Por Fernando Bianculli, Télam

Jorge “Topo” López dejó un legado de inquietud, generosidad y compañerismo con su inexplicable y absurda partida. La triste noticia conmocionó a los enviados especiales que cubren el Mundial Brasil 2014 y al mundo periodístico en particular, pues su nombre era (y será) sinónimo de calidad humana en un ambiente a menudo egoísta.

No le importaba el grado de cercanía con sus colegas, fue un hombre solidario tanto con amigos y compañeros como con conocidos de la profesión. Jamás escondía una información y fomentaba el trabajo en equipo, al margen de las empresas periodísticas para las que trabajara cada cronista.

Se forjó en la calle, a la búsqueda de la información, y se ganó un nombre en el ambiente con la cobertura de la información cotidiana de River para Olé. El “Topo”, apodo de marca registrada en el ambiente deportivo, probó suerte en España en 2001 cuando se instaló en Barcelona como jefe de prensa de Javier Saviola, por entonces transferido al club catalán.

Durante sus años en esa ciudad, estableció los primeros lazos con Lionel Messi. En la actualidad, era uno de los pocos periodistas argentinos con línea directa al astro y su familia. Astuto para relacionarse, intuitivo y oportunista para la búsqueda de la noticia y hábil para preguntar, así también se mostraba en el desempeño de su pasión.

La imagen del rostro pícaro de “Topo” se multiplica en la cabeza de cada uno de los que convivieron con él las últimas horas. Se fue con apenas 38 años, del modo más absurdo, sin consuelo posible.