BUENOS AIRES.- El denominado “tirador serial de Belgrano”, Martín Ríos, fue absuelto ayer a la tarde por segunda vez al ser declarado nuevamente inimputable por el asesinato de Alfredo Marcenac y varias tentativas de homicidio cometidas en cuatro ataques entre 2005 y 2006.

Al igual que sucedió en 2009 en el primer juicio, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 26 consideró que Ríos es un enfermo mental que no puede comprender la criminalidad de sus actos ni dirigir sus acciones.

Los jueces Marta Yungano, Patricia Llerena y Eduardo Fernández, ordenaron mantener la medida de seguridad para que Ríos siga alojado bajo tratamiento en un establecimiento psiquiátrico del Servicio Penitenciario Federal ya que, según dejaron escrito en el veredicto, es peligroso para sí y para terceros.

Los padres del joven de 18 años asesinado en 2006 por Ríos, Adrián Marcenac y Mónica Bouyssede, se mostraron indignados con el fallo y criticaron al sistema judicial, a los jueces y a los peritos que actuaron en la causa.

Con este fallo, Ríos volvió a evitar la cárcel común y continuará internado en el módulo psiquiátrico del Hospital Penitenciario Central del complejo de Ezeiza, donde actualmente está bajo tratamiento ya que de acuerdo a las decenas de peritajes que se hicieron a lo largo de la causa, es psicótico esquizofrénico.

Ríos estuvo presente en la lectura del fallo, que duró sólo cinco minutos, pero no hizo ninguna manifestación. Lo mismo sucedió por la mañana cuando no quiso hacer uso de su derecho a pronunciar las últimas palabras ante el tribunal.

Con el cabello más largo y canoso, con barba crecida y vestido con el mismo polar rojo, pantalón beige y las alpargatas que tenía el primer día del juicio, el acusado sólo tuvo un gesto cuando le sonrió a su madre, Mónica Díaz, que estaba sentada detrás de los periodistas que cubrían la audiencia.

Durante las dos jornadas previas del debate, los Marcenac no ingresaron a la sala en señal de protesta hacia la Justicia y esperaron en la calle con carteles y pancartas.

Ayer, el padre de la víctima, su otro hijo varón, Juan Enrique, una sobrina y Sabrina Sangiao, una sobreviviente baleada por Ríos en uno de sus ataques, se sentaron entre el público para escuchar el fallo y mirar fijamente a los jueces.

Ríos ya había sido absuelto en 2009 cuando el TOC 12 porteño lo declaró inimputable, pero en 2010 la Cámara Nacional de Casación Penal anuló parcialmente el fallo y ordenó la realización de un nuevo debate aunque sólo por la cuestión de la imputabilidad.

Los cuatro hechos -el ataque a un colectivo con dos heridos; a una confitería con una baleada; a un tren en movimiento; y los disparos en la avenida Cabildo donde murió Marcenac- y la autoría de Ríos, ya estaban dados por probados.

El fiscal Carlos Giménez Bauer había solicitado una condena a 18 años de prisión por homicidio simple, tentativa de homicidio reiterada y portación ilegal de arma atenuada por ser un tenedor autorizado.

El fiscal sostuvo que no estaba probado que Ríos fuera psicótico esquizofrénico incapaz de comprender la realidad y dirigir sus acciones al momento de los hechos y que en realidad padecía un trastorno antisocial de la personalidad, algo que jurídicamente no lo hace inimputable. El abogado querellante Carlos Corvo pidió la pena de prisión perpetua al sostener que Ríos cometió un homicidio agravado por placer.

En cambio, el abogado de Ríos, Ángel Ramallo, insistió con que es un enfermo mental esquizofrénico inimputable y pidió su absolución.

En este segundo debate, cuatro psiquiatras y psicólogos del Cuerpo Médico Forense coincidieron en que Ríos padece un cuadro psicótico de esquizofrenia y que era imposible simular durante tantos años. (Télam)