Una contratista en la mira.- El fiscal Arnoldo Suasnábar considera “fantasma” la empresa DC Construcciones. Según su hipótesis, el titular, Domingo Luciano Corbalán, la inscribió en AFIP -no figura en el Registro General de Constructores de Obras Públicas- sólo para prestar servicios a la DAU, durante la gestión de Miguel Ángel Brito. Corbalán declaró que en 2012 ya no hizo trabajos para esa repartición por problemas con los cobros y porque “como ya habían pasado las elecciones (de 2011) no había más licitaciones”. Brito, por su parte, garantizó que “la DAU nunca contrató con ninguna empresa ‘fantasma’”. “Y yo menos, porque ni conozco quiénes son éstas personas. A mí me interesaba que las obras sean (sic) concluidas y me respaldaba la aprobación del Tribunal de Cuentas”, justificó el alperovichista al prestar declaración indagatoria. Suasnábar no creyó en estas versiones.
Hipótesis.- La hipótesis del fiscal de que DC Construcciones era trucha se sustenta -en parte- en la declaración de J., un vecino de avenida Néstor Kirchner (ex Roca) al 1.500. El hombre explicó que en la sede donde supuestamente funcionaba la contratista de la DAU, con anterioridad existía “una casa de tatuajes”. “Luego la pintan para tapar las propagandas y la alquilan a una chica estudiante. A partir de ese año estuvo cerrado. (...) No tenía movimiento en ningún horario”, señaló el testigo. Suasnábar también cuenta con información de que el local alquilado estaba vinculado a una mujer llamada Lidia Figueroa, idéntico nombre al de una ex funcionaria de la DAU. Según el fiscal, es “irrisorio que se le hayan asignado obras a una empresa que no tiene empleados y adquiere materiales a terceros para afrontar los trabajos, desconociendo tanto Corbalán como su empleada la forma en que le abonaban los servicios y la cuenta bancaria donde se le depositaba supuestamente los importes”.