EL CARTERO
Recuerdo esos tiempos, tiempos lindos esos, recuerdo los corsos, esos días de picnic, la pluma, el tintero, aquella maestra que enseñaba todo y nuestras mamás, siempre presentes en casa… Pero no puedo evitar que me venga a la mente el recuerdo de mi fiel cartero: Don Nicola, sabía todos los apellidos de memoria, venía con su bolsa de cuero, “gorda” por tantas cartas adentro. En el frío, calor, lluvia, viento, en bicicleta, a pie, y se presentaba con el sobre en mano; cada uno esperaba esa ansiada carta que le trajera noticias, que podían ser buenas o malas. Quizás del amigo aquel que hacía la colimba o de la muchacha vecina, que “con su mirada”, mucho te quería y que a escondidas, escribió esas líneas. El cartero sabía tanto ya -por los remitentes- que hasta se animaba a entregarlas, acompañando con frases como: “¡Parece que hay casorio!”, o “espero que se cure el tío de Salta”, o “¿cuántos vienen para las Pascuas?” El cartero se enteraba de todo por el comentario de nosotros mismos. A él le teníamos confianza y se había transformado en el familiar de todos. Hoy nadie escribe, no hay cartas para entregar, los amigos son casi extraños, sólo se entregan cuentas, facturas o cosas por el estilo y aquel cartero de antes también tuvo que cambiar. Todo ha cambiado en poco tiempo y es indudable que últimamente todo lo que ayer fue blanco, hoy es negro, y el rojo… el rojo, verde, ¡quizás!

José Luis Gallucci
12 de Octubre 766
San Miguel de Tucumán


 EL MUNDIAL (I)
Vamos a la final del Mundial de Fútbol. En las semifinales del miércoles pasado ante Holanda, vimos a un pueblo unido tras su bandera. Todos a la plaza. No había quien los obligue. Cada uno se trasladaba en lo que podía. Banderas, bombos, platillos, bocinazos, etcétera. Cualquier artefacto que hiciera ruido resultaba útil. Recordaba cuando en Diciembre pasado veíamos dos motos y corríamos a guarecernos para evitar un robo o un asalto. Cuanta diferencia. Lo del miércoles fue el pueblo unido a través de la máxima expresión: el fútbol. Once leones con la camiseta nacional. Miles de argentinos trasladándose a Brasil, en distintos medios de locomoción. Sin estrellas en el equipo. Todos obreros elaborando ese triunfo que costó bastante, pero con una consigna: seremos los finalistas del Mundial. Nuestra plaza se llenó dos veces: a la mañana gente arriada para recordar la Independencia nacional y a la noche mayor cantidad de ciudadanos llevados por ese espíritu argentino de estar juntos y unidos. Dura lección para la clase política argentina. Once leones en un campo de fútbol, pudieron más que todos los políticos. Pudieron más que esa “prensa destituyente” al decir de la clase política gobernante. En resumen: el fútbol pudo más que los políticos. Espero que la dirigencia política tome notas para el futuro. No hubo daños a la propiedad. Todo pasó en forma normal. Ese es el país que queremos los argentinos. Viva la patria y espero que ante Alemania nuestra Selección Nacional haga honor al entusiasmo y fervor argentino. El rival es duro. Los muchachos una vez más, darán muestras del amor que sienten por los colores nacionales y por todo lo que la celeste y blanca.

Hugo Navarro

hucena@arnet.com.ar


EL MUNDIAL (II)

Frente al final del Mundial y rozando la temática del amo y el esclavo se observa que el esclavo más que libre desea ser amo. Porque de ese modo está más cerca del reconocimiento, esa droga a la que todos somos en menor o mayor grado, adictos. Ese efecto borrachera donde la copa está colmada de un estado glorioso y que por su intensidad puja por exhibirse y desaparecer al mismo tiempo. Como la pelota que es alejada permanentemente del jugador. Todos la quieren para enviarla a otro lado. Y cuando por fin, obediente, ingresa al fondo de la red, sólo hace felices a la mitad de los asistentes. Ya que el poder y la gloria son primos hermanos es curioso cómo combinan para la reunión final, festejando un tiempo de seguridad contra el olvido. Y como gracias a los derrotados hay triunfadores habrá también profundas luchas entre los fuegos naturales y los fuegos artificiales. Que Argentina juegue bien, recordando que lo mejor frente al adversario es no darle pelota.

Osvaldo Aiziczon

aiziczon@arnet.com.ar

EL MUNDIAL (III)

El mundo, hoy, sólo está pendiente del campeonato de fútbol. Es increíble el poder de una “simple pelotita” para el manejo y la manipulación de las masas mundiales. Todos nos olvidamos de los hambrientos, pobres, enfermos, que viven en la calle, chicos abusados y/o explotados, violencia de género, guerras, masacres, violaciones, secuestros masivos y muertes por disensos y/o excusas religiosas, la destrucción del mundo por el hombre, la pérdida de valores, el poder del dinero, sexo, drogas... Se tapan todas las realidades más importantes y desastres a nivel global. Continúan las crisis económicas por especulaciones financieras en Europa y EE.UU. Sin embargo, la rueda sigue girando alrededor del Mundial de Fútbol, como si nada pasara. Todos festejamos y generamos despilfarros, consumos y ganancias extraordinarias, gracias a los lavados de cabeza subliminales porque debemos estar “dentro del sistema” y “ver y saber todo”: equipos, partidos, resultados, goles, arbitrajes, lesiones, agresiones (mordidas, planchas, patadas, codazos, rodillazos descalificadores), aplicación de tecnología y distintos criterios de sanciones de FIFA (totalmente parciales), tuits, chismes, botineras, etcétera. ¿Tenemos idea de los millones de pesos gastados e invertidos en el Mundial por cada uno de los países participantes en tan solo un mes? Solamente Brasil invirtió U$S 13.600 millones, de los cuales el 40% irá a la basura, porque cuatro estadios quedarán sin uso y no tienen viabilidad económica. ¿Se imaginan las muertes por desnutrición infantil que se podrían evitar con esa plata? Todos los días hay muertes inocentes de chicos y mujeres sin sentido. Seguramente cada uno de los millones de espectadores y jugadores de fútbol, en algún pasaje del campeonato habrá elevado alguna plegaria al cielo por sus equipos. Si utilizáramos todo ese poder de la oración global para rezar por la paz mundial y por una mejor calidad de vida para todos, tengamos la certeza que Dios nos escuchará. No todo lo que brilla es oro y lo efímero y mundano desaparece como el aire. Por eso, prioricemos los bienes espirituales sobre los materiales.

Marcos Augusto Machado

marcos53arg@hotmail.com

EL PARO UNIVERSITARIO (I)

Para tranquilizar a la lectora Claudia Lucena (carta del 11/7), le cuento, como docente de la UNT desde 1966, que no es este el primer paro que hacemos ni tampoco el más largo. En 1987, tras 73 días, se consiguió que se equiparara el sueldo de un profesor titular al de un camarista: ambos juzgan, de diferente manera y con diferentes fines, pero juzgan al fin, lo que implica una gran responsabilidad. En mi caso -profesora titular- soy responsable de “juzgar” anualmente unos 1.500 alumnos. Recuerdo también que en 1956, por una epidemia de poliomielitis (pre-vacunas), las clases comenzaron en setiembre: nadie “perdió” el año... Pienso que más debería preocupar que los docentes universitarios tengamos inestabilidad laboral, salarios bajísimos y que se vaya instalando la cultura del profesor “taxi”. ¿Qué calidad de enseñanza puede brindar quien está en la disyuntiva “¿hago una ‘changuita’ para que comamos mañana, o preparo mis clases?” En LA GACETA de ayer (“Para no ser pobre…”), hay números muy elocuentes: desde junio 2013 a hoy, la canasta básica total aumentó el 42,5 % (FIEL). Mi sueldo, en idéntico lapso, aumentó 11,6 %. Creo un respetable deber exigir que se jerarquice nuestra tarea.

Silvia Marta Ragout

sragout@herrera.unt.edu.ar

EL PARO UNIVERSITARIO (II)

Sigue el conflicto entre docentes universitarios y autoridades, y entre los afectados pareciera que nos olvidamos de los menores que pertenecen a las escuelas preuniversitarias y que están vulnerados del derecho que tienen a poder estudiar. En estos dos meses, apoyé la lucha docente para que puedan recibir la compensación salarial que merecen, y participé ante cada convocatoria de reclamo que hicieron desde el gremio que los agrupa. Existieron desde los padres distintas propuestas, dar un tratamiento diferenciado a los más chicos, el dictado de clases públicas y aulas taller, el cambio la modalidad de paro con asistencia y contención, o el brindar apoyo con programas, orientación y tareas, entre otras. Ninguna de ellas fue tomada en consideración, y se continúa con el paro por tiempo indeterminado, sin importar a quiénes se afecta ni los daños y las consecuencias que les ocasionan. Veo una postura totalmente inflexible al diálogo y de falta de interés en cuidar a los más desprotegidos de esta situación, los niños. Pareciera que se piensa que el fin justifica a los medios. Como padre sufro diariamente al ver a mi hijo observar, cómo su entorno continúa con normalidad, y sólo puede sentarse a esperar que esto termine. Tiene como único anhelo seguir aprendiendo y esta disputa de intereses y derechos, lo discrimina y no lo tiene en cuenta. Leí que un docente recomendó que los padres que no estemos de acuerdo con este método de protesta debíamos cambiar a nuestros hijos a una escuela privada. Defiendo la educación pública, defiendo los salarios dignos para los educadores, pero también voy a seguir defendiendo en primer lugar los derechos de mi hijo y sus compañeros, que no pueden seguir siendo olvidados por docentes y autoridades.

Rafael Romano

rafaelromano@arnet.com.ar

 EL 9 DE JULIO (I)

Un martes 9 de julio de 1816 cuentan que no llovía, como aquel 25 de mayo de hacía seis años. El día estaba muy soleado y a eso de las dos de la tarde los diputados del Congreso empezaron a sesionar. Todos estuvieron de acuerdo con declarar la independencia. Ese día no había fiestas. Pero todos se prepararon para los festejos del día siguiente. La ciudad de Tucumán estaba llena de flores, guirnaldas y banderas. Para la noche se armaron varias peñas y bailes de festejo. En la Casa Histórica el baile se armó en el salón principal. Allí estaban la orquesta y algunos paisanos guitarreros. Porque se bailaba el minué y también la zamba. Entre los que mejor bailaban, se destacaba el general Manuel Belgrano, que no se despegó en toda la noche de la muy bonita Dolores Helguera, la futura madre de su hija. La fiesta se prolongaría hasta el 25 de julio. Después del desfile militar y varios discursos, le tocó el turno a un conmovedor discurso de Belgrano. Allí el general exaltó los valores de la libertad, rindió homenaje a los caídos en la lucha por la independencia y presentó en público su idea de un gran Imperio del Sur, gobernado por un descendiente de los incas. También un día soleado sirvió de marco a otro “festejo” este 9 de julio pasado, pero dista de albergar el fervor, la motivación y valores como el sacrificio de aquellos congresales de 1816. LA GACETA en su editorial 9/7 nos recuerda una frase de José Martí: “La patria necesita sacrificios. Es ara y no pedestal. Se la sirve pero no se la toma para servirse de ella”.

Norberto Abregú

norbertoabregu@hotmail.com

 EL 9 DE JULIO (II)

Cuando era niño, recuerdo que el 9 de Julio se celebraba con un gran fervor patrio. No faltaba el típico desfile cívico-militar, alrededor de la plaza Independencia y una multitudinaria concurrencia seguía los acontecimientos en los lugares que ocupaban desde muy temprano. Así y todo, los balcones de la Casa de Gobierno, los balcones de los edificios públicos y hasta las plantas de naranjos que adornan la plaza Independencia servían de albergue para presenciar este hermoso acto en conmemoración del Día de la Patria. Evidentemente, los tiempos cambian, en el último acto conmemorativo, solo en 10 minutos las autoridades gubernamentales rindieron homenajes a nuestros queridos próceres. Esto es realmente una vergüenza. Me siento decepcionado como muchos tucumanos que aman a esta hermosa tierra.

Jacinto Barrionuevo

jacintobarrionuevo@yahoo.com.ar

 EL 9 DE JULIO (III)

Algunos de nuestros “representantes” infectados de populismo, metodología que con todas sus trampas, mentiras e hipocresía conforman un verdadero cáncer. . Esos “líderes” que hoy se creen omnipotentes actuando en forma desvergonzada, no respetan ni el día más importante de nuestra patria, el de la independencia. Por el contrario, producen ciudadanos dependientes y mendicantes de sus favores. Estos que se creen y dicen ser representantes y “administradores” del pueblo, violan y cambian las leyes ajustándolas a sus propios intereses egoístas y a su enriquecimiento. Satisfacen sus privilegios mediante recursos engañosos y hasta aparentemente, a veces burlones, que desembocan en una mayor frustración y dependencia del ciudadano, aumentando la burocracia, “los ñoquis”, los punteros políticos y aplaudidores, que se encargan de mantener la “clientela” con practicas manipuladoras, y que estas responden por necesidad o ignorancia, creyéndoles lo que les dicen. Nuevamente nos arrebataron la celebración del Día de la Patria, ensombreciendo el deseo de todo un pueblo de honrar a sus próceres que con su sacrificio y sangre nos legaron este bendito país, buscando la soberanía, la paz y la prosperidad de todos sus habitantes. Sólo existen independencia y soberanía cuando la corrupción tiene castigo, cuando todos pueden alimentar a sus familias dignamente, cuando podemos salir de nuestras casas y podemos llegar con vida a nuestro destino sin ser robados o violentados, cuando nuestros hijos y nietos pueden salir libremente a jugar o divertirse, como niños y jóvenes que son y no quedarnos despiertos preocupados; cuando los poderes actúan en contra del avance infame del narcotráfico, cuando la sociedad está unida en un proyecto país, cuando se respeta al adversario. Hay soberanía, libertad y patria cuando la inflación no agobia, cuando no se persiste e insiste en políticas económicas trasnochadas; hay independencia cuando se respeta el sentir patriótico de un pueblo, cuando la Justicia puede sentenciar y no queda la impunidad del corrupto protegido.

Pablo José Giunta

pjg1940@yahoo.com.ar

LA INCLUSIÓN SOCIAL

La lectora Amina Bittar (carta del 8/7) nos orienta en el análisis del vocablo “inclusión”, término que tan de moda se puso en esta última década. Desmenuza el proceso de inclusión en nuestra sociedad argentina describiendo escenarios totalmente reales. En sus comentarios nos relata cómo se parcializó por parte de los defensores de la “Década ganada” el significado del vocablo “inclusión”. Estos hablan permanentemente de inclusión pero desde una sola perspectiva: la de los sujetos a incluir. Para la Real Academia de Letras tal vocablo (y su sinónimo “inserción”) significa poner una cosa dentro de otra o dentro de sus límites. De ello se desprende la idea que siempre serán dos cosas; y distintas. Creo que más acertadamente debiera usarse el término “incorporación”. Este se refiere a unir dos o más cosas para que formen un todo; agregarse una o más personas a otras para formar un cuerpo, una asociación. Este concepto nos transmite la idea de unicidad, de paridad. En ese entendimiento debemos reflexionar con un ejemplo hoy muy de boga: el fútbol. Un equipo que desee entrenarse para un mundial incorporará a jugadores diestros, físicamente preparados, ágiles, atentos, generosos. Y así, sin perder las “magias” individuales, aprenden a formar un todo: un equipo aspirando a salir campeones. Pero qué sucedería si aquel equipo incorporara a analfabetos, incultos, mañeros, taimados, vagos. Con seguridad no llegan “ni a la esquina”. Esto nos da una sola perspectiva: que los que se incorporen se avengan a las exigencias de los “incorporadores”. Nunca al revés. No podemos hablar de democracia teniendo como incluido a un vicepresidente judicialmente imputado; no podemos hablar de incorporación cuando los vecinos honestos y trabajadores tienen que incluir a delincuentes que por unos pesos cercenan su vida, movilizándose -la más de las veces- en aparatos de dos ruedas. No podemos hablar de incluidos cuando estos dejan comprar su dignidad por $200 (que salen de los bolsillos de los que son los “incorporadores”) para asistir al festejo más caro de los argentinos como es el 9 de Julio sin tener la más remota idea de lo que significa la efeméride. No podemos hablar de incluidos cuando estos se abalanzan donde descaradamente este gobierno les repartía un trozo de comida, enviaba a una periodista al hospital por agresión y acarreaba a tucumanos hambrientos. Una cosa es clara: el que quiera ser incorporado debe cumplir con las exigencias legales, sociales, culturales; democráticas de los “incorporadores”. Nunca al revés. Y acá, el Gobierno es el único responsable ya que no educa “al soberano” y no respeta a los “incorporadores”.

Luis Vides Almonacid

luisvides47@yahoo.com.ar

 ÁRBOL PELIGROSO

En la ex plaza Rivadavia, actualmente en remodelación, voltearon algunos árboles para realizar las obras. Hace unas semanas, una lectora advirtió sobre un imponente ejemplar que está inclinado en la vereda que da hacia la Bolívar. Deberían podarle las enormes ramas que avanzan hacia la calle. En algún momento, el ejemplar va a caerse y es posible que cause una desgracia.

Alfonso G. Ramírez

algeramirez@hotmail.com

MISTERIOS LEGISLATIVOS

Excelente la cobertura de LA GACETA titulada “Legislatura-Información pública”. Revela la casi absoluta discrecionalidad para todo: desde disponer construir su propio edificio apartándose de las normas constitucionales que exigen la licitación pública para este tipo de obra que se hizo merced a una ley especial. Esta le dio plenos poderes al presidente de la Legislatura (el médico Juan Manzur) para que eligiera y contratara a los arquitectos, a los constructores y hasta los proveedores de sillones para los representantes del pueblo. Si pudieron hacer lo que hicieron y del modo cómo se encaró el asunto, no deberá extrañar que en respuesta a los seis misterios que plantea acertadamente la cobertura del diario señalemos lo siguiente: El misterio 4 (Partida para gastos sociales): Disponer de cuantiosos dineros públicos para “gastos sociales” choca con el artículo 78 de la Constitución que marca: “El Tribunal de Cuentas es el órgano de control externo y fiscalización del empleo de recursos y del patrimonio del Estado en los aspectos legales, presupuestarios, económicos, financieros y patrimoniales”. Y el punto 1º de ese artículo señala concretamente: “El control preventivo de todo acto administrativo que implique empleo de fondos públicos” como tarea del Tribunal de Cuentas. ¿O los “gastos sociales” se sustentan con “fondos privados” y no con “fondos públicos”? El misterio 5 (los detalles del presupuesto legislativo) que instala la cobertura de LA GACETA se refiere a lo que no podrá conocerse. Y no sólo eso, en un arranque de absolutismo que en nada se compadece con el sistema de una república, en la propia Constitución de 2006, reformada “a los ponchazos” se plasmó un artículo desvergonzado: “Art. 67. Corresponde al Poder Legislativo: 4º) Fijar para la Administración Provincial el Presupuesto de Gastos y Cálculo de Recursos que deberá elaborar y someter anualmente el Poder Ejecutivo, así como también fijará e incorporará a este, su propio presupuesto. Esta incorporación no podrá ser vetada”. Siendo ello así, constitucionalmente, nada se tiene que objetar en tanto el presupuesto de la Legislatura no puede ser vetado por nadie. Ni por José, diría un “sijosesista”, quejándose. En conclusión, no son “misterios”, sino jugadas hábiles (algunos la llaman picardía criolla) de los diseñadores del poder para poder ejercer el poder con toda la discreción que la “ley” permite. Hay que cambiar la ley. No toda ley por serlo es buena o sabia. Hay que declarar su inconstitucionalidad por parte de quien pueda hacerlo. Pienso en el defensor del Pueblo, que tiene facultades expresas. Que lo haga, entonces, sin tardanza.

Carlos Duguech

carlosduguech@yahoo.com.ar