 2016, los 200 años de nuestra historia republicana. A mi entender, tal preocupación radica al recordar lo que gobierno y sociedad argentinos realizaron al celebrar el primer Centenario de tan importante acontecimiento. La comparación es necesaria; y para entenderla debemos oponer la realidad ciudadana de hace 100 años con la actual del 2014. En esta confrontación son de invalorable ayuda las semblanzas escritas por el premier francés Georges Clemenceau luego de presenciar los discursos en el Congreso, que coronaran tan felizmente la magnífica exposición del Centenario Argentino: “…En el Palacio del Congreso se reunió una imponente asamblea que, por la dignidad de sus discusiones, podía sostener la comparación con cualquier cámara alta del continente europeo. Vanamente busqué en aquellos bancos, alguno de esos temperamentos ardientes y prontos a explotar -según la leyenda- de los americanos. No he visto más que jurisconsultos, historiadores, hombres de letras o de ciencias, exponiendo su opinión en términos de una perfecta cortesía, cuyo ejemplo hubiera sido provechoso a muchos oradores del antiguo continente…”. Ahí radica la comparación: hoy los representantes de las instituciones democráticas explotan con temperamentos ardientes ya que provienen de dudosas experiencias culturales y sociales, especialmente desde el nacimiento al populismo el 4 de junio de 1943, que nos signara a los argentinos para toda la vida (ver carta del lector Quirós del 6/6). Refuerzan estas apreciaciones la opinión de Federico Türpe en el Panorama Tucumano (21/6); el de Aurane en su “Yo te avisé” (En Tucumán ganaron los malos) también de LA GACETA del 21/6; y la referencia al discurso del tucumano García Alfaro que nos acerca el doctor Páez de la Torre (h) el 20/6. Está todo dicho.
Luis Vides Almonacid
luisvides47@yahoo.com.ar
Fiscal Albaca
¿Por qué, si faltaban equipos, auxiliares y técnicos, no los pidió en su debido momento? ¿Por qué no coordinó las tareas con el fiscal Daniel Marranzino? ¿Por qué no ordenó un segundo informe del cuerpo médico oficial? No existe privatización posible de una causa penal. Toda actividad que desarrolló el fiscal debió plasmarse en el expediente, donde figuran en la causa esas “charlas de quincho” con especialistas peritos criminólogos. El fiscal no representó en el caso el derecho de la víctima; claudicó su rol, deshonrando a la justicia y como representante de la sociedad es también bochornoso. Transcurridos ocho años se pudo conocer la inercia de Albaca por un informe que solicitó un organismo del Ejecutivo nacional; seguramente este informe abortó la composición de lugar que realizaba Albaca, de llegar a su generoso 82% móvil sin rendir cuentas de nada. Preocupa que los magistrados que actúan en la Corte Suprema tampoco hayan realizado gran actividad para desmontar el paraguas de impunidad que significaba Albaca.
María del Milagro D´Hiriart
milydhiriart@hotmail.com
La deuda con los ”Fondos buitre”
Los “juegos de suma cero” describen una situación en la que la ganancia de un participante se equilibra exactamente con las pérdidas de los otros participantes. Este principio, si bien no trasladable a la totalidad de las ciencias económicas, sí lo es en el ámbito de las finanzas en tanto parte de éstas. Viene esto en relación con los reparos morales y quejosos comentarios que despierta la enorme tasa de rentabilidad que obtendrán los “fondos buitre”, pero, a poco que recordemos que fue un negocio financiero sometido a esa regla de la suma cero y busquemos quiénes padecieron las pérdidas que equilibran semejante utilidad, vemos que no fue la Argentina, por cuanto resultó condenada a pagar exactamente lo que alguna vez recibió más los intereses por el tiempo que se tomó en devolverlo, sino aquellos bonistas que, tras confiarnos su dinero, vieron derrumbarse la cotización de sus títulos hasta convertirse en “bonos basura” por la pérdida de calidad del deudor (nosotros) y, sin capacidad para retenerlos en cartera, se vieron forzados a venderlos a precio vil. En este infierno en que ahora nos encontramos podemos buscar a los demonios que lo manejan y así identificar a Griesa (cuya jurisdicción elegimos voluntariamente en vez de la nuestra pues habría espantado a los inversores); al eficaz oportunista y por eso multimillonario Singer o a la inmoralidad imperante en el escenario financiero internacional; pero los pecadores fuimos nosotros. Tener esa perspectiva podría movernos a guardar silencio, a parar con tanta bravuconada inconducente, a despertar y a encarar de una buena vez el camino de la responsabilidad y seriedad sostenibles en el largo plazo. Pero parece que está prevaleciendo nuestra atávica costumbre de aplaudir cuando nos prestan, renegar a la hora de pagar y buscar culpables a nuestra inconducta para después insultarlos.
Francisco Alberto Méndez
franciscoalbertomendez@yahoo.com.ar
LA CONSTRUCCIÓN DE EL CADILLAL
Hemos leído mi padre y yo la carta “La construcción de El Cadillal”, de Pablo Costello (17/6), en la que cuenta inolvidables recuerdos vividos durante su infancia en ese bello e imponente paisaje de la zona de El Cadillal. Tuvo la oportunidad de ver diariamente los trabajos de la construcción de dicho dique, inaugurado en 1963 por el gobernador Celestino Gelsi. Este recuerdo es de mi padre que está muy relacionado con esa obra faraónica: me comentó que en el año 1965 en Granja Modelo una fábrica llamada Súper Cemento, que era la que se encargó de hacer los tubos gigantes con los cuales se realizó el tendido del ramal subterráneo por donde se deriva el agua desde El Cadillal hasta la planta potabilizadora de Villa Muñecas en la ciudad capital; esta fábrica permaneció aquí hasta 1970.
Silvana P. Herrera
Ruta 305 Granja Modelo-Tucumán
Secretaría de Respeto y Convivencia Uurbana
Si bien resulta auspiciosa la creación de la secretaría para erradicación de la basura, dependiente del Ministerio de Economía, creo muy necesario e imperioso complementarla con otra Secretaría de Respeto y Convivencia Urbana, que dependa del Ministerio de Educación. De lo contrario será igual que “el cuento chino del túnel” y “de tontos y gilipollas”, los dos últimos panoramas tucumanos, de Roberto Delgado y Federico Türpe, respectivamente. El primero destaca: ¿para qué hacer puentes y túneles en calles Mendoza y Córdoba si se va a trasladar la playa de maniobras ferroviarias a Cevil Pozo?; y el segundo trasluce el fastidio del periodista y escritor español Pérez Reverte, cuando se refiere a “los tontos que aplauden cualquier barbaridad” y “nos toman por gilipollas” por el anuncio del tren interurbano Tucumán-Concepción, obra ya pagada y no realizada. Estoy convencido de que el énfasis debe estar puesto en la educación, porque el ciudadano tucumano actual es mal educado e irrespetuoso de los espacios públicos y de sus semejantes; sino, recorramos cualquiera de las calles, peatonales, plazas, parques y accesos del “Jardín de la República” y tendremos muy claro el porqué no somos el polo turístico del NOA. Hace rato que Salta, Santiago del Estero y Jujuy nos superaron. Quisiera pedirles en primer lugar a los lectores de LA GACETA y a nuestras máximas autoridades, que perdonen mi insistencia en “cartas sobre la basura”, pero asustan la falta de educación ciudadana de nuestros comprovincianos, los riesgos de la contaminación ambiental y la desidia y medidas erróneas de las autoridades, cuando hay una única solucion posible: educar al ciudadano. ¿Por qué no hacen como se hizo y se está trabajando desde algunas Facultades y Escuelas de la Provincia: enseñar lo útil del reciclado de basura, educar desde la niñez, sobre los riesgos para la salud que representa, y sobre todo enseñar respeto y buenas costumbres? Pido a Dios que ilumine a las autoridades a cargo del cuidado de la ciudad, abra sus ojos y oídos para ver y escuchar a los comprovincianos, sumidos en la desazón de vivir agredidos por gente irrespetuosa y tapados por montañas de desechos e imundicia.
Miguel Ángel Sáez
yuyosaez@hotmail.com
Riesgo ambiental en Famaillá
A través de este espacio quisiera dirigirme al ministro de Producción y al director de Flora, Fauna y Suelo, corresponsables de la erradicación de los bosques protectores en el piedemonte de Famaillá. Más de 600 hectáreas fueron deforestadas con la excusa de extender la producción de limón en la zona, sin tomar precauciones con respecto al impacto ambiental que esto provocaría en nuestra ciudad. Por tal motivo les solicito que gestionen, ante quien corresponda, la construcción de una defensa de 1.000 metros en el cauce río Seco (también conocido como De las Siete Casillas) que desagua en el río Famaillá. Esta obra daría alivio a más de 15.000 vecinos que en este momento están expuestos a ser arrasados por dicho río, que, en caso de desbordar, los azotaría cuando atraviese la ruta provincial 324, como ya lo hizo en 2001 y en 2007. ¡SOS, Famaillá peligra!
Jesús Roberto Roja
Octaviano Vera y Saavedra
Barrio Oeste, Famaillá-Tucumán
La huelga universitaria (I)
La huelga que los docentes e investigadores venimos realizando bajo distintas modalidades desde principios del año lectivo ha tomado en la UNT tales características que ha logrado nacionalizarse. Son varias las razones para que esta huelga haya devenido en masiva, con movilizaciones que han motivado el apoyo de estudiantes y sus padres, de extensos sectores de la sociedad y que haya obtenido la legitimación explícita de decanos, consejos directivos de facultades y del recientemente constituido Consejo Superior. Son razones que exceden las salariales y aun las presupuestarias, las cuales sólo configuran la superficie visible del problema universitario en Argentina. La fuerza del reclamo y las actividades que lo acompañan han logrado que salga a la luz algo que los universitarios hemos ido descubriendo escuchándonos mutuamente en asambleas, marchas y jornadas de estudio, debate y análisis organizadas en el marco de la huelga. Mientras se acude con frecuencia al discurso disgregador al mostrar a los universitarios como elitistas se alienta que se produzcan divisiones. Pareciera ser que ése el eje de la indiferencia del gobierno frente a la seria problemática del sector. Las políticas de subsidios de amplia diversidad (más de 150 tipos de planes), si bien en muchos casos coadyuvan en solucionar problemas puntuales, generan expectativas que desalientan los esfuerzos individuales y colectivos necesarios para resolver cuestiones estructurales. El efecto desmorona la república erosionando la estructura de las instituciones. El trabajo creador, el desarrollo humano (tal como lo concibe Naciones Unidas) queda marginado si la mira se pone sobre la necesidad sólo de la supervivencia. Mientras, la cabeza pensante del país que se centra en su universidad pública y gratuita, formadora de graduados en todas las ramas del saber que necesita un país emergente, no halla en quienes deben velar por su afianzamiento otra cosa que la asfixia y el desmantelamiento. El país que queremos, y necesitamos, fuerte, seguro, democrático y de generosa apertura a todas las vocaciones y capacidades, es el que se gestará en sus universidades. Poner el acento en su justa y necesaria jerarquización –en todos los sentidos- es lo que nos inquieta y anima. El país todo necesita atar su destino y su desarrollo al propio destino y desarrollo de una universidad sana, fuerte y dignificada como institución esencial. Son las razones por las que los universitarios estamos hoy en huelga. Son, sin pretender emularlo, sino auténticamente homenajearlo, las mismas razones que motivaron a Juan B. Terán, hace 100 años, a fundar nuestra UNT.
Eduardo Martel
emartel58@hotmail.com
La huelga universitaria (II)
“Docentes, ante la debacle universitaria, opinan que “llegó la hora del Pedes in terra”, para dejar de “comportarnos como etéreos sidera visus”. Otros analizan las causas: el debilitamiento docente es consecuencia de la inestabilidad laboral, “fijada por ellos mismos, por la Autonomía Universitaria”; o que, la crisis, es fruto del “crecimiento de la burocracia” y de “una parte media cada vez más ensanchada (los no docentes) y una punta que se va ensanchando (la conducción)”. También, acertadamente, los que advierten del peligro de “dividir a los trabajadores universitarios, docentes y no docentes”, cuando realizan “comparaciones salariales”. O, simplemente, los que bregan por exteriorizar el conflicto, a la sociedad, haciendo “necesario llamar la atención a la ciudadanía con respecto a la importancia de la universidad en la vida de cada uno”. También los que recurren al pasado: “Sí, hubo peores momentos”. Y las respuestas no tardaron en llegar: “Sólo quien desconoce la estructura del salario docente universitario puede afirmar que un profesor titular gana 10.000 pesos. La remuneración de los docentes con dedicación exclusiva y 24 o más años de antigüedad es de $24.159,19 por 40 horas cátedra, mientras que aquellos que no poseen antigüedad llegan a los $ 13.177. Es responsabilidad de la UNT brindar información exacta sobre la situación salarial docente así como recordar el acompañamiento institucional de esta Universidad al legítimo reclamo de una mejora sustancial de los haberes docentes” (Hugo Saab). Sin embargo, el mencionado, hasta ahora, no comunicó, exactamente, su sueldo, como del funcionariado, del “equipo” o “la conducción”, que “acompaña” a Alicia Bardón. ¿Acaso son similares sus sueldos, es decir de subsistencia, a los de la docencia? Por otro lado, si “hubo acompañamiento” ¿Por qué no dieron el pago de un adicional de emergencia, hasta que se defina la negociación salarial a nivel nacional para no dejar que se agrave la crisis? ¿Únicamente las responsabilidades son del gobierno nacional? Se ha llegado, a diferencia de un pasado de “crisis peores”, al final de un recorrido. Hoy, el pedido docente, negado por las autoridades de la universidad y el gobierno nacional, es aleatorio y secundario, en relación con el esfuerzo para satisfacer la “extorsión”, según palabras presidenciales, de los llamados “fondos buitre”. Es final de período, porque está cuestionado el desarrollo y progreso de la educación, o sea de la sociedad. La “deuda externa”, incluida la “buitre”, como cualquier deuda personal con usureros, que no se puede pagar, nos está llevando a la disolución, y a una situación de intolerancia en la universidad. Por ende, no se trata de escarbar quién “gana más”, sino del “pedes in terra”, o sea de una compresión general de la situación.
Pedro Pablo Verasaluse
palo1965@hotmail.com
El chalet del ingenio Bella Vista
Muy buena la carta de Ariel Campero (21/6), en un todo de acuerdo. La actual firma hace más de 30 años que se hizo cargo del Ingenio Bella Vista; creo que nunca fue de su interés proteger ese tesoro, ni siquiera realizar un mantenimiento adecuado para evitar el deterioro en el que se encuentra. Si mal no recuerdo el predio del chalet contaba con cancha de tenis y una piscina de considerables dimensiones revestida en venecitas, que creo fue rellenada. Ojalá pueda revertirse esta situación y que con ayuda de algún ente privado o estatal se pueda recuperar, convirtiéndolo en un museo, para beneficio de los habitantes de Bella Vista y de todos los tucumanos.
Adolfo Enrique Pérez
adoldik@hotmail.com
El “naranjicidio” en Tucumán
Uno de los árboles que caracteriza a la ciudad es el naranjo agrio que, en filas cada vez más despobladas, brinda sombra, frutos y un perfume de azahares que inunda el aire anticipándose a la primavera de los lapachos altos y coloridos de luz y transparencias. Aquí, en nuestra ciudad, parece que cualquier obra o necesidad de los que construyen “justifica” que se arranquen los árboles, que se los dañe de a poco hasta su extinción. Una incultura ciudadana que habla muy mal de nosotros, los tucumanos de un nostálgico “Jardín de la República”. ¿Y los funcionarios de la Dirección de Espacios Verdes de la Municipalidad? Con el tiempo serán de los “espacios grises del cemento”. La obra que muestra la foto (tomada el sábado 21/6) es de calle Santa Fe al 700. Todavía se está a tiempo de evitar que el naranjo muera. Hay que actuar ya.
Carlos Duguech
carlosduguech@yahoo.com.ar