Por Klaus Bergmann y Christian Kunz, DPA
SAN PABLO.- Centro, cabezazo y gol: el técnico Joachim Löw podrá haber revolucionado el fútbol alemán, pero fue la reedición de esa vieja fórmula típicamente germana la que mantiene a su equipo vivo en Brasil 2014.
“Las jugadas clásicas son un arma importante para un equipo. Deciden partidos”, explicó el técnico quien ya piensa en la semifinal del martes contra Brasil. La frase sorprendió. Durante años, Löw evitó desperdiciar tiempo en los entrenamientos ensayando jugadas preparadas para dedicarse de lleno a su especialidad: el juego colectivo de toque y posesión que rejuveneció a Alemania.
Pero en Brasil cambió de opinión y desempolvó los recursos directos y sencillos con los que los germanos conquistaron tres Copas del Mundo. Y las viejas armas, según se vio en el torneo, siguen afiladísimas.
El trabajo dio sus frutos
Fue un tiro libre de Toni Kroos, un vuelo de Mats Hummels y un cabezazo a la red el que dio el ajustado 1-0 ante Francia que metió a Alemania en semis. Y el gol a pelota parada no fue una excepción: cinco de los 10 tantos que tiene Alemania en el certamen se dieron gracias a tres córners, un tiro libre y un penal.
“Cuando uno trabaja mucho ese tipo de jugadas, sale. Practicamos mucho las jugadas clásicas, y los resultados están a la vista”, explicó Miroslav Klose tras el duelo de cuartos de final, revelando que esa faceta alemana, nueva y vieja a la vez, no es casualidad.
Philipp Lahm, capitán del equipo, también reconoció que la vuelta parcial al juego directo de centro y cabezazo está rindiendo sus frutos. “Ya nos ayudó una o dos veces en el certamen. Hay que utilizar múltiples tácticas para lograr el objetivo”, explicó.
Precisamente Lahm y Klose son las otras dos caras de la búsqueda de Löw en los orígenes: ante Francia, el técnico devolvió al primero a su puesto de defensor después de probarlo sin éxito como centrocampista y apostó por el segundo en el puesto de un “9” alemán clásico, desechando apuestas por falsos delanteros.
“Soy amigo de estudiar las todas las jugadas”, contó Löw. Su asistente Hansi Flick reveló que ya en la concentración en Italia previa al Mundial se ensayaron muchas jugadas a balón parado. “Le dedicamos mucho tiempo de los entrenamientos. Y están dando resultados”, señaló.
Un gran laboratorio
Otra de esas jugadas preparadas dejó una de las imágenes cómicas del Mundial, cuando Thomas Müller tropezó solo cuando cumplía su parte en una complicada coreografía en un tiro libre en los octavos de final frente a Argelia (http://dpaq.de/EB6zV).
Hummels, de 1,91 metros, ya había marcado de cabeza en el debut ante Portugal. Pero no sólo él es fuerte por arriba. Sus compañeros de zaga también indican que Alemania pueda seguir dominando los aires en Brasil: Benedikt Höwedes mide 1,87 metros, Jérome Boateng 1,92 y Per Mertesacker 1,98. Un dato no menor, y que marca el importante juego aéreo que tiene la selección “teutona”.
La próxima prueba de la ambición aérea de Alemania podría llegar mañana en Belo Horizonte, donde se cruzará con una de las zagas más fuertes del torneo, aunque algo debilitada debido a Thiago Silva no podrá ser de la partida debido a una sanción. ¿Habrá ensayado Löw alguna sorpresa para la defensa brasileña? “Tenemos unos cuantos trucos, esperemos que podamos ejecutarlos a la perfección”, sentenció Klose guiñando un ojo. Claro, su equipo viene viento en popa en el Mundial, por eso espera tranquilo la definición.